27-05-2009, 08:42:46
Voy a volver, con mi obsesión documentalistas, sobre el tema del supuesto cambio de criterio de Gómez Bermúdez a una semana de dictar sentencia. No voy a entrar en el fondo de la cuestión, cuya irrelevancia señala perfectamente Isócrates. Mi comentario se acerca más al estudio de la rumorología, que tan bien subraya Elkoko.
A mí me llaman la atención al menos dos cosas. En primer lugar, cómo estos tipos hacen grandes alharacas cuando descubren supuestas o reales inconsistencias y manifestaciones inconexas en la “versión oficial”, es decir, en los demás; en segundo lugar, tras constatar cómo ellos mismos ofrecen versiones diferentes de hechos que los tienen también a ellos por protagonistas, lo fácil que es adulterar y desnaturalizar un “hecho” hasta hacerlo irreconocible o hasta el punto de que es difícil saber qué pudo haber de cierto en su origen.
La presunta revelación de Casimiro García Abadillo (CGA) sobre el “plan B” (con B de Bermúdez…) se presenta así en el artículo de El Mundo que extracta el prólogo del vicedirector del diario al libro del perito Iglesias:
Concretamente, en su carta de 11.11.07, desvelaba Pedro J. Ramírez:
En su carta de 25.11.07, Ramírez dejaba caer asimismo:
Si son episodios de filtraciones distintas, no hay nada que decir, pero me parecería extraño que fuera así y más bien sospecho (admito que es subjetivo) que se trata de lo mismo, contado de diversas maneras. Lo curioso es que, un año y medio más tarde, CGA lo convierta en esa sensacional “revelación” del prólogo según la cual Bermúdez cambió la sentencia una semana antes de dictarla. Teniendo un mínimo de experiencia en la materia, me parece un caso típico de historieta que adquiere nuevos y más hiperbólicos (esto es, “vendibles”) rasgos con el paso del tiempo, en que ya no se sabe bien quién dijo exactamente qué a exactamente quién…
Sea como fuere, no me resisto a concluir esta pequeña reseña de arqueología bibliotecaria sin destacar cómo (una vez más), el ansia de El Mundo por denostar a quienes les llevan la contraria les conduce en ocasiones a quedar ellos mismos como embusteros. Recuérdese que acabo de señalar al menos tres fuentes documentales (el prólogo de CGA y las dos cartas de PJ) que señalan las filtraciones del tribunal (concretamente, del propio Bermúdez en dos de ellas). En la carta de 25.11.07 se reconoce explícitamente el conocimiento previo de esas filtraciones: “en este periódico sabíamos desde el 11 de octubre que el juez Bermúdez le había dicho a…”
Pues bien, el editorial de El Mundo inmediatamente posterior a la sentencia redactada por Gómez Bermúdez, decía lo siguiente:
A mí me llaman la atención al menos dos cosas. En primer lugar, cómo estos tipos hacen grandes alharacas cuando descubren supuestas o reales inconsistencias y manifestaciones inconexas en la “versión oficial”, es decir, en los demás; en segundo lugar, tras constatar cómo ellos mismos ofrecen versiones diferentes de hechos que los tienen también a ellos por protagonistas, lo fácil que es adulterar y desnaturalizar un “hecho” hasta hacerlo irreconocible o hasta el punto de que es difícil saber qué pudo haber de cierto en su origen.
La presunta revelación de Casimiro García Abadillo (CGA) sobre el “plan B” (con B de Bermúdez…) se presenta así en el artículo de El Mundo que extracta el prólogo del vicedirector del diario al libro del perito Iglesias:
CGA Wrote:«Una semana antes de que se comunicara públicamente la sentencia, Gómez Bermúdez le transmitió confidencialmente a un magistrado tres conclusiones de la misma: 1. No se establecería la autoría intelectual del atentado, en contra de lo que sostenía la Fiscalía. 2. Habría deducciones de testimonio para algunos mandos de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. 3. El minero Suárez Trashorras no sería condenado como responsable de los atentados, sino sólo por tráfico de explosivos».Según este relato, tenemos que el propio Bermúdez habla con un magistrado, el cual habla con “una tercera persona”, la cual habla con el director de El Mundo, el cual se lo comunica a CGA para que éste lo “revele” en el mentado prólogo. Creo que cualquier persona medianamente sensata tomaría con muchas reservas una “información” con tantos intermediarios, pero lo más llamativo es que este episodio de supuestas filtraciones no parece realmente una “revelación” nueva del vicedirector de El Mundo. Examinando la hemeroteca de El Mundo, cabe destacar sendas cartas de su director publicadas los días 11 de noviembre de 2007 y 25 de noviembre del mismo año, que hacen referencia a lo que tiene pinta de ser el mismo asunto, a menos que demos por sentado que el presidente del tribunal sentenciador era una especie de cotorra. Y, si es el mismo asunto, como así sospecho, es notable cómo cambian los detalles (hecho que a estos periodistas no se les escapa cuando hay que denigrar la labor ajena).
