19-03-2009, 14:37:39
Continúo este hilo porque el nuevo hilo de Luis del Pino trata de la ya famosa confusión entre Díaz Pintado y Santiago Cuadro, en la que Santiago Cuadro, jefe de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana, dijo que se había encontrado "dinamita" y Pedro Díaz-Pintado, subdirector general operativo, entendió que se había encontrado "titadyne". No es extraño, y el propio del Pino así lo comprende, confundir ambas palabras. Máxime si hablas a la atropellada velocidad con la que habla Cuadro, como pudimos comprender en el Juicio. Sin embargo, Luis Del Pino recalca que Díaz Pintado dijo a sus subalternos "titadyne con cordón detonante", y son esas palabras (cordón detonante) las que le quitan el sueño a Del Pino, pues Cuadro no dijo nada parecido.
La respuesta probable es sencilla. La memoria funciona así. Díaz Pintado, por su cargo o por haber sido informado, sabía que ETA tenía Tytadine caducado, si tenía. Necesitaba cordón detonante para producir los destrozos quie se habían observado en Madrid. El vehículo de Cañaveras también llevaba 90 metros de cordón detonante Por lo tanto, nada extraño que en su mente, cuando creyó oir la palabra "tytadine", completara por su cuenta "...con cordón detonante".
Hagan la prueba. Hablen con una persona y finjan un balbuceo, un tartamudeo, o hablen inusualmente lento. Sistemáticamente, incómodo, su interlocutor completará sus palabras, unas veces bien, otras mal. Tanto es así que se acostumbraba aconsejar a los espías (cuando el espionaje nestaba en mantillas y no se dedicaban tantos recursos) que no manejaban bien un idioma, que tartamudeasen, para que el "otro" completase las palabras y no se fijase en su acento, o en sus fallos.
La respuesta probable es sencilla. La memoria funciona así. Díaz Pintado, por su cargo o por haber sido informado, sabía que ETA tenía Tytadine caducado, si tenía. Necesitaba cordón detonante para producir los destrozos quie se habían observado en Madrid. El vehículo de Cañaveras también llevaba 90 metros de cordón detonante Por lo tanto, nada extraño que en su mente, cuando creyó oir la palabra "tytadine", completara por su cuenta "...con cordón detonante".
Hagan la prueba. Hablen con una persona y finjan un balbuceo, un tartamudeo, o hablen inusualmente lento. Sistemáticamente, incómodo, su interlocutor completará sus palabras, unas veces bien, otras mal. Tanto es así que se acostumbraba aconsejar a los espías (cuando el espionaje nestaba en mantillas y no se dedicaban tantos recursos) que no manejaban bien un idioma, que tartamudeasen, para que el "otro" completase las palabras y no se fijase en su acento, o en sus fallos.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
