II. ANTECEDENTES DE HECHO
Para fijar los antecedentes y evitar una práctica favorita de los conspiracionistas (la falacia del muñeco de paja: hacer una descripción manipulada de la tesis que se desea rebatir, para amañar el combate dialéctico), procede referir, con cierta extensión, a qué nos enfrentamos, siguiendo una aproximación cronológica. De este modo, no sólo se delimita el objeto de análisis, sino que se reúne de manera accesible y ordenada la documentación pertinente que, de otro modo, puede quedar dispersa en diversos hilos del foro. Me centraré principalmente en los textos de El Mundo, origen de todo el revuelo. En la COPE, como cabe imaginar, esta información fue objeto del habitual comentario y ampliación por parte de Jiménez Losantos y sus invitados (incluyendo al propio Sr. Ramírez). Otros medios, como Libertad Digital, obviamente, no tardaron en hacerse eco de las exclusivas.
El pasado 11 de mayo, El Mundo abría su portada con una noticia pretendidamente espectacular: “Un informe químico concluye que el 11-M explotó Titadyn” [en lo sucesivo, salvo que se indique otra cosa, las negritas y subrayados son añadidos por el autor]:
El lunes día 18 de mayo, proseguía la saga del “Informe Iglesias” y este punto quedaba algo más claro. El periódico El Mundo presentaba, nuevamente en portada, una entrevista al famoso autor del informe: "'En los análisis del 11-M salió el retrato robot del Titadyn'”:
De hecho, ese mismo día 18, el Colegio de Químicos de Madrid hizo público un comunicado en su página de internet en el que, junto a generalidades sobre el visado de informes y otras consideraciones particulares sobre los antecedentes profesionales del Sr. Iglesias, precisaba lo siguiente:
El día siguiente, 19 de mayo, una nueva noticia en la portada del mentado diario incidía en el mismo asunto: “‘El responsable de la Policía Científica nos tomó el pelo’. Esta vez, era otro de los “peritos independientes” (se hablará en extenso sobre esta expresión más adelante) quien se pronunciaba, para respaldar lo expresado por su colega Iglesias:
Habrá ocasión de diseccionar como procede el referido prólogo. Por el momento, sigamos con la sección descriptiva.
Ese mismo día 24, P. J. Ramírez, en su carta dominical, aludía nuevamente al Informe/Libro Iglesias, perfilando uno de los elementos supuestamente novedosos que ocuparía más portadas:
Para fijar los antecedentes y evitar una práctica favorita de los conspiracionistas (la falacia del muñeco de paja: hacer una descripción manipulada de la tesis que se desea rebatir, para amañar el combate dialéctico), procede referir, con cierta extensión, a qué nos enfrentamos, siguiendo una aproximación cronológica. De este modo, no sólo se delimita el objeto de análisis, sino que se reúne de manera accesible y ordenada la documentación pertinente que, de otro modo, puede quedar dispersa en diversos hilos del foro. Me centraré principalmente en los textos de El Mundo, origen de todo el revuelo. En la COPE, como cabe imaginar, esta información fue objeto del habitual comentario y ampliación por parte de Jiménez Losantos y sus invitados (incluyendo al propio Sr. Ramírez). Otros medios, como Libertad Digital, obviamente, no tardaron en hacerse eco de las exclusivas.
El pasado 11 de mayo, El Mundo abría su portada con una noticia pretendidamente espectacular: “Un informe químico concluye que el 11-M explotó Titadyn” [en lo sucesivo, salvo que se indique otra cosa, las negritas y subrayados son añadidos por el autor]:
Quote:El perito Antonio Iglesias revela que el principal argumento técnico de la sentencia es falso porque el DBP que se atribuye en exclusiva a la Goma 2 ECO también apareció en el Titadyn de Cañaveras. Insiste en que, sin embargo, tanto la nitroglicerina como el DNT detectados en el único resto de los focos que pudo ser analizado, son componentes del Titadyn y en ningún caso de la Goma 2 ECO. Ha revisado durante un año todas las analíticas de los explosivos y ha hecho un informe de 500 páginas que ha depositado en el Colegio de Químicos para someterlo a controversia entre sus colegasEl editorial del mismo día, destacaba y resumía lo que consideraba esencial en el “Informe Iglesias”, bajo un título notable (“11-M: cuando la ciencia refuta la sentencia”):
Quote:El trabajo de Iglesias durante un año ha seguido los procedimientos habituales establecidos por la comunidad científica y ha sido entregado al Colegio de Química para que otros expertos puedan someter a crítica, controversia o refutación su contenido.El día siguiente, El Mundo publicó la segunda gran conclusión del “Informe Iglesias”, también abriendo la portada: “La Goma 2 de la Kangoo salió de un cartucho de los Tedax”:
Hay […] dos premisas muy relevantes en este informe científico que llevan a concluir que el explosivo que utilizaron los terroristas para volar los trenes era Titadyn, lo que contradice la versión oficial de que lo que estalló era únicamente Goma 2 ECO.