«Esta información […] se la hizo llegar al director de EL MUNDO una tercera persona, que nos pidió mantenerla en secreto hasta el día 31 de octubre. Así lo hicimos. Posteriormente yo mismo he tenido la ocasión de comprobar con la fuente que, en efecto, ésa era la intención del ponente a tan sólo una semana de hacer pública la sentencia».
Concretamente, en su carta de 11.11.07, desvelaba Pedro J. Ramírez:
Quote:La verosimilitud de los recados recibidos durante las semanas anteriores al Día D se basaba tanto en su procedencia como en su concreción. Desde el mismísimo entorno de la amistad o relación más íntima con dos de los miembros del Tribunal los dirigentes populares habían recibido cuatro confidencias: que Trashorras sólo iba a ser condenado por tráfico de explosivos, que la instrucción del juez Del Olmo sería duramente vapuleada en la sentencia, que habría deducciones de testimonios contra algunos policías, en línea con la alusión al «caminito de Jerez» -enclave del penal del Puerto de Santa María-, supuestamente esbozada por un magistrado ante una asociación de víctimas y que además...Parece que son las mismas confindencias de las que habla CGA (cabe suponer fácilmente, sumado a lo que se verá enseguida, que la cuarta sería la relativa a los “autores intelectuales”). Pero aquí tenemos que el origen eran entonces “dos” miembros del tribunal y los destinatarios serían dirigentes del PP, que, a su vez serían las terceras personas que habrían trasladado la información a Ramírez.
En su carta de 25.11.07, Ramírez dejaba caer asimismo:
Quote:… en este periódico sabíamos desde el 11 de octubre que el juez Bermúdez le había dicho a un relevante cargo público -uno de los múltiples y variados visitantes de su camarote de los hermanos Marx- que si él fuera el director de EL MUNDO al día siguiente de la sentencia titularía en portada: «Absueltos los cerebros del 11-M». Nunca se ha visto mejor profecía autocumplida.He aquí la confidencia relativa a la autoría intelectual. Ahora el origen es el propio Bermúdez, no “dos” miembros del tribunal, y el destinatario es “un relevante cargo público” (uno solo, no en plural, a diferencia de la carta anterior).
Si son episodios de filtraciones distintas, no hay nada que decir, pero me parecería extraño que fuera así y más bien sospecho (admito que es subjetivo) que se trata de lo mismo, contado de diversas maneras. Lo curioso es que, un año y medio más tarde, CGA lo convierta en esa sensacional “revelación” del prólogo según la cual Bermúdez cambió la sentencia una semana antes de dictarla. Teniendo un mínimo de experiencia en la materia, me parece un caso típico de historieta que adquiere nuevos y más hiperbólicos (esto es, “vendibles”) rasgos con el paso del tiempo, en que ya no se sabe bien quién dijo exactamente qué a exactamente quién…
Sea como fuere, no me resisto a concluir esta pequeña reseña de arqueología bibliotecaria sin destacar cómo (una vez más), el ansia de El Mundo por denostar a quienes les llevan la contraria les conduce en ocasiones a quedar ellos mismos como embusteros. Recuérdese que acabo de señalar al menos tres fuentes documentales (el prólogo de CGA y las dos cartas de PJ) que señalan las filtraciones del tribunal (concretamente, del propio Bermúdez en dos de ellas). En la carta de 25.11.07 se reconoce explícitamente el conocimiento previo de esas filtraciones: “en este periódico sabíamos desde el 11 de octubre que el juez Bermúdez le había dicho a…”
Pues bien, el editorial de El Mundo inmediatamente posterior a la sentencia redactada por Gómez Bermúdez, decía lo siguiente:
Quote:…este proceso, cuyo veredicto fue leído ayer por el magistrado Gómez Bermúdez, que de forma muy meritoria consiguió evitar cualquier filtración previa.Pues bien, la pregunta es obvia: ¿Cuándo mentía El Mundo? ¿Cuando negaba filtraciones previas o cuando aseguraba conocerlas desde semanas antes? [Con voz de Luis del Pino]: ¿O es que nunca ha dejado de mentir, entonces y ahora?
