07-03-2009, 17:00:49
(This post was last modified: 07-03-2009, 17:02:55 by morenohijazo.)
rene, no hay conspiraciones. Simplemente existe una ley que establece diferencias (cuando no extistía necesidad para ello) entre las víctimas de un género, o de otro.
Y dictar leyes injustas se salda con que la gente se aprovecha, o se trata de aprovechar, de ellas.
Desde que se ha puesto "de moda" denunciar por acoso laboral las denuncias han subido exponencialmente. No sólo los verdadramente acosados interponen denuncias, sino también los inútiles, a los que ahora los jefes no pueden amonestar si no quieren encontrase con una denuncia, los vagos, los enchufados (que creen que no van a tener que dar golpe, y tener un jefe que les presiona les causa stress) y similares.
Me dirán ustedes... "pero no es comparable, pues una cosa es una denuncia y otra una condena"
Exactamente. Ahí voy yo. ¿Para qué establecer diferencias en la ley? ¿Por qué no haberla dejado así, con unas medidas cautelares (tras recoger indicios suficientes, claro) y sanciones duras para los maltratadores, sean del género que sean?
En cambio, la ley ya dicta unas medidas obligatorias (el alejamiento) y un montón de medidas posibles (luego volveré a esto y a por qué el juez dicta, casi siempre, más medidas de las que dictaría en otro delito)a dictar cuando el supuesto agresor sea un hombre y la supuesta agredida una mujer. Nótese que ya el alejamiento no es una tontería: te obliga a dejar la casa, el barrio, muchas veces el trabajo...
Dice Irene que la ley señala que
Si la víctima fuera una persona especialmente vulnerable que conviva con el autor puede acogerse también a esas medidas, y que tal vez puede entenderse que puede ampararse aquí el hombre débil, a quien pega su mujer.
Tal vez. Ahí está la diferencia. Una mujer que viva con un hombre y denuncie ser maltratada pondrá en marcha toda la serie de medidas de la LVG aunque ella pese sesenta kilos más que su marido. Un hombre que denuncie lo mismo tiene que demostrar que es un ser especialmente vulnerable... ¿cómo? Y, por supuesto, dejamos al margen las violencias psíquicas... ¿cómo demostrar que eres especialmente vulnerable a las violencias psíquicas?
No. Irene, lo siento pero ese apartado acoge a los minusválidos, ancianos, etc. Y fue incluida a regañadientes en una ley que, de origen, aún tenía más imperfecciones.
Ya opiné hace poco que yo no creo que sólo con la palabra de la maltratada se dicten condenas contra supuetos maltratadores. Con su palabra, certificados de Urgencias ambiguos, moratones provocados, etc, sí.
Pero el problema es que una ley asimétrica, una ley tan imperfecta, va a generar multitud de denuncias falsas de sinvergüenzas que tratan de aprovecharse de las leyes.
Ahí no hay conspiración, Irene. Conspiración entendería yo un acuerdo entre las mujeres del mundo para apoderarse del poder, o algo así. Pero lo que sí habrá es miles de personas tratando de hallar los huecos de la ley que sean ventajosos para ellas. Y si la ley les da, ya de entrada, la capacidad de echar a un marido al que no quieren de su casa... Habrá decenas de miles que no lo usarán, pero habrá miles que sí.
Volvamos al ejemplo del acoso laboral. (Hago notar que tengo en mi propia familia una persona que fue enchufado en la sucursal de una Caja por su padre. Ayer escuché a su madre que el jefe le presiona, que le acoisa, etc, y casi todos los asistentes abogaban porque pusiese una denuncia. Sin pensar en que, a lo mejor, resulta que ese joven, que entró por Vía Digital, a lo mejor no vale para el puesto).
Imaginen que una ley dicta que el jefe denunciado por acoso laboral será ipsofacto cambiado de sucursarl no pudiéndose acercar a menos de 1 km del supuesto acosado, y además el juez podrá dictar otras medidas como el cese del supuesto acosador, medidas de condicionamiento (pulseras eléctricas), retirada del pasaporte, etc...
