04-06-2009, 19:53:11
borregos del gran rebaño de Pedro Jota. Tienen más huevos que él, pero mucho menos seso
yo también me he inspirado y he escrito una "puesta en situación" de lo que ha pasado estos días. Igual se solapa en parte con lo que haga Rasmo; yo le quiero dar un toque explicativo general, a mi me obsesiona el lector que no sabe mucho del 11-M, pero le interesa llegar a una conclusión general sobre el tema(en el sentido de "pues es verdad que hay algo" o "menuda basura El Mundo"), y que se vea atraido hacia los cantos de sirena conspi. Población en riesgo de peonizarse, por así decirlo
se puede retocar, tocar y toquetear, o pasar de él totalmente
Desde hace unos días, los medios de comunicación promotores de la teoría de la conspiración en los atentados del 11-M han reavivado e intensificado sus acusaciones de manipulación/ocultación de pruebas por parte de jueces y/o miembros de las FyCSE. No ha podido ser más explícito el principal valedor de la teoría conspiracionista, Pedro J Ramírez, en la presentación del libro "Titadyn"; remedando a Emilio Zola en el caso Dreyfuss, el director de EL Mundo… acusa. Si bien desde nuestro punto de vista sería deseable que dicha acusación se realizara en un juzgado, en forma de denuncia, y no en la presentación de un libro, no podemos menos que agradecerle su claridad.
El fundamento de esta reedición de las acusaciones de manipulación/ocultación de pruebas por parte de jueces y/o miembros de las FyCSE es precisamente el libro " Titadyn", un informe realizado por el químico Antonio Iglesias, donde expone una reinterpretación de los datos obtenidos en la pericial sobre los explosivos del 11-M llevada a cabo durante la vista oral, y en la que él mismo participó como perito designado por una de las partes. Esta reinterpretación de los datos le hace concluir, con gran contundencia (el nombre del libro es prueba de ello), que al menos en uno de los focos de los atentados explotó Titadyn.
Es ineludible observar que si tal afirmación es cierta, no contradice de hecho la sentencia, que deja abierta la posibilidad de que en los atentados se utilizaran cantidades menores de otros explosivos diferentes a la goma 2-ECO, sin descartar el Titadyn. Es decir, el tribunal contempla que pudo haber titadyn, y aun así no cambiar ni una coma de la sentencia. Este hecho, fundamental (porque nos refiere a aquello que los conspiracionistas quieren obviar sistemáticamente, la evidencia conjunta) ya vuelve todo lo que sigue algo surrealista, o incluso algo anti-sistema. Como decimos, en los círculos conspiracionistas se ha recibido el informe Iglesias como el derrumbe definitivo de lo que ellos llaman "versión oficial", y lo consideran una prueba fundamental para reabrir el proceso judicial. También en otros ámbitos en principio alejados de esta polémica sobre el 11-M, parece adoptarse esa convicción (enlazar lo de alfa y omega)
El informe Iglesias, como lo llamaremos, es un informe científico. Por definición, debe ser sometido a crítica científica, porque de hecho esa es la esencia de la actividad de los científicos y de la ciencia misma, que si no fuera así sería o dogma o "todo vale". La ciencia es crítica, se entienda esta como sustantivo o como adjetivo.
Si esto es así para todo producto científico, consideramos que en este caso resulta aun más acuciante hacer hincapié en este punto. No discutimos sobre el sexo de los ángeles, sino sobre el atentado terrorista más grave de nuestra historia. Si un informe pretende ser relevante para reabrir el proceso judicial de un suceso tan grave, ese informe debe pasar la crítica más rigurosa.
Independientemente de lo anterior, no deja de sorprender la contundencia de las nuevas conclusiones, tratándose de un informe que no reporta nuevos datos, sino que extrae conclusiones distintas a través de una nueva interpretación de los datos ya disponibles. Teniendo en cuenta que ese proceso de elaboración de conclusiones de la pericial química fue realizado y refrendado por ocho peritos diferentes, incluido Antonio Iglesias, (con divergencias en ciertos puntos, pero también unanimidad sobre cuestiones fundamentales para la polémica que tratamos), uno no puede dejar de preguntarse por lo ocurrido en dicha pericial (si las nuevas conclusiones se revelan como más ajustadas a la realidad), o inversamente por la osadía epistemológica del Sr. Iglesias (si el informe finalmente no resiste la exposición a controversia científica, como no la resistieron entonces las mismas hipótesis que ahora se alegan como demostradas, apoyándose en los mismos datos).
El diario El Mundo ha hecho especial hincapié durante estos días en que tal crítica científica ya ha sido realizada, muy favorablemente además, por el Colegio de Químicos de Madrid. Para ello se basa en el visado concedido al informe por dicho colegio, así como en un posterior comunicado de dicho organismo donde se afirma que el visado garantiza la imparcialidad y competencia del Sr. Iglesias como químico profesional y miembro del Colegio.