La primera de esas premisas es que los análisis de la muestra M-1, la mejor conservada y la única que no fue lavada con agua, arrojaron la presencia de nitroglicerina y dinitrotolueno, dos sustancias que forman parte del Titadyn pero no de la Goma 2 ECO robada en Asturias.
La segunda premisa es aún más relevante en la medida en que supone una novedad que deja tocada de muerte la credibilidad de la sentencia: el tribunal concluyó por error que la presencia de dibutilftalato en todos los análisis de las muestras permitía deducir que se trataba de Goma 2 ECO. La deducción es errónea porque esta sustancia forma parte también del Titadyn incautado por la Guardia Civil en Cañaveras, dos semanas antes de la masacre de Madrid. La sentencia afirma que el dibutilftalato era un «componente diferencial» entre uno y otro explosivo y ello no es cierto, como queda acreditado en los análisis de Iglesias.
Quote:El explosivo encontrado en la furgoneta abandonada por los terroristas del 11-M y la muestra patrón de Goma 2 ECO entregada por los Tedax para hacer una comparativa provenían del mismo cartucho o, al menos, habían estado almacenados juntos antes del atentado. Ésa es una de las conclusiones a las que llega el experto químico Antonio Iglesias, que participó en la pericial ordenada por el tribunal del 11-M y que ha elaborado un macroinforme tras revisar todos los análisis sobre los explosivos.El periódico El Mundo y, en particular, su director, fueron especialmente insistentes en la importancia del carácter científico del estudio que publicitaban: era la “ciencia” la que hablaba, no un científico particular. Y la trascendencia era evidente y, sobre todo, ineludible. En la tertulia de La Mañana del día 12, Pedro J. Ramírez se expresaba del siguiente modo:
El experto químico llega a esa conclusión basándose en dos datos esenciales. El primero, la aparición en ambas muestras de explosivo de una misma sustancia llamada metenamina, ajena a la composición original de la Goma 2 ECO pero presente en algunos explosivos de tipo militar. El segundo, la similitud de los gránulos de almidón que aparecen tras someter las muestras a una técnica analítica concreta (microscopia óptica y tinción). La huella que dejan es tan parecida que sólo puede explicarse por el origen común de ambos explosivos.
Quote:Losantos [1:02]: Pedro J, buenos y…Diversos medios e individuos trataron de comprobar si, en efecto, ese proceder de la comunidad científica, que somete a publicidad y controversia sus hallazgos, se daban en el presente caso. Las misivas dirigidas al perito y al propio periodista de El Mundo, así como las llamadas al Colegio de Químicos, resultaron infructuosas a este respecto.
