05-04-2009, 15:54:24
A mi me parece que en el fondo los detractores de Federico enm la COPE quieren echarlo, pero para no enajenarse a los oyentes "fans" de Jiménez Losantos, lo disfrazan haciendo una oferta que Fede no puede por menos de rechazar. Y creo que todo está muy calculado
Todos los defensores de Federico se basan en que él remontó las cifras de la COPE, sobre todo de su programa, hasta un número impensable antes del 11-m.
Pero, en realidad, se trata de una presunción que no tenemos manera de saber si es correcta, ono. En España hay un gran número de simpatizantes de derechas quenecesitan, podrçíamos decirlo así, un espacio radiofónico que escuchar. Tras la derrota electoral de 2004 ese espacio de votantes se lelnó de rabia por una derrota inesperada y, hasta donde ellos creían, injusta: no hay ninguna derrota más injusta que la que no te esperas.
Este grupo se canalizó en un odio anti - ZP como nuna habíamos visto en la España democrática: ni contra Felipe González, Adolfo Suarez, ni contra Aznar, hubo esa explosión de odio... ¿Se han fijado enla cantidad de recirsos en Internet que se llaman "anti-zp", "Zpuerco", "ZPETA", o cosas asi? Y obsérvese que todo eso empezó, prácticamente al día siguiente de su toma de posición...
¿Qué hubiera ocurrido si en lugar de Federico hubiera llevado "La Mañana" otro periodista? Digamos Ignacio Villa, que es profundamente antigubernamental, tergiversa como el otro, pero no insulta tanto. ¿Estamos seguros de que sus cifras no se hubieran acercado a las de Federico?
Saber lo que hubiera pasado es imposible. Pero es posible que, consideraciones morales aparte, la Conferencia Episcopal esté barajando el hecho de quye, quizás, con el discurso de Federico el PP nunca gane las elecciones.
Los votantes del PP convencidos estoy seguro de que, pese a los insultos de Federico, llegadas las urnas volverán a votar al PP, aunque esté Rajoy.
Los votantes de izquierda no le votarán al PP ni con Federico ni sin Federico.
Pero unos cuantos millones de ciudadanos, que votan a uno u otro según campañas, y que en el fondo son los que deciden las elecciones, ya no tragan con el discurso de Federico. O, al menos, eso puede estar pensando la Conferencia Episcopal y los prohombres de derechas que quieren, algún día, volver al poder.
Tal vez parezca éste un comentario político pero, bueno, no lo voy a quietar, porque lo único que quiero decir es que, a lo mejor, en el cese de Federico (disfrazado de oferta que Federico no puede aceptar) influyen otras cosas más que la moral o el simple dinero
Todos los defensores de Federico se basan en que él remontó las cifras de la COPE, sobre todo de su programa, hasta un número impensable antes del 11-m.
Pero, en realidad, se trata de una presunción que no tenemos manera de saber si es correcta, ono. En España hay un gran número de simpatizantes de derechas quenecesitan, podrçíamos decirlo así, un espacio radiofónico que escuchar. Tras la derrota electoral de 2004 ese espacio de votantes se lelnó de rabia por una derrota inesperada y, hasta donde ellos creían, injusta: no hay ninguna derrota más injusta que la que no te esperas.
Este grupo se canalizó en un odio anti - ZP como nuna habíamos visto en la España democrática: ni contra Felipe González, Adolfo Suarez, ni contra Aznar, hubo esa explosión de odio... ¿Se han fijado enla cantidad de recirsos en Internet que se llaman "anti-zp", "Zpuerco", "ZPETA", o cosas asi? Y obsérvese que todo eso empezó, prácticamente al día siguiente de su toma de posición...
¿Qué hubiera ocurrido si en lugar de Federico hubiera llevado "La Mañana" otro periodista? Digamos Ignacio Villa, que es profundamente antigubernamental, tergiversa como el otro, pero no insulta tanto. ¿Estamos seguros de que sus cifras no se hubieran acercado a las de Federico?
Saber lo que hubiera pasado es imposible. Pero es posible que, consideraciones morales aparte, la Conferencia Episcopal esté barajando el hecho de quye, quizás, con el discurso de Federico el PP nunca gane las elecciones.
Los votantes del PP convencidos estoy seguro de que, pese a los insultos de Federico, llegadas las urnas volverán a votar al PP, aunque esté Rajoy.
Los votantes de izquierda no le votarán al PP ni con Federico ni sin Federico.
Pero unos cuantos millones de ciudadanos, que votan a uno u otro según campañas, y que en el fondo son los que deciden las elecciones, ya no tragan con el discurso de Federico. O, al menos, eso puede estar pensando la Conferencia Episcopal y los prohombres de derechas que quieren, algún día, volver al poder.
Tal vez parezca éste un comentario político pero, bueno, no lo voy a quietar, porque lo único que quiero decir es que, a lo mejor, en el cese de Federico (disfrazado de oferta que Federico no puede aceptar) influyen otras cosas más que la moral o el simple dinero
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