¿De verdad creen ustedes que las denuncias de acoso no aumentarían con miles, decenas de miles de denuncias falsas? No es que las mujeres sean más malas, es que si das poder indiscriminadamente a un grupo de personas, es inevitable que muchas lo usen para aprovecharse de él. Apoyados, eso sí, por sus abogados, e insisto que yo no creo que eso sea una conspiración. Abogados sin escrúpulos, los hay, y no sólo en la violencia de género. Los hay que rondan los mortuorios buscando clientes para denunciar supuestos errores médicos, y personalmente tengo la experiencia de que, mientras el caso Montes en Leganés, un abogado llamaba a algunas víctimas fallecidas por cáncer a las que mi equipo había atendido, a ver si querían denunciar. ¿Todos los abogados ? ¡Ni muchísimo menos! Pero haberlos haylos, están especializados en ello, y, aunque pocos, son los suficientes.
Respecto a los jueces, sólo tenemos que recordar lo que ha ocurrido cuando alguno ha levantado la voz contra las denuncias falsas: recuerden el caso de María Sanahuja, Juez Decana de Barcelona, y miembro de Jueces para la Democracia, que levantó la voz contra esto y casi se la comen. O Lorena Montero, fiscal delegada de Violencia Doméstica y de Género en Cádiz, que en 2006 dijo que
No hay que pensar en conspiración ni cobardía del juez para entender por qué los jueces dictan medidas extraordinarias contra los supuestos maltratadores, aun suponiendo que se trata de denuncias falsas:
Es decir, jueces sobrecargados de trabajo denben decidri, casi sin conocimiento de causa, qué hacer con la pareja de la que proviene la denuncia. Si acierta, bien acertado está. Si se equivoca, y un novio inocente pasa seis meses expulsado de su ciudad, o en el trullo, nada pasará. Pero si se equivoca, liberando a un maltratador cuando este vuelva a delinquir nadie recordará, como se hace con un atracabancos o un neonazi ("es preferible liberar a cien culpables blablabla") que ha sido un error, sino que ese juez se va a encontrar con serios problemas. podríamos decir que peor la mujer, si es asesinada, pero es que en el espíritu de la ley está, o debería estar, el de la presunción de inocencia.
El caso es que basta acudir a un juzgado y preguntar a los trabajadores, sin cámaras delante, para que te comenten todos la misma percepción. Hay mucho listo que se aprovecha de la ley. Y eso es porque está mal hecha.
Y dictar leyes injustas se salda con que la gente se aprovecha, o se trata de aprovechar, de ellas.
Desde que se ha puesto "de moda" denunciar por acoso laboral las denuncias han subido exponencialmente. No sólo los verdadramente acosados interponen denuncias, sino también los inútiles, a los que ahora los jefes no pueden amonestar si no quieren encontrase con una denuncia, los vagos, los enchufados (que creen que no van a tener que dar golpe, y tener un jefe que les presiona les causa stress) y similares.
Me dirán ustedes... "pero no es comparable, pues una cosa es una denuncia y otra una condena"
Exactamente. Ahí voy yo. ¿Para qué establecer diferencias en la ley? ¿Por qué no haberla dejado así, con unas medidas cautelares (tras recoger indicios suficientes, claro) y sanciones duras para los maltratadores, sean del género que sean?
En cambio, la ley ya dicta unas medidas obligatorias (el alejamiento) y un montón de medidas posibles (luego volveré a esto y a por qué el juez dicta, casi siempre, más medidas de las que dictaría en otro delito)a dictar cuando el supuesto agresor sea un hombre y la supuesta agredida una mujer. Nótese que ya el alejamiento no es una tontería: te obliga a dejar la casa, el barrio, muchas veces el trabajo...
Dice Irene que la ley señala que
Si la víctima fuera una persona especialmente vulnerable que conviva con el autor puede acogerse también a esas medidas, y que tal vez puede entenderse que puede ampararse aquí el hombre débil, a quien pega su mujer.
Tal vez. Ahí está la diferencia. Una mujer que viva con un hombre y denuncie ser maltratada pondrá en marcha toda la serie de medidas de la LVG aunque ella pese sesenta kilos más que su marido. Un hombre que denuncie lo mismo tiene que demostrar que es un ser especialmente vulnerable... ¿cómo? Y, por supuesto, dejamos al margen las violencias psíquicas... ¿cómo demostrar que eres especialmente vulnerable a las violencias psíquicas?
No. Irene, lo siento pero ese apartado acoge a los minusválidos, ancianos, etc. Y fue incluida a regañadientes en una ley que, de origen, aún tenía más imperfecciones.
Ya opiné hace poco que yo no creo que sólo con la palabra de la maltratada se dicten condenas contra supuetos maltratadores. Con su palabra, certificados de Urgencias ambiguos, moratones provocados, etc, sí.