El comunicado añade sin embargo un último punto en el que el organismo se declara ajeno al contenido del informe y al uso que le puedan dar sus autores. Esto, obviamente, es radicalmente incompatible con una crítica científica. Si un informe puede visarse independientemente de su contenido, se deduce inequívocamente que "visado "no es sinónimo de "crítica científica", y que ni siquiera la implica. De hecho, no tiene nada que ver. Posteriores manifestaciones del Decano del Colegio, el Sr. Zapardiel han corroborado esta interpretación.
En realidad, como han demostrado los desérticos, no era tan difícil averiguarlo. De hecho, el Sr. Iglesias debería saberlo, como colegiado con experiencia que es. No entendemos como el diario El Mundo ha podido caer, con reiteración además, en semejante error, ni como el Sr. Iglesias, siendo un científico profesional, no ha aclarado esta situación.
Entiéndase la ironía. Claro que lo entendemos
Conclusión: el informe Iglesias, que según se afirma desde El Mundo y otros medios contradice la verdad judicial establecida en la sentencia del Tribunal Supremo sobre el atentado más grave de nuestra historia, no ha sido sometido a crítica. Urge hacerlo
Me elevo astralmente sobre la arena del desierto y contemplo a los tuaregs que no paran, son la hostia, diríase incluso que algo obsesivo-compulsivos, obsesión progreetarra, según los peones, obsesión por la honestidad intelectual y por un periodismo decente, aunque solo sea decente, según ellos mismos.
El libro se compone de un prólogo de 42 páginas, de Casimiro García Abadillo, y del informe en sí. Desiertos Lejanos sacará periódicamente artículos en el que se analizarán las afirmaciones contenidas en el libro Titadyn. Hay que empezar por el principio, que de hecho no tiene desperdicio. Hay que reconocerle al Sr. García Abadillo la capacidad intelectual para manipular tanta información en tan pocos centímetros cuadrados
Desde mi más humilde condición anónima, y el núcleo de honestidad que pueda tener en mi interior, recomiendo leer esos artículos. No se descubrirá nada que ya no se sepa sobre los atentados del 11-M (si en el futuro descubrimos más cosas, seguramente será gracias a los verdaderos profesionales, a los que mil veces mil damos las gracias), pero se aprenderá muchísimo sobre lo que no debe ser el periodismo
yo también me he inspirado y he escrito una "puesta en situación" de lo que ha pasado estos días. Igual se solapa en parte con lo que haga Rasmo; yo le quiero dar un toque explicativo general, a mi me obsesiona el lector que no sabe mucho del 11-M, pero le interesa llegar a una conclusión general sobre el tema(en el sentido de "pues es verdad que hay algo" o "menuda basura El Mundo"), y que se vea atraido hacia los cantos de sirena conspi. Población en riesgo de peonizarse, por así decirlo
se puede retocar, tocar y toquetear, o pasar de él totalmente
Desde hace unos días, los medios de comunicación promotores de la teoría de la conspiración en los atentados del 11-M han reavivado e intensificado sus acusaciones de manipulación/ocultación de pruebas por parte de jueces y/o miembros de las FyCSE. No ha podido ser más explícito el principal valedor de la teoría conspiracionista, Pedro J Ramírez, en la presentación del libro "Titadyn"; remedando a Emilio Zola en el caso Dreyfuss, el director de EL Mundo… acusa. Si bien desde nuestro punto de vista sería deseable que dicha acusación se realizara en un juzgado, en forma de denuncia, y no en la presentación de un libro, no podemos menos que agradecerle su claridad.
El fundamento de esta reedición de las acusaciones de manipulación/ocultación de pruebas por parte de jueces y/o miembros de las FyCSE es precisamente el libro " Titadyn", un informe realizado por el químico Antonio Iglesias, donde expone una reinterpretación de los datos obtenidos en la pericial sobre los explosivos del 11-M llevada a cabo durante la vista oral, y en la que él mismo participó como perito designado por una de las partes. Esta reinterpretación de los datos le hace concluir, con gran contundencia (el nombre del libro es prueba de ello), que al menos en uno de los focos de los atentados explotó Titadyn.
