Ayer terminé Life on Mars (algún día post en mi blog) y la sensación que me ha producido ha sido de satisfacción pero sin entusiasmo. La sobredosis de procedimentales que abarrotan la televisión creo que puede hacer pasar por alto que estamos ante una serie de policías más que diferente. El contraste de personalidades y métodos de los 70 enfrentados a la asepsia y pulcritud de la actualidad que tan bien (y tan mal) muestran los múltiples clones de C.S.I. es el plato fuerte de la serie.
Esta serie hace 10 años hubiera sido un bombazo.
El final, grande, aunque no le veo similitud al de A Tres Metros Bajo Tierra para mí el mejor final de una teleserie que he visto (me hizo llorar).
PERO, porqué será que a medida que la serie avanza no hago más que encontrarle similitudes con el Abre Los Ojos de Amenabar, ¿acaso el final, con azotea y misma reacción y consecuencias no es casi calcado al de la película? Manías mías, supongo. Caeré con Ash to Ashes, que los ochenta, a pesar de ser horripilantes, me son más cercanos.
Esta serie hace 10 años hubiera sido un bombazo.
El final, grande, aunque no le veo similitud al de A Tres Metros Bajo Tierra para mí el mejor final de una teleserie que he visto (me hizo llorar).
PERO, porqué será que a medida que la serie avanza no hago más que encontrarle similitudes con el Abre Los Ojos de Amenabar, ¿acaso el final, con azotea y misma reacción y consecuencias no es casi calcado al de la película? Manías mías, supongo. Caeré con Ash to Ashes, que los ochenta, a pesar de ser horripilantes, me son más cercanos.
