26-05-2009, 22:31:07
(This post was last modified: 26-05-2009, 22:34:13 by morenohijazo.)
La trola anterior, que yo creía que Casimiro ya soltaba por vicio, por no saber decir verdad, tiene su explicación.
Resulta que Casimiro quiere con ello tratar de convencernos de que en aquel momento todo el mundo creía que había sido Al-Qaeda, y nadie pensaba que había sido ETA, para que la perfidia de Sánchez Manzano, que según Casimiro fue también quien dijo lo de "Titadyne con cordón detonante" resplandezca más.
Bueno. Como les decía, el molino de mentiras de este hombre es lo nunca visto. Apenas dice una verdad. Lo cual quiere decir que no ha tiempo para ir colgando aquí y discutiendo, so pena de no acabar nuca.
Como ya es tarde, voy a poner la continuación del Prólogo después del enlace de Quetza
http://www.esferalibros.com/libros/libro...8497348553
Atención especial a todas las trola que Casimiro cuenta sobre Sánchez manzano, Díaz pintado y, sobre todo en este punto, sobre Corrales, que declaró (y así fue, sin duda) que estuvo en IFEMA hasta las 23,30 y no fue informado hasta entonces de los explosivos. por Ramírez.
Mañana hablaremos, chicos.
Resulta que Casimiro quiere con ello tratar de convencernos de que en aquel momento todo el mundo creía que había sido Al-Qaeda, y nadie pensaba que había sido ETA, para que la perfidia de Sánchez Manzano, que según Casimiro fue también quien dijo lo de "Titadyne con cordón detonante" resplandezca más.
Bueno. Como les decía, el molino de mentiras de este hombre es lo nunca visto. Apenas dice una verdad. Lo cual quiere decir que no ha tiempo para ir colgando aquí y discutiendo, so pena de no acabar nuca.
Como ya es tarde, voy a poner la continuación del Prólogo después del enlace de Quetza
http://www.esferalibros.com/libros/libro...8497348553
Atención especial a todas las trola que Casimiro cuenta sobre Sánchez manzano, Díaz pintado y, sobre todo en este punto, sobre Corrales, que declaró (y así fue, sin duda) que estuvo en IFEMA hasta las 23,30 y no fue informado hasta entonces de los explosivos. por Ramírez.
Quote:El dato que llevó al Gobierno a la tumba
La determinación del tipo de explosivo es uno de los elementos fun-damentales en la investigación de cualquier atentado. Los Tedax y la Policía Científica saben bien la cantidad de información que se puede obtener a partir de la determinación del explosivo que utilizan los terroristas para sus acciones criminales. Si esto es una verdad incuestionable para toda acción criminal, en el atentado del 11 de marzo, el mayor en toda la historia de España, saber qué tipo de explosivo usaron los terroristas era mucho más que esencial. Sobre todo porque, desde el primer momento, hubo enormes dudas sobre la autoría. Recuerdo que aquella mañana, sobre las nueve, cuando me dirigía al periódico, me llamó Fernando Lázaro, uno de nuestros mejores periodistas con fuentes de primera en los cuerpos de seguridad del Estado. Habíamos hablado a primera hora tras conocerse la noticia. Lázaro se encaminó a toda prisa a la estación de Atocha. Fue desde allí desde donde me telefoneó.
-¿Cómo está todo? ¿Parece que hay muchos muertos? -le pregunté.
-Sí, esto es una barbaridad. Hay bastantes muertos y muchos heridos. Aquí, en El Pozo, en Santa Eugenia y en Téllez -me dijo con voz entrecortada.
-¿Has podido hablar con los policías? ¿Qué te dicen? -le interrogué.
-Aquí dicen que son los moros. Que ETA no puede ser. Esto es una bestialidad -me contestó.
La sensación que casi todos teníamos a primera hora del 11 de marzo es que Al-Qaeda o alguno de sus grupos afines había castigado a España por el apoyo de Aznar a la guerra de Iraq. Faltaban setenta y dos horas para las elecciones y el atentado podía cambiado todo. Las encuestas del fin de semana anterior todavía daban una sustancial diferencia a favor del PP, aunque el PSOE había recortado mucha distancia durante la campaña electoral. Si al final el atentado era obra de los islamistas, estaba claro que eso iba a actuar como revulsivo en contra del PP. Pero si el atentado era obra de ETA, Rajoy podía estar seguro de su triunfo frente a Zapatero. Esa disyuntiva le fue expresada con toda crudeza por parte del asesor del PP, Pedro Arriola, a la cúpula del partido en una reunión celebrada durante la tarde del 11 de marzo.