Es ineludible observar que si tal afirmación es cierta, no contradice de hecho la sentencia, que deja abierta la posibilidad de que en los atentados se utilizaran cantidades menores de otros explosivos diferentes a la goma 2-ECO, sin descartar el Titadyn. Es decir, el tribunal contempla que pudo haber titadyn, y aun así no cambiar ni una coma de la sentencia. Este hecho, fundamental (porque nos refiere a aquello que los conspiracionistas quieren obviar sistemáticamente, la evidencia conjunta) ya vuelve todo lo que sigue algo surrealista, o incluso algo anti-sistema. Como decimos, en los círculos conspiracionistas se ha recibido el informe Iglesias como el derrumbe definitivo de lo que ellos llaman "versión oficial", y lo consideran una prueba fundamental para reabrir el proceso judicial. También en otros ámbitos en principio alejados de esta polémica sobre el 11-M, parece adoptarse esa convicción (enlazar lo de alfa y omega)
El informe Iglesias, como lo llamaremos, es un informe científico. Por definición, debe ser sometido a crítica científica, porque de hecho esa es la esencia de la actividad de los científicos y de la ciencia misma, que si no fuera así sería o dogma o "todo vale". La ciencia es crítica, se entienda esta como sustantivo o como adjetivo.
Si esto es así para todo producto científico, consideramos que en este caso resulta aun más acuciante hacer hincapié en este punto. No discutimos sobre el sexo de los ángeles, sino sobre el atentado terrorista más grave de nuestra historia. Si un informe pretende ser relevante para reabrir el proceso judicial de un suceso tan grave, ese informe debe pasar la crítica más rigurosa.
Independientemente de lo anterior, no deja de sorprender la contundencia de las nuevas conclusiones, tratándose de un informe que no reporta nuevos datos, sino que extrae conclusiones distintas a través de una nueva interpretación de los datos ya disponibles. Teniendo en cuenta que ese proceso de elaboración de conclusiones de la pericial química fue realizado y refrendado por ocho peritos diferentes, incluido Antonio Iglesias, (con divergencias en ciertos puntos, pero también unanimidad sobre cuestiones fundamentales para la polémica que tratamos), uno no puede dejar de preguntarse por lo ocurrido en dicha pericial (si las nuevas conclusiones se revelan como más ajustadas a la realidad), o inversamente por la osadía epistemológica del Sr. Iglesias (si el informe finalmente no resiste la exposición a controversia científica, como no la resistieron entonces las mismas hipótesis que ahora se alegan como demostradas, apoyándose en los mismos datos).
El diario El Mundo ha hecho especial hincapié durante estos días en que tal crítica científica ya ha sido realizada, muy favorablemente además, por el Colegio de Químicos de Madrid. Para ello se basa en el visado concedido al informe por dicho colegio, así como en un posterior comunicado de dicho organismo donde se afirma que el visado garantiza la imparcialidad y competencia del Sr. Iglesias como químico profesional y miembro del Colegio.
El comunicado añade sin embargo un último punto en el que el organismo se declara ajeno al contenido del informe y al uso que le puedan dar sus autores. Esto, obviamente, es radicalmente incompatible con una crítica científica. Si un informe puede visarse independientemente de su contenido, se deduce inequívocamente que "visado "no es sinónimo de "crítica científica", y que ni siquiera la implica. De hecho, no tiene nada que ver. Posteriores manifestaciones del Decano del Colegio, el Sr. Zapardiel han corroborado esta interpretación.
En realidad, como han demostrado los desérticos, no era tan difícil averiguarlo. De hecho, el Sr. Iglesias debería saberlo, como colegiado con experiencia que es. No entendemos como el diario El Mundo ha podido caer, con reiteración además, en semejante error, ni como el Sr. Iglesias, siendo un científico profesional, no ha aclarado esta situación.
Entiéndase la ironía. Claro que lo entendemos
Conclusión: el informe Iglesias, que según se afirma desde El Mundo y otros medios contradice la verdad judicial establecida en la sentencia del Tribunal Supremo sobre el atentado más grave de nuestra historia, no ha sido sometido a crítica. Urge hacerlo
Me elevo astralmente sobre la arena del desierto y contemplo a los tuaregs que no paran, son la hostia, diríase incluso que algo obsesivo-compulsivos, obsesión progreetarra, según los peones, obsesión por la honestidad intelectual y por un periodismo decente, aunque solo sea decente, según ellos mismos.
El libro se compone de un prólogo de 42 páginas, de Casimiro García Abadillo, y del informe en sí. Desiertos Lejanos sacará periódicamente artículos en el que se analizarán las afirmaciones contenidas en el libro Titadyn. Hay que empezar por el principio, que de hecho no tiene desperdicio. Hay que reconocerle al Sr. García Abadillo la capacidad intelectual para manipular tanta información en tan pocos centímetros cuadrados
Desde mi más humilde condición anónima, y el núcleo de honestidad que pueda tener en mi interior, recomiendo leer esos artículos. No se descubrirá nada que ya no se sepa sobre los atentados del 11-M (si en el futuro descubrimos más cosas, seguramente será gracias a los verdaderos profesionales, a los que mil veces mil damos las gracias), pero se aprenderá muchísimo sobre lo que no debe ser el periodismo