PJ: …científicos días. Creo que las informaciones que hemos publicado ayer y hoy, pues sí, pueden dar pie a muchas especulaciones de índole política. Pero creo que lo riguroso, lo que procede, es ceñirnos a los términos del informe que ha realizado este perito, Antonio Iglesias. Yo he escuchado en las últimas horas ya las carcajadas de rigor de quienes fingen no entender ya nada de lo que se está diciendo y se acogen, pues a la complejidad de los términos, a la similitud de los nombres de algunas sustancias químicas. Y detrás de esas carcajadas, pues lo que se percibe son los nervios, la inquietud, la zozobra de decir: ‘a ver si va a resultar que todo esto es verdad y que son cuatro gatos los que han seguido adelante con esto… a ver si va a resultar que el tiempo, la Historia, o incluso algún día los tribunales les dan la razón. Porque, en verdad, si se repasan las dos crónicas de Manuel Marraco [en El Mundo] […], pues es que se entiende todo. Es que las razones por las que ha llegado Iglesias a sus conclusiones son bastante elocuentes y bastante transparentes. […] [16:38] Antes de tomar ninguna iniciativa y de pedir que se reabra el sumario… yo creo que debemos seguir… puesto que hemos dicho ‘científicos días’, debemos seguir el procedimiento habitual en la comunidad científica. Y hay que decir que Antonio Iglesias lo ha hecho de manera impecable, al depositar después de un año de trabajos sus 500 folios en el Colegio de Químicos. ¿A qué efectos? A efectos de publicidad, posible refutación, controversia…
LS: … o comprobación…
PJ: …o contraargumentación. […] [18:56] Yo creo que hay varias personas que tendrían que tener un interés especial en que estos argumentos científicos quedaran contestados en términos científicos. Como digo, uno de ellos es el Ministro del Interior, químico de profesión. Otro es el Sr. Alfonso Vega, el responsable policial de la pericia, porque, claro, estas conclusiones invalidan el pasteleo y la confusión en la que logró sumergir a un tribunal que, a lo que se ve, estaba deseando ser sumergido en esa confusión. Y, desde luego, al propio Gómez Bermúdez. Es decir, si resulta que pasan los días, pasan las semanas y no hay ninguna respuesta científica, profesional y, por lo tanto, aunque sea por la vía de ‘quien calla otorga’, la comunidad científica en su conjunto avala las conclusiones de Antonio Iglesias, todas estas personas tienen un problema muy serio.
El lunes día 18 de mayo, proseguía la saga del “Informe Iglesias” y este punto quedaba algo más claro. El periódico El Mundo presentaba, nuevamente en portada, una entrevista al famoso autor del informe: "'En los análisis del 11-M salió el retrato robot del Titadyn'”:
Quote:Iglesias empezó a revisar todos los análisis y a replantearse los puntos en los que los cuatro peritos independientes no habían llegado a un acuerdo con los dos de la Policía y los dos de la Guardia Civil. […] El resultado ha sido un macroinforme visado en el Colegio de Químicos de Madrid que cuestiona la conclusión principal de la sentencia y que en breve verá la luz en La Esfera de los LibrosDe modo que el registro y depósito en el Colegio de Químicos a efectos de publicidad, refutación y controversia, se convierte en un simple “visado”. Y el “Informe”, en realidad, es un libro de próxima venta. Más tarde se comentarán algunos aspectos de esta entrevista. Ahora, continuemos con el editorial que ese mismo día acompañaba a la gran noticia de portada:
Quote:LA ENTREVISTA que hoy publicamos con Antonio Iglesias, uno de los ocho expertos que participaron en la prueba pericial sobre explosivos ordenada por el tribunal del 11-M, es demoledora para la sentencia de la Audiencia Nacional refrendada por el Supremo. Los datos que este químico pone sobre la mesa indican que fue dictada sobre bases falsas y condicionada por una más que probable manipulación de la investigación. […] Iglesias, que en sus explicaciones demuestra que el rigor científico no está reñido con la exposición didáctica, nos presenta así un documento esencial, de primera magnitud, que confirma las sospechas de manipulación no sólo durante la instrucción del 11-M, sino también durante la pericia ordenada por el tribunal. […] Su informe será publicado próximamente por La Esfera de los Libros para que cualquier ciudadano pueda consultarlo.Querrá decir, para que cualquier ciudadano pueda “comprarlo”. En este punto, puede hacerse, por tanto una primera apreciación no demasiado halagüeña sobre el proceder de estos sedicentes buscadores de la verdad. Lejos de suscitar la controversia y el debate científicos que proclaman, orquestan una operación de marketing editorial, una actividad lucrativa más. Me remito de nuevo a la muy certera observación de Isócrates. No sostengo que un científico no pueda escribir libros. Lo que señalo es la obvia diferencia entre anunciar un informe accesible a la crítica de los pares siguiendo el procedimiento habitual “de la comunidad científica” y presentar un libro a la venta, que nadie puede consultar sin previo paso por caja. No parece la actitud que más se acomoda a quien sólo mueven motivos nobles. Por supuesto, esto no dice nada sobre el contenido material del Informe/Libro, pero, como dije al principio, estoy tratando consideraciones preliminares que no dejan de tener su interés, al proyectar una sombra de escepticismo que, como se verá, quedará reforzada al entrar en materia.