Aunque parezca obvio, no se puede desligar esta percepción (la seguridad de que la autoría, según fuera islamista o etarra, determinaría un triunfador en las elecciones del 14 de marzo) para entender todo lo que ocurrió durante las horas previas a ese día. Porque también ese mismo análisis se lo hicieron todos y cada uno de los policías que intervinieron en la investigación. Mejor dicho, todos los jefes policiales, cuyos puestos podían depender de que la victoria electoral fuese del PP o del PSOE.
El 11 de marzo, el entonces ministro del Interior, Ángel Acebes, convocó en la sede del ministerio una reunión de toda la cúpula policial antiterrorista que dio comienzo a las doce del mediodía. Acebes se tuvo que marchar a La Moncloa convocado urgentemente por Aznar, y por ello dicha reunión estuvo presidida por el entonces secretario de Estado de Interior, Ignacio Astarloa. En ella estuvieron presentes Agustín Díaz de Mera (director general de la Policía); Santiago López Valdivielso (director general de la Guardia Civil) ;Vicente Faustino (subdirector de Operaciones de la Guardia Civil);José Manuel García Varela (Jefe de Información de la Guardia Civil);Jesús de la Morena (comisario general de Información de la Policía); Miguel Ángel Fernández Rancaño (Jefe superior de Policía de Madrid); y Pedro Díaz Pintado (sub director general Operativo de la Policía).
Se debatió en profundidad sobre la posible autoría del atentado. Los máximos responsables de los cuerpos de seguridad tenían muchas dudas. La dimensión de la masacre hacía pensar en un grupo de terroristas muy numeroso. Era prácticamente imposible que ETA hubiera metido en Madrid a diez o quince de sus miembros para llevar a cabo esa acción. En eso había consenso, aunque ETA había amenazado con hacer algo gordo en Madrid antes de las elecciones, y la detección en Cañaveras de la furgoneta cargada con 536 kilos de Titadyn, justo quince días antes, lo ponía de manifiesto.
Sin embargo, poco antes de que concluyera la reunión, sobre las dos de la tarde, Díaz Pintado recibió una llamada del comisario de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro Jaén, en la que éste le informó de que, según los Tedax, el tipo de explosivo utilizado por los terroristas era «Titadyn con cordón detonante». Díaz Pintado se lo comunicó a los allí presentes. El sub-director de la Policía y De la Morena apuntaron este dato crucial en un papel.
Decir Titadyn era como afirmar que la autoría era de ETA. Esto era así porque desde hacía unos años ése era el explosivo que utilizaba para todos sus atentados. ETA había llevado a cabo dos importantes robos en Francia, uno en el polvorín de Plévin (septiembre de 1999) y otro en el polvorín de Grenoble (marzo de 2001), en los que se apropió de miles de kilos de Titadyn.
Según me confirmó posteriormente un alto funcionario del CNI, ése fue uno de los elementos de peso que llevó a los analistas de los servicios secretos a concluir, en la nota que el centro remitió al Gobierno sobre las cuatro de la tarde del día 11 de marzo, que ETA era con casi total seguridad la autora del atentado. Ese dato fue también el que llevó a Ángel Acebes a apuntar sin duda como responsable a ETA en una rueda de prensa que se celebró sobre las tres de la tarde del 11 de marzo.
Según una fuente de toda solvencia, el mismísimo juez Garzón estaba seguro de esa misma tesis hasta bien entrada la tarde del día 11. Por la mañana, según declaró ante la comisión de investigación parlamentaria, cuando se encontraba en la estación de Atocha, un oficial de los Tedax le dijo que el explosivo utilizado había sido Titadyn.
A las 16.45 de la tarde de ese mismo día Garzón llamó por teléfono a Juan del Olmo, que ya se había hecho cargo de la investigación. Del Olmo se encontraba en esos momentos en uno de los pabellones del Ifema que fue utilizado para depositar los cadáveres. Garzón le aseguró al juez instructor que la autora de la matanza era ETA. Conociendo los contactos de Garzón con la Policía, esa afirmación era casi como una garantía de veracidad.
Sin embargo, minutos después todo cambió radicalmente. A las cinco de la tarde, antes de dar comienzo una nueva reunión de los mandos policiales en el despacho de Díaz de Mera, Santiago Cuadro le dijo a Díaz Pintado que el explosivo utilizado era una dinamita, no Titadyn. El subdirector operativo de la Policía montó en cólera, porque esa información era justo lo contrario de lo que le había dicho unas horas antes. Cuadro Jaén declaró después ante el tribunal que él nunca había dicho que el explosivo fuera «Titadyn con cordón detonante». Pero tanto De la Morena como Díaz de Mera ratificaron la versión de Díaz Pintado.
