También ese día 25 de mayo, en la entrada de su vídeo-blog (El Mundo en 2’), el Sr. Ramírez glosaba la sensacional revelación de su propio vicedirector. La acusación de prevaricación se perfila claramente en sus palabras, que transcribo íntegramente:
Y terminaba su alegato con las siguientes palabras:
El mismo Pedro J. Ramírez, en su vídeo-blog de ese mismo día 2, comentaba su intervención:
Al día siguiente de publicarse esta emocionada alocución de su director, El Mundo aludió finalmente al comunicado publicado dos semanas antes por el Colegio de Químicos de Madrid, dando una muy particular interpretación de él. Según este periódico:
Pues bien, para empezar por la última de las “noticias” antes reproducidas, conviene destacar la grosera manipulación pro domo sua que El Mundo hace del comunicado del Colegio de Químicos, dando a entender que éste lo ha aprobado en cuanto a su contenido y, como tal, lo respalda. Realizadas la pertinentes gestiones, algunos interesados han obtenido una muy reveladora aclaración del propio autor de dicho comunicado. Me permito destacar algún pasaje:
[CONTINUARÁ]
Quote:Lo más frustrante de la sentencia del 11-M dictada hace dos años es que estuvo a punto de ser el comienzo de la averiguación de la verdad de lo ocurrido. Eso es lo que al menos se deduce de lo que revela CGA en el prólogo de “Titadyn”, el libro que se pone a la venta mañana. Resulta que una semana antes, sólo una semana antes, de que se hiciera pública la sentencia, el juez Bermúdez le explicó a un colega que tenía decidido absolver a Trashorras de los asesinatos, condenándole sólo por tráfico de explosivos, y que iba a emprender acciones contra uno o varios policías por manipular las pruebas. Ese dato hubiera sido, en todo caso, muy significativo. Pero es que, además, ahora viene a corroborar lo acertado del informe Iglesias. Está claro que sus dos conclusiones: al menos en la Estación de El Pozo estalló Titadyn; la dinamita hallada en la Kangoo procedía del mismo cartucho que la muestra patrón suministrado por los Tedax; esas dos conclusiones encajan como un guante en esa sentencia que Gómez Bermúdez no se atrevió a presentar. ¿Qué ocurrió en la recta final? Todo indica que no quiso afrontar el linchamiento que le esperaba por parte del Gobierno y de su entorno. Su plaza como presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia estaba en el aire. Y él era consciente de lo polémica que iba a resultar la publicación del libro de su mujer. Es obvio que la absolución de Trashorras hubiera pulverizado la versión oficial sobre la dinamita de Mina Conchita, dejando en entredicho la propia autoría del atentado. Y la deducción de testimonio contra policías habría desatado un monumental escándalo. Bermúdez se achantó. Pero el hecho de que él hubiera llegado a conclusiones parecidas a las nuestras supone un nuevo estímulo para seguir investigando. El libro del químico Antonio Iglesias será desde mañana una referencia obligada para quien quiera acercarse a la verdad que aún debemos a las víctimas. Zapatero podrá burlarse de todo esto. Pero debemos hacerle saber que Elvis Presley sigue vivo en el recuerdo de sus seguidores y en la huella indeleble de su música. Tan indeleble como los análisis de cromatografía de los explosivos. Gracias por seguir la actualidad siempre con El MundoSu segundo de a bordo, Don Casimiro, hacía valoraciones muy semejantes en una entrevista para Libertad Digital TV de misma fecha:
Quote:Ese planteamiento tenía como justificación el hecho de que no se había podido demostrar que el explosivo utilizado era Goma 2 ECO. Con lo cual, bueno, pues, eh, se daba la razón a los peritos que efectivamente durante la pericial habían cuestionado la Goma 2 ECO como explosivo. [Corte] Yo no sé si él [Gómez Bermúdez] recibió alguna indicación por parte del Ministerio del Interior o probablemente algún juez de la audiencia nacional también le recomendó: ‘oye, que lo prudente en estos casos es… pues, eh, no procesar, porque hay que estar muy seguro’. [Corte] Una sentencia de una determinada forma podría ser del agrado de los que en esos momentos le estaban a él amargando la existencia. A nosotros nos consta que él mantuvo varias entrevistas con la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, eh, bueno, pues durante la vista oral. Yo creo que él, probablemente, pues tenía elemento de más allá de esas conversaciones, de qué es lo que al Gobierno le gustaría o qué no le gustaría al Gobierno. [Corte] Como dice el refrán, la mejor forma de no contentar a nadie es intentar contentar a todos, ¿no?, que fue lo que yo creo que él intentó con esa sentenciaEl lunes 1 de junio, día en que se presentaba el libro prologado por él, Casimiro García Abadillo firmaba en El Mundo una serie de reflexiones sobre la importancia de la obra:
Quote:La habilidad mediática de los que quieren cerrar página ha consistido en situar la investigación sobre el mayor atentado terrorista de la Historia de España en la categoría de lo exótico, como los ovnis, los extraterrestres y cosas por el estilo. Los más condescendientes lo comparan a las teorías sobre el asesinato de John F. Kennedy.Finalmente, siguiendo la estela de las imputaciones apenas agazapadas tras anteriores manifestaciones, el director de El Mundo, en la presentación del libro “Titadyn”, ofreció un remedo de “J’accuse”, la célebre carta abierta de Émile Zola al Presidente de la República Francesa, en defensa de Alfred Dreyfus, publicada por el diario L'Aurore el 13 de enero de 1898 en su primera plana. La intervención del director de El Mundo se recoge en la edición del día 2 de junio y se inicia, de nuevo, en portada. El Sr. Ramírez señalaba, entre otras cosas:
En fin. Según los biempensantes, todo lo que no se corresponde con las explicaciones oficiales forma parte de teorías conspiratorias, tramas negras... Y, como colofón, sobre los que se atreven a cuestionar la versión que mantuvo la Fiscalía hasta el final se dejan caer unas gotitas de sospecha: ¡esto huele a extrema derecha! […]
El valor del informe Iglesias, publicado por La Esfera como libro, es que no contiene elucubraciones, teorías o autos de fe, sino datos. La actitud de un intelectual honesto es la que ha llevado a este químico a no abandonar el 11-M, a seguir indagando en los cromatogramas, a buscar una explicación a la testarudez de los experimentos que indicaban DNT (dinitrotolueno) donde no debía haberlo; que mostraban nitroglicerina donde era imposible que existiera.
No podían estar ahí, porque esos dos elementos eran incompatibles con la Goma 2 ECO; es decir, con la verdad oficial, con la verdad políticamente correcta.
El DNT y la nitroglicerina eran sinónimo de Titadyn, el explosivo que echaba por tierra la tesis oficial, según la cual un grupo de islamistas cometió el atentado con dinamita Goma 2 ECO traída desde Asturias.
Iglesias ha tenido el valor de decir e pur si muove, como una especie de Galileo moderno, enfrentado al tribunal de la Santa Inquisición que condena al averno mediático y profesional al que no comulga con sus teorías.
Quote:Yo no sé lo que ocurrió el 11-M y el trabajo de Antonio Iglesias tampoco lo desvela. Pero sí demuestra que lo que no ocurrió es lo que dice la sentencia, porque en todos los restos de los focos se halló dinitrotolueno y en el único que no había sido lavado con agua y acetona se halló nitroglicerina, dos componentes que están en el Titadyn y no en la Goma 2 ECO. Por lo tanto, es científicamente imposible, químicamente imposible, molecularmente imposible por mucho que lo afirmen la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo que "toda o gran parte de la dinamita [que estalló en los trenes] procedía de Mina Conchita", porque en Mina Conchita había Goma 2 ECO, pero no Titadyn.Continuaba el director de El Mundo, en efecto, acusando de diversas irregularidades (algunas claramente delictivas) a 18 personas: Sánchez Manzano, entonces comisario jefe de los Tedax; a la perito Tedax que hizo los análisis del día 11 de marzo (y cuyo número de carné profesional refiere erróneamente el Sr. Ramírez, quien, por otro lado, saca oro de cualquier errata ajena); a Carlos Corrales, a la sazón comisario jefe de la Policía Científica; al entonces subdirector general de la Policía, Pedro Díaz Pintado, así como al entonces comisario general de información, Jesús de la Morena; al coronel Félix Hernando, responsable de la UCO de la Guardia Civil; al alférez de la UCO Jaime Trigo; al actual comisario jefe de la Policía Científica, Miguel Ángel Santano, y a sus subordinados Pedro Mélida, José Andradas y Francisco Ramírez; al mando de la Policía Científica Alfonso Vega; al juez instructor del caso, Juan del Olmo; al juez Gómez Bermúdez y sus compañeros Alfonso Guevara y Fernando García Nicolás; a la fiscal Olga Sánchez y al fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza.
La otra gran aportación de este trabajo son los sólidos indicios de la manipulación policial de la investigación, brillantemente realzados por el texto de Casimiro García-Abadillo, que más que un prólogo es una auténtica hoja de ruta del estado de la cuestión. Puede decirse, pues, que gracias a este libro ya sabemos por culpa de quiénes no sabemos lo que ocurrió en el 11-M o, al menos, por culpa de quiénes las posibilidades que un Estado democrático tiene de averiguar la verdad sobre un atentado político de esa magnitud quedaron infamemente disminuidas.
