Sí que se entiende. Pedro J. ya lo adelantó el 4/11/07, en velada insinuación:
"Reitero que han tenido mucha suerte [el Tribunal presidido por Bermúdez] al lograr que se produjera esa coincidencia, entre su conciencia y su conveniencia -¡eso sí que es una ciencia!-, pues ni siquiera el paréntesis del puente habría amortiguado el shock que en la sociedad española hubiera producido un veredicto que, además de la absolución de los tres falsos cerebros, hubiera incluido, por ejemplo, la mera condena a Trashorras por tráfico de explosivos, habida cuenta de la falta de «certeza absoluta» -así lo dice la sentencia- sobre qué fue lo que estalló en los trenes y la inclusión de una serie de alambicadas consideraciones sobre la naturaleza de su dolo. ¿Estuvo a punto de ocurrir eso y hubo algo que en el último momento hizo cambiar de criterio al Tribunal?"
Ocurre que guardó ese as en la manga -cuco él-, la supuesta noticia que ahora nos ofrece, para un momento más oportuno. Pedro J. ha decidido que ahora es ese momento, coincidiendo con la vista sobre las querellas y las próximas elecciones europeas (esto último, para putear al rebelde Rajoy "que ya no quiere saber la verdad y calla cuando ZP le da en los morros con el 11-M en el Debate de la Nación"). Poniendo toda la artillería, Ramírez demuestra también lo desesperado que está. Puede que se lo esté jugando todo a una última carta en este envite.
PD edición:
Pedro J. está haciendo ahora con Guevara o García Nicolás lo que en su dia con la confidencia que Zapatero le hizo en petit comité, sobre la opinión que éste tenía y que, dos años después, reveló Ramírez en su periódico. Ahora le ha tocado al magistrado del Tribunal 11-M que le hiciera ese comentario sobre los pensamientos de Bermúdez, que entonces no quiso revelar abiertamente esperando mejor ocasión. La venganza es un plato que se sirve frio -dice Ramirez. Pero lo que es simplemente un comentario barrubntado en un momento dado, que no tiene por qué ser definitivo, Pedro J. lo convierte en sospecha de traición y venta de Bermúdez a las tesis oficialistas a cambio de prebendas.
Lo que sorprende es que todavïa haya quien confíe en este sujeto, capo de la mafia periodística, como para hacerle confidencias en la creencia de que nunca saldrán a la luz... ¡a ésas con Ramírez!
"Reitero que han tenido mucha suerte [el Tribunal presidido por Bermúdez] al lograr que se produjera esa coincidencia, entre su conciencia y su conveniencia -¡eso sí que es una ciencia!-, pues ni siquiera el paréntesis del puente habría amortiguado el shock que en la sociedad española hubiera producido un veredicto que, además de la absolución de los tres falsos cerebros, hubiera incluido, por ejemplo, la mera condena a Trashorras por tráfico de explosivos, habida cuenta de la falta de «certeza absoluta» -así lo dice la sentencia- sobre qué fue lo que estalló en los trenes y la inclusión de una serie de alambicadas consideraciones sobre la naturaleza de su dolo. ¿Estuvo a punto de ocurrir eso y hubo algo que en el último momento hizo cambiar de criterio al Tribunal?"
Ocurre que guardó ese as en la manga -cuco él-, la supuesta noticia que ahora nos ofrece, para un momento más oportuno. Pedro J. ha decidido que ahora es ese momento, coincidiendo con la vista sobre las querellas y las próximas elecciones europeas (esto último, para putear al rebelde Rajoy "que ya no quiere saber la verdad y calla cuando ZP le da en los morros con el 11-M en el Debate de la Nación"). Poniendo toda la artillería, Ramírez demuestra también lo desesperado que está. Puede que se lo esté jugando todo a una última carta en este envite.
PD edición:
Pedro J. está haciendo ahora con Guevara o García Nicolás lo que en su dia con la confidencia que Zapatero le hizo en petit comité, sobre la opinión que éste tenía y que, dos años después, reveló Ramírez en su periódico. Ahora le ha tocado al magistrado del Tribunal 11-M que le hiciera ese comentario sobre los pensamientos de Bermúdez, que entonces no quiso revelar abiertamente esperando mejor ocasión. La venganza es un plato que se sirve frio -dice Ramirez. Pero lo que es simplemente un comentario barrubntado en un momento dado, que no tiene por qué ser definitivo, Pedro J. lo convierte en sospecha de traición y venta de Bermúdez a las tesis oficialistas a cambio de prebendas.
Lo que sorprende es que todavïa haya quien confíe en este sujeto, capo de la mafia periodística, como para hacerle confidencias en la creencia de que nunca saldrán a la luz... ¡a ésas con Ramírez!