La declaración de Díaz Pintado ante el tribunal, que tuvo lugar el 11 de abril de 2007, fue tan interesante como aleccionadora. El número dos de la Policía cuando se produjo el atentado dijo que Cuadro Jaén descartó por completo el Titadyn sobre las cinco de la tarde del 11 de marzo. ¿La razón para afirmado con tal rotundidad por parte del responsable de Seguridad Ciudadana, del que depen-dían los Tedax? He aquí lo que Díaz Pintado declaró ante el tribunal que le dijo esa tarde Cuadro Jaén: «Es una dinamita, y el Titadyn está excluido porque dentro de sus componentes (de lo analizado en el laboratorio de los Tedax) no tiene nitroglicerina». Lo más increíble de todo es que quien le había dado esa información a Cuadro Jaén no era otro que Sánchez Manzano, el mismo que le había transmitido, según Díaz Pintado, que el explosivo era «Titadyn con cordón detonante» justo tres horas antes.
¿Qué había ocurrido entre las dos y las cinco de la tarde? La furgoneta Renault Kangoo, que había sido localizada por la mañana junto a la estación de tren de Alcalá de Henares, había llegado a las dependencias de la Comisaría General de Información sobre las tres y media de la tarde. Una hora más tarde se informó a De la Morena de que tras la inspección de la misma se había encontrado una cinta con versos coránicos, una bolsa con detonadores y un trozo de papel parafinado con restos de un explosivo.
A las cinco de la tarde Sánchez Manzano remitió al laboratorio de la Policía Científica tres muestras para analizar: la M-1 (el polvo de extintor); la M-2 (el resto de explosivo hallado en la Kangoo); y la M-3 (una supuesta muestra patrón de Goma 2 ECO).
Según la propia versión de Manzano ante el juez instructor y ante el tribunal, con los primeros análisis, los que se hicieron en el laboratorio de los Tedax entre el mediodía y las dos de la tarde, no se había podido determinar el tipo de dinamita (hay que recordar que tanto la Goma 2 ECO como el Titadyn son dinamitas). Según esa versión (luego veremos que falsa), del análisis de los restos de los focos no se podían inferir los componentes del explosivo, aunque sí se podía afirmar que eran «componentes de las dinamitas».
Sin embargo, y pese a que según el comisario jefe de los Tedax con lo que había dictaminado su laboratorio no se podía saber qué tipo de dinamita había estallado en los trenes, él, sin ninguna razón aparente, remitió al laboratorio de la Policía Científica una muestra patrón de Goma 2 ECO para cotejo con la muestra hallada en la Renault Kangoo. ¿Era acaso adivino? ¿Cómo podía saber con tanta seguridad que se trataba de Goma 2 ECO Y no de otro tipo de dinamita, por ejemplo Titadyn?
Los técnicos de la Policía Científica no concluyeron sus análsis sobre las tres muestras hasta las siete de la tarde. La perito de los Tedax que había realizado los análisis (conocida entre sus compañeros como «Marián») había llamado reiteradamente al encargado de la pericia de la Policía Científica, Manuel Escribano, para interesarse por los resultados.
De forma inaudita, el comisario jefe de la Policía Científica, Carlos Corrales, que tuvo los resultados en sus manos desde las siete de la tarde, no permitió que se remitieran al ministro hasta las diez de la noche. Es decir, durante tres horas Corrales supo que el explosivo de la Kangoo era Goma 2 ECO (con el añadido de la metenamina) y no permitió que la información siguiera los cauces reglamentarios. A las ocho y cuarto de la tarde Acebes dio una nueva rueda de prensa en la que informó sobre el hallazgo de la Renault Kangoo y en la que volvió a insistir en que, según la Policía, el explosivo utilizado por los terroristas era el «habitualmente usado por ETA» ¿Informó Corrales a alguien del resultado de los análisis de los explosivos entre las siete y las diez? Desde luego, a Acebes parece que no.
Llamo la atención sobre un hecho: nadie, a excepción de los peritos de la Policía Científica que hicieron los análisis, supo hasta las diez de la noche del día 11 que el explosivo de la Kangoo podía ser Goma 2 ECO y el responsable era Corrales.
Recapitulemos. Según Sánchez Manzano, de los análisis realizados por el laboratorio de los Tedax, concluidos hacia las dos de la tarde, no se podía inferir qué tipo de dinamita había estallado en los trenes. Sin embargo, el jefe de los Tedax no sólo actuó como si el explosivo fuera Goma 2 ECO cuando remitió las muestras al laboratorio de la Policía Científica a las cinco de la tarde, sino que a esa misma hora ya le había comunicado a su jefe inmediato, Cuadro Jaén, que no podría ser Titadyn porque «no se había detectado nitroglicerina».
El caso es que no fue hasta las diez de la noche, hora a la que Corrales autorizó que el resultado de los análisis de la Policía Científica se transmitiera al Ministerio del Interior, cuando se descartó definitivamente el Titadyn y se dio por hecho que el explosivo utilizado había sido Goma 2 ECO. La tesis de la autoría de ETA, mantenida por el Gobierno, comenzaba a desinflarse.
Mañana hablaremos, chicos.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