De hecho, ese mismo día 18, el Colegio de Químicos de Madrid hizo público un comunicado en su página de internet en el que, junto a generalidades sobre el visado de informes y otras consideraciones particulares sobre los antecedentes profesionales del Sr. Iglesias, precisaba lo siguiente:
Quote:4. La propiedad intelectual de los trabajos visados por el Colegio pertenece exclusivamente a sus autores y en ningún caso son de acceso a ningún otro profesional, sea colegiado o no.Como enseguida se verá, de este comunicado no se hizo eco El Mundo hasta un par de semanas más tarde, de manera peculiar.
5. El Colegio Oficial de Químicos de Madrid es completamente ajeno al contenido y uso, que de sus trabajos, puedan hacer los autores de los mismos.
El día siguiente, 19 de mayo, una nueva noticia en la portada del mentado diario incidía en el mismo asunto: “‘El responsable de la Policía Científica nos tomó el pelo’. Esta vez, era otro de los “peritos independientes” (se hablará en extenso sobre esta expresión más adelante) quien se pronunciaba, para respaldar lo expresado por su colega Iglesias:
Quote: El perito químico en el juicio del 11-M Carlos Romero Batallán respalda «totalmente» el macroinforme en el que su compañero Antonio Iglesias revisa todos los análisis de la pericial. Romero coincide en que el mejor análisis que pudo hacerse de los focos reflejaba, «calcado», el análisis del Titadyn. Además, reprueba duramente la actuación policial. Lamenta que los Tedax se deshicieran de «la prueba del delito», lo que forzó a los expertos a hacer los análisis con unas muestras «de risa». Y aún es más contundente con el miembro de la Policía Científica designado como responsable de la pericia: «Le dije que le reprobaba químicamente. Nos tomó el pelo».El domingo 24 de mayo, anticipando el lanzamiento de la novedad editorial, El Mundo publicó extractos del extenso prólogo que acompaña al Informe/Libro (también en portada), escrito por Casimiro García Abadillo, vicedirector del rotativo, un prólogo especialmente relevante, pues, como señala el mismo Pedro J. Ramírez, “más que un prólogo es una auténtica hoja de ruta del estado de la cuestión” (EM, 2.6.2009).
Habrá ocasión de diseccionar como procede el referido prólogo. Por el momento, sigamos con la sección descriptiva.
Ese mismo día 24, P. J. Ramírez, en su carta dominical, aludía nuevamente al Informe/Libro Iglesias, perfilando uno de los elementos supuestamente novedosos que ocuparía más portadas:
Quote:En cuanto a la manipulación de la investigación del 11-M, es obvio que si uno de los dos partidos se bate dubitativo y humillado en retirada y el otro va a por todas pisando fuerte […] no faltarán policías situados en puestos estratégicos, dispuestos a darse cuenta de qué es lo que personalmente más les conviene hacer. Eso explica conductas tan sospechosas como la del jefe de los Tedax, Sánchez Manzano, o el director de la pericia sobre los explosivos, Alfonso Vega. Y en cuanto a la sentencia, pues tres cuartos de lo mismo: un juez que tiene un ojo pendiente del desenlace político de los recursos encadenados contra su nombramiento y el otro de la promoción del libro de su esposa no está ya para muchos alardes en materia de impartir justicia.En efecto, el lunes 25 de mayo, la portada de El Mundo se abría una vez más con “nuevas revelaciones” sobre el 11-M que, en este caso, afectaban al presidente del tribunal sentenciador de la Audiencia Nacional (“Bermúdez cambió en el último momento la sentencia del 11-M”) y se recogían en el prólogo del Sr. García Abadillo al libro del perito Iglesias. Si éste ofrecía una pretendida refutación “científica” de la sentencia, el vicedirector de El Mundo aportaba el complemento de la lectura política.
