20-04-2009, 15:32:34
Qué cuidada la metáfora.
Me recuerda al Antoine Doinel de "Les 400 coups" de Truffaut.
Verán. Se trata del protagonista de la película, que colecciona castigos, ceros en conducta, reprensiones familiares y travesuras.
Un día cree haber encontrado la solución para conseguir la mejor nota en Composición Francesa. Lee un relato de Balzac en la que se describe la muerte de un anciano. Hay que tener en cuenta que Balzac lo coenta a la tremenda, algo así como: "Y el anciano, levantando su puño enhiesto, vislumbró la luz que se filtraba a traves de las cortinas y gritó: "Ah, de vosotros... blablabla..." No son las palabras de Balzac, pero ya comprendéis lo que quiero decir: el estilo es literario 150 %.
Bueno, pues el protagonista de la película titula: "La muierte de mi abuela" y copia el relato con, exactamente, las mismas palabras, cambiando "el anciano" por "mi abuelo". Evidentemente, el profesor le pesca en seguida y le pone un cero monumental.
Vidal ha hecho lo mismo. Su sutilidad es la misma que la de un hipopótamo en un campo de huevos. Y aún habrá quien creera que se trata de un notable ejercicio lingüistico.
Me recuerda al Antoine Doinel de "Les 400 coups" de Truffaut.
Verán. Se trata del protagonista de la película, que colecciona castigos, ceros en conducta, reprensiones familiares y travesuras.
Un día cree haber encontrado la solución para conseguir la mejor nota en Composición Francesa. Lee un relato de Balzac en la que se describe la muerte de un anciano. Hay que tener en cuenta que Balzac lo coenta a la tremenda, algo así como: "Y el anciano, levantando su puño enhiesto, vislumbró la luz que se filtraba a traves de las cortinas y gritó: "Ah, de vosotros... blablabla..." No son las palabras de Balzac, pero ya comprendéis lo que quiero decir: el estilo es literario 150 %.
Bueno, pues el protagonista de la película titula: "La muierte de mi abuela" y copia el relato con, exactamente, las mismas palabras, cambiando "el anciano" por "mi abuelo". Evidentemente, el profesor le pesca en seguida y le pone un cero monumental.
Vidal ha hecho lo mismo. Su sutilidad es la misma que la de un hipopótamo en un campo de huevos. Y aún habrá quien creera que se trata de un notable ejercicio lingüistico.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