Pero el problema es que una ley asimétrica, una ley tan imperfecta, va a generar multitud de denuncias falsas de sinvergüenzas que tratan de aprovecharse de las leyes.
Ahí no hay conspiración, Irene. Conspiración entendería yo un acuerdo entre las mujeres del mundo para apoderarse del poder, o algo así. Pero lo que sí habrá es miles de personas tratando de hallar los huecos de la ley que sean ventajosos para ellas. Y si la ley les da, ya de entrada, la capacidad de echar a un marido al que no quieren de su casa... Habrá decenas de miles que no lo usarán, pero habrá miles que sí.
Volvamos al ejemplo del acoso laboral. (Hago notar que tengo en mi propia familia una persona que fue enchufado en la sucursal de una Caja por su padre. Ayer escuché a su madre que el jefe le presiona, que le acoisa, etc, y casi todos los asistentes abogaban porque pusiese una denuncia. Sin pensar en que, a lo mejor, resulta que ese joven, que entró por Vía Digital, a lo mejor no vale para el puesto).
Imaginen que una ley dicta que el jefe denunciado por acoso laboral será ipsofacto cambiado de sucursarl no pudiéndose acercar a menos de 1 km del supuesto acosado, y además el juez podrá dictar otras medidas como el cese del supuesto acosador, medidas de condicionamiento (pulseras eléctricas), retirada del pasaporte, etc...
¿De verdad creen ustedes que las denuncias de acoso no aumentarían con miles, decenas de miles de denuncias falsas? No es que las mujeres sean más malas, es que si das poder indiscriminadamente a un grupo de personas, es inevitable que muchas lo usen para aprovecharse de él. Apoyados, eso sí, por sus abogados, e insisto que yo no creo que eso sea una conspiración. Abogados sin escrúpulos, los hay, y no sólo en la violencia de género. Los hay que rondan los mortuorios buscando clientes para denunciar supuestos errores médicos, y personalmente tengo la experiencia de que, mientras el caso Montes en Leganés, un abogado llamaba a algunas víctimas fallecidas por cáncer a las que mi equipo había atendido, a ver si querían denunciar. ¿Todos los abogados ? ¡Ni muchísimo menos! Pero haberlos haylos, están especializados en ello, y, aunque pocos, son los suficientes.
Respecto a los jueces, sólo tenemos que recordar lo que ha ocurrido cuando alguno ha levantado la voz contra las denuncias falsas: recuerden el caso de María Sanahuja, Juez Decana de Barcelona, y miembro de Jueces para la Democracia, que levantó la voz contra esto y casi se la comen. O Lorena Montero, fiscal delegada de Violencia Doméstica y de Género en Cádiz, que en 2006 dijo que
Quote:" faltan equipos psicosociales en los Juzgados de Guardia que permitan aislar las posibles denuncias oportunistas guiadas por fines distintos a los perseguidos por la ley de protección integral a las mujeres víctimas de agresiones"y, pese que trató de curarse en salud diciendo que las denuncias falsas eran las menos, fue también crucificada.
No hay que pensar en conspiración ni cobardía del juez para entender por qué los jueces dictan medidas extraordinarias contra los supuestos maltratadores, aun suponiendo que se trata de denuncias falsas:
Quote:Al juez no se le puede dejar, como está en este instante, en múltiples ocasiones, solo ante las exclusivas manifestaciones de las partes. Al Juzgado de Instrucción deben ser llevados medios que permitan la toma de decisiones con conocimiento de causa. ... Pero la situación actual es que el juez debe decidir sin conocer y sin posibilidad de errar, y ello ciertamente no es factible.
Es decir, jueces sobrecargados de trabajo denben decidri, casi sin conocimiento de causa, qué hacer con la pareja de la que proviene la denuncia. Si acierta, bien acertado está. Si se equivoca, y un novio inocente pasa seis meses expulsado de su ciudad, o en el trullo, nada pasará. Pero si se equivoca, liberando a un maltratador cuando este vuelva a delinquir nadie recordará, como se hace con un atracabancos o un neonazi ("es preferible liberar a cien culpables blablabla") que ha sido un error, sino que ese juez se va a encontrar con serios problemas. podríamos decir que peor la mujer, si es asesinada, pero es que en el espíritu de la ley está, o debería estar, el de la presunción de inocencia.
El caso es que basta acudir a un juzgado y preguntar a los trabajadores, sin cámaras delante, para que te comenten todos la misma percepción. Hay mucho listo que se aprovecha de la ley. Y eso es porque está mal hecha.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