Más de un exégeta de su obra ha comentado que Nassim Taleb es el tipo de personaje que si hubiera nacido en otros tiempos habría pagado la heterodoxia de su pensamiento con su vida. Yo diría lo mismo del químico Antonio Iglesias, pero por el motivo contrario, pues el problema que él plantea no procede de la libertad de opinión sino de la precisión con que el cromatógrafo de gases identifica las diferentes sustancias químicas. En la estación de El Pozo estalló Titadyn y valen ya 500 folios de literatura científica, como cualquiera podrá comprobar a partir de este martes.
Quote:A finales de octubre de 2007, el presidente de la Sala de lo Penal transmitió confidencialmente a un magistrado tres aspectos clave del fallo referidos a la autoría intelectual, los explosivos y la posible responsabilidad penal de algunos funcionarios. Pero lo que salió adelante fue un plan B donde sólo sobrevivió la ausencia de autores intelectuales. […] Las confidencias incumplidas del presidente del tribunal constan en Titadyn (La Esfera de los Libros), en el que el vicedirector de este diario, Casimiro García-Abadillo, prologa el macroinforme sobre los explosivos del 11-M elaborado por uno de los peritos que actuó para el tribunal, el químico Antonio Iglesias.El editorial de ese mismo día destacaba la importancia de esta supuesta novedad:
«Una semana antes de que se comunicara públicamente la sentencia, Gómez Bermúdez le transmitió confidencialmente a un magistrado tres conclusiones de la misma: 1. No se establecería la autoría intelectual del atentado, en contra de lo que sostenía la Fiscalía. 2. Habría deducciones de testimonio para algunos mandos de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. 3. El minero Suárez Trashorras no sería condenado como responsable de los atentados, sino sólo por tráfico de explosivos».
«Esta información», prosigue, «se la hizo llegar al director de EL MUNDO una tercera persona, que nos pidió mantenerla en secreto hasta el día 31 de octubre. Así lo hicimos. Posteriormente yo mismo he tenido la ocasión de comprobar con la fuente que, en efecto, ésa era la intención del ponente a tan sólo una semana de hacer pública la sentencia».
Quote:Por si faltara alguna prueba de la trascendencia del informe Iglesias que mañana mismo aparecerá en las librerías, el vicedirector de EL MUNDO Casimiro García-Abadillo revela en el prólogo del libro que el juez Gómez Bermúdez estuvo a punto de proponer a sus compañeros una sentencia que hubiera sido muy acorde con las principales conclusiones de este químico: en los trenes no estalló Goma 2 ECO sino Titadyn y la Policía manipuló la investigación. […] EL MUNDO conoció esta información y se comprometió a mantenerla en secreto hasta que se consumara, y así lo hizo. Ahora García-Abadillo ha reconstruido y corroborado los hechos con el interlocutor del juez. No hablamos, pues, a lomos de un mero rumor. […] ¿Por qué durante esa semana decisiva el juez Bermúdez primero echó el freno a esos afanes justicieros y luego dio marcha atrás en dos de sus tres propósitos? ¿Recibió presiones del Gobierno? ¿Tuvo en cuenta la precariedad de su recurrido puesto al frente de la Sala de lo Penal de la Audiencia? ¿Ponderó el efecto que una sentencia así habría tenido en la acogida al polémico libro de su esposa? La prueba de que, en todo caso, sus consideraciones fueron políticas está en el inaudito formato con que presentó la sentencia: enfatizando todo aquello que avalaba al Gobierno frente a las dudas y pesquisas de nuestro periódico y camuflando la propia absolución de los «cerebros».
Esta secuencia de acontecimientos adquiere ahora un gran relieve porque en definitiva viene a demostrar que Bermúdez, hombre sin duda perspicaz e inteligente, ya se dio cuenta de lo que Antonio Iglesias demuestra al repasar los análisis de los explosivos: que la química refutaba la versión de la «Goma 2 ECO y vale ya». Por eso se cubrió con la añagaza de que podía haber un segundo explosivo, fingiendo ignorar que en los trenes de lo que no había rastro era del primero.
[…] La memoria de los muertos y la dignidad de los vivos requieren que alguien levante en sede judicial el freno político que, según todos los indicios, Gómez Bermúdez aplicó sobre su inteligencia y su conciencia en octubre de 2007.