Poner ahora a esas personas en la picota pública no sólo es un acto de justicia compensatoria, sino que constituye posiblemente la última esperanza de reactivar la maquinaria de las instituciones e intentar limpiar -como escribió Zola- "la mancha de cieno" que ensucia nuestra dignidad nacional.
Por eso, igual que hizo él hace 111 años -ojalá nos traiga suerte tan perfecto capicúa-, yo acuso.
Y terminaba su alegato con las siguientes palabras:
Quote:Zola concluía de forma impactante y melodramática: "Sólo un sentimiento me mueve, sólo deseo que la luz se haga, y lo imploro en nombre de la humanidad que ha sufrido tanto y tiene derecho a ser feliz. Mi ardiente protesta no es más que un grito de mi alma. Que se atrevan a llevarme a los tribunales y que me juzguen públicamente".Esta última referencia parece cerrar un círculo del conspiracionismo iniciado precisamente con esa alusión a las piedras de Pulgarcito por parte del creador de los “Agujeros Negros”, el periodista de El Mundo Fenando Múgica.
Yo suscribo ese mismo espíritu de lucha por la verdad y, por supuesto, como siempre, asumo las consecuencias de la libre expresión de estas opiniones. Pero, dicho sea con toda franqueza, aspiro a que los juzgados sean ellos.
Yo sólo puedo acusarles ante el tribunal de la opinión pública pero confío en que todos estos indicios, pruebas y argumentos estimulen a quienes están legitimados para ello a iniciar las acciones pertinentes para que todas o al menos algunas de estas 18 personas deban rendir cuentas de sus actos en el plano profesional, administrativo o eventualmente penal. Sólo procediendo contra ellos podremos ahora recorrer el camino inverso de las piedras de Pulgarcito hacia el origen de los hechos y las fuentes de la verdad.
El mismo Pedro J. Ramírez, en su vídeo-blog de ese mismo día 2, comentaba su intervención:
Quote:Sí. Yo acuso a diez policías, a dos guardias civiles, a cuatro jueces y a dos fiscales. Empezando por Sánchez Manzano y la química de los Tedax, y terminando con los jueces Del Olmo y Gómez Bermúdez. Les acuso de negligencia profesional y en algunos casos de conductas presuntamente delictivas. El Mundo reproduce hoy el texto que sirvió de base a mi intervención en la presentación de “Titadyn”, el libro del químico Antonio Iglesias. Ni quito ni pongo una palabra a lo que dije. Pero debo añadir que es uno de los actos más emocionantes a los que he asistido nunca. Porque la mayoría de los varios centenares de asistentes eran víctimas del 11-M. Fue escalofriante escuchar los aplausos con que los supervivientes o los familiares de los muertos acogían la posibilidad de que todos estos funcionarios que han entorpecido la búsqueda de la verdad del 11-M tengan que responder de sus actos. Quedó claro que el jefe de los Tedax, el miope juez instructor, el presidente del Tribunal que se pasó de listo y la fiscal Valeyá son los que encabezan el ránking de la indignación de las víctimas. El libro de Antonio Iglesias y el prólogo de Casimiro García Abadillo no descubren lo que ocurrió el 11-M, pero sí demuestran que es molecularmente imposible que ocurriera lo que dice la sentencia. Eso implica que es muy probable que haya inocentes en prisión y que es seguro que hay grandes culpables en libertad, porque nadie ha sido acusado, juzgado y condenado por suministrar Titadyn, que es lo que estalló en los trenes. Ojalá que este conmovedor acto de ayer, organizado junto a la asociación de ayuda a las víctimas del 11-M, con la admirable Ángeles Domínguez al frente, sirva para que se ejerzan acciones penales contra los posibles responsables de la manipulación y ocultación de pruebas. Y ojalá que el encuentro previo entre María Dolores de Cospedal y Antonio Iglesias sea un buen augurio y la ciencia y la política vuelvan a colaborar hasta lavar la mancha de cieno que, como escribió Zola, ensucia hoy nuestra dignidad nacional. Gracias por seguir la actualidad siempre con El Mundo.Dicho sea de paso, obsérvese la sutileza con la que se pasa de “en la estación de El Pozo estalló Titadyn” (PJ, EM, 24.5.09) a “Titadyn […] es lo que estalló en los trenes”.
