12-12-2006, 13:46:30
(This post was last modified: 12-12-2006, 13:47:24 by morenohijazo.)
Al-Qaeda es tan flexible... que probablemente no existió hasta que se la inventaron los estadounidenses.
Mucha gente (gente bien informada, no conspiracionistas) opina que Al Qaeda no era una red dirigida por Bin Laden para realizar actividades terroristas; posiblemente ni siquiera existía con una mínima estructura.
Según dichos expertos (que no son los de Olasarep) Bin Laden lo que hacía era financiar con su dinero y red de influencias aquellos actos hostiles a los occidentales que le parecían dignos de ser llevados a cabo. Es decir, que tú podías planear un atentado, con varios amiguetes, y someter dicho plan al tío Osama. Si éste daba su beneplácito, recibías dinero, contactos, quizás activistas, para llevarlo a cabo.
Pero ésto era muy vago y poco satisfactorio como enemigo público número uno, sobre todo ante la imposibilidad de echarle el guante a Bin Laden (estamos hablando de antes del 11-S: Irak no ha sido invadido, Afganistán tampoco, y el paradero del fanático musulmán es desconocido) así que se le dotó, por los servicios secretos americanos, de características poderosas y casi fantasmales: una red, distribuida por todo el mundo, con tentáculos que llegan a todo el planeta, para poder presentarlo ante la opinión pública como un enemigo de cuidado.
Lo más triste es que la red que se inventaron los yanquis, ahora tiene todos los visos de haber adquirido corporeidad; los atentados del 11-S y sucesos siguientes, y la fama que dieron a la supuesta Al-Qaeda, hicieron que acudieran a ellos miles, millones de musulmanes fanáticos deseosos de combatir... y ahora sí que estamos en un aprieto.
Mucha gente (gente bien informada, no conspiracionistas) opina que Al Qaeda no era una red dirigida por Bin Laden para realizar actividades terroristas; posiblemente ni siquiera existía con una mínima estructura.
Según dichos expertos (que no son los de Olasarep) Bin Laden lo que hacía era financiar con su dinero y red de influencias aquellos actos hostiles a los occidentales que le parecían dignos de ser llevados a cabo. Es decir, que tú podías planear un atentado, con varios amiguetes, y someter dicho plan al tío Osama. Si éste daba su beneplácito, recibías dinero, contactos, quizás activistas, para llevarlo a cabo.
Pero ésto era muy vago y poco satisfactorio como enemigo público número uno, sobre todo ante la imposibilidad de echarle el guante a Bin Laden (estamos hablando de antes del 11-S: Irak no ha sido invadido, Afganistán tampoco, y el paradero del fanático musulmán es desconocido) así que se le dotó, por los servicios secretos americanos, de características poderosas y casi fantasmales: una red, distribuida por todo el mundo, con tentáculos que llegan a todo el planeta, para poder presentarlo ante la opinión pública como un enemigo de cuidado.
Lo más triste es que la red que se inventaron los yanquis, ahora tiene todos los visos de haber adquirido corporeidad; los atentados del 11-S y sucesos siguientes, y la fama que dieron a la supuesta Al-Qaeda, hicieron que acudieran a ellos miles, millones de musulmanes fanáticos deseosos de combatir... y ahora sí que estamos en un aprieto.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
