03-06-2009, 00:45:22
Ufff, qué mantra con los GAL cuando los Peones se ponen nerviosos: "sí, sí, pero Pedro J... el GAL... caminito de Jerez... dejad que se investigue...". No hay mayor señal de haber dejado sin armas a un Peón que cuando lo desvían todo hacia el GAL, como agarrándose a beneficios pasados como garantía de beneficios futuros.
Por si fuera poco, de visita por lo de Luis del Pino he visto un enlace a un viejo recopilatorio, publicado en Crónica (suplemento de El Mundo) el 26 de Julio de 1998, sobre cómo investigaron el GAL. El título era "15 años tras una X" y en los subtítulos podíamos leer "Diario 16 condenó implacablemente la «guerra sucia»"; y como muestra, en grandes titulares, el título del Editorial de Cambio 16 del 14 de Febrero de 1984: «El Estado no puede aceptar las reglas del hampa».
Esa es la gran baza que ha jugado hábilmente Pedro J. labrándose una falsa imagen de permanente perseguidor de cualquier poder que tenga visos de haberse excedido en sus facultades, de hombre acérrimo defensor de los valores democráticos, de hombre moralmente intachable...
Bueno, pues la verdadera historia de Pedro J., nombrado Director de Cambio 16 el 17 de Junio de 1980 (con apenas 28 años), es más tenebrosa, más inmoral, más vil y más zafia que la que se ha intentado forjar a sí mismo:
Pedro J. combatió los GAL años después; pero que a nadie se le olvide que en esos dos editoriales (hay más, pero estos son los más claros) está clamando al Gobierno para que los cree con la única finalidad del exterminio físico de los etarras.
Por si fuera poco, de visita por lo de Luis del Pino he visto un enlace a un viejo recopilatorio, publicado en Crónica (suplemento de El Mundo) el 26 de Julio de 1998, sobre cómo investigaron el GAL. El título era "15 años tras una X" y en los subtítulos podíamos leer "Diario 16 condenó implacablemente la «guerra sucia»"; y como muestra, en grandes titulares, el título del Editorial de Cambio 16 del 14 de Febrero de 1984: «El Estado no puede aceptar las reglas del hampa».
Esa es la gran baza que ha jugado hábilmente Pedro J. labrándose una falsa imagen de permanente perseguidor de cualquier poder que tenga visos de haberse excedido en sus facultades, de hombre acérrimo defensor de los valores democráticos, de hombre moralmente intachable...
Bueno, pues la verdadera historia de Pedro J., nombrado Director de Cambio 16 el 17 de Junio de 1980 (con apenas 28 años), es más tenebrosa, más inmoral, más vil y más zafia que la que se ha intentado forjar a sí mismo:
Pedro J. Ramírez, el 20 de Marzo de 1981, en el Editorial de Cambio 16 titulado «Hay que acabar con ETA» Wrote:Ante los obcecados por una idea del mundo rechazable y rechazada por la inmensa mayoría de la sociedad vasca, es preciso mantener una actitud vigilante y punitiva de cualquier exceso. Ante los que han hecho del crimen todo un fin en sí mismo, no cabe más que una contundente acción represiva que conlleve la eliminación de su presencia en la calle y su exterminio físico si es preciso.
No es tiempo de andarse con remilgos, a menos que anhelemos el estéril martirio en defensa de la democracia. Si varios agentes del orden hubieran abierto fuego ayer, segando las vidas de los dos terroristas que actuaron en Bilbao, todos tendríamos que sentirnos tan satisfechos como los nativos bengalíes al contemplar el cadáver del tigre que los acosaba.
Pedro J. Ramírez, el 23 de Marzo de 1981, en el Editorial de Cambio 16 titulado «No son hombres» Wrote:Los activistas de ETA no son hombres, que son bestias: seres monstruosos en los que ha quedado atrofiada toda capacidad de bondad o de belleza. Por eso duermen tranquilos chapoteando en la sangre, eructando estúpidamente sobre la memoria de sus víctimas.
¿Hasta dónde llegan los derechos humanos de las bestias? Sería suicida que llegaran más lejos que la capacidad de autodefensa de una comunidad frente a las alimañas que pretenden destruirla.
A las bestias se las encierra tras los barrotes más gruesos que existan en la aldea. Para ello primero se las caza mediante todo tipo de tretas. Y si en la aventura muere alguna, mala suerte (o buena suerte).
Pedro J. combatió los GAL años después; pero que a nadie se le olvide que en esos dos editoriales (hay más, pero estos son los más claros) está clamando al Gobierno para que los cree con la única finalidad del exterminio físico de los etarras.