Al día siguiente de publicarse esta emocionada alocución de su director, El Mundo aludió finalmente al comunicado publicado dos semanas antes por el Colegio de Químicos de Madrid, dando una muy particular interpretación de él. Según este periódico:
Quote:En un comunicado difundido a través de su página web, el Colegio avala plenamente el trabajo de casi 500 páginas realizado por Iglesias sobre el tipo de dinamita utilizada en la masacre. […] En definitiva […] el Colegio Oficial de Químicos ha querido reconocer públicamente la solvencia científica de la investigación realizada por Iglesias, cuyo libro incluye también un extenso prólogo firmado por el vicedirector de EL MUNDO, Casimiro García-Abadillo […]. Para cualquier científico, recibir el apoyo de los colegas de profesión es un paso fundamental para certificar la validez de un trabajo de investigación y constatar su objetividad. En este sentido, el comunicado difundido por el Colegio Oficial de Químicos demuestra de forma incontestable que en el caso de su informe sobre los explosivos del 11-M, Antonio Iglesias ha aprobado este examen con sobresaliente. El aval de esta institución científica constituye, por lo tanto, un nuevo varapalo para la sentencia dictada por el tribunal presidido por el juez Javier Gómez Bermúdez, que concluyó que "toda o gran parte" de la dinamita utilizada por los terroristas en el atentado era Goma 2 ECO procedente de Mina Conchita en Asturias. Los resultados presentados por Iglesias, y refrendados ahora por el Colegio Oficial de Químicos, contradicen claramente al tribunalCreo que con esta amplia exposición queda adecuadamente delimitado el marco de nuestro examen. Los conspiracionistas parecen haber encontrado su Santo Grial y se muestran enardecidos ante la posibilidad de que por fin, se haya abierto el camino hacia la proclamación de la Verdad, que habrá de reivindicarlos ante la sociedad y la Historia. En suma, un estudio “científico” avalado y refrendado por el correspondiente Colegio Oficial ha venido a sustentar las conclusiones básicas del conspiracionismo: 1) no explotó Goma 2 ECO, sino Titadyn; 2) la Goma 2 ECO encontrada en alguno de los escenarios de los atentados es producto de la manipulación de pruebas por parte de instancias oficiales; 3) el presidente del tribunal sentenciador, Gómez Bermúdez, tenía la intención de resolver en ese sentido, pero, en el último momento, prevaricó (dicho sin eufemismos) por interés político. La versión oficial está definitivamente acabada y el perito Iglesias es todo un “héroe que se lo ha jugado todo con el único empeño de poder mirarse al espejo y conservar su honor intacto” (I. San Sebastián, EM, 4.6.09).
Pues bien, para empezar por la última de las “noticias” antes reproducidas, conviene destacar la grosera manipulación pro domo sua que El Mundo hace del comunicado del Colegio de Químicos, dando a entender que éste lo ha aprobado en cuanto a su contenido y, como tal, lo respalda. Realizadas la pertinentes gestiones, algunos interesados han obtenido una muy reveladora aclaración del propio autor de dicho comunicado. Me permito destacar algún pasaje:
Quote:Desde el momento que alguna emisora o periódico opinó sobre el Colegio de Químicos, éste nombró al Decano como único portavoz del mismo y su Comisión Permanente elaboró un Comunicado para aclarar diversas noticias falsas difundidas en esos días, sobre reuniones de expertos para estudiar un informe, muestras, análisis, etc…, que trataban de confundir y/o involucrar a nuestra corporación. […] Lo publicado por el diario El Mundo deforma intencionadamente aspectos del decálogo ético para inventar, y presentar en el momento que quiere, manifestaciones y opiniones del Colegio sobre el contenido de un informe que no procede [sic] manifestación oficial alguna y mucho menos para contradecir a un Tribunal. […] Cuando el Colegio visa un proyecto o un informe no garantiza y ni se responsabiliza del contenido del informe. […] El Colegio de Químicos de Madrid no se responsabiliza ni quiere entrar en la valoración del informe y publicación del citado colegiado.De nuevo, este último punto pone de manifiesto las escasas credenciales de honestidad informadora que están en condiciones de presentar estos buscadores de la verdad. Flaco servicio podrá hacerse a ésta “deformando”, “inventando” y “confundiendo”. Merece la pena destacar que esta conducta mendaz se produce respecto a textos y manifestaciones de terceros que son fácilmente comprobables, pues son accesibles a cualquier interesado que desee consultar por sí mismo la fuente original. Posteriormente desarrollaré esta apreciación, señalando con cuánto mayor motivo cabe dudar de la fiabilidad de estos investigadores cuando refieren sucesos y declaraciones de las que no hay fuente contrastable.
[CONTINUARÁ]
