nituniyo Wrote:Y ya aparte de este aserto (que existen multitud de pruebas objetivas e inequívocas de que El Mundo no ha realizado un periodismo veraz), lo de “veraz no debe confundirse con verdadero” me ha flipado absolutamente. En este país hay una confusión terrible con lo de la libertad de información y expresión, y un olvido sistemático de la otra cara de la libertad, la responsabilidad. Castigar (hablo de multas u obligaciones a la rectificación, no de cárcel ni de linchar a nadie) a un periódico o periodista por publicar información falsa, aunque haya sido sin conciencia de ello, con las mejores intenciones y las mejores prácticas, no es limitar la libertad de información (nadie le ha impedido publicarla como le ha dado la gana, ni se le va a dar latigazos, arrancarle la piel a tiras o torturar a su familia en su presencia), es exigir responsabilidad en los propios actos.
Abogada Del Diablo Sin Corazón Wrote:En realidad, aunque yo he hablado de nuestro Tribunal Constitucional y de nuestro Tribunal Supremo, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dice lo mismo.
Y la Corte Suprema de Estados Unidos, desde 1964, sostiene estas perlas:
«Algún grado de abuso es inseparable del adecuado uso de cada cosa; y en ninguna instancia es esto más cierto que en la de la prensa»
Y esto, tan bonito, y que suena tan yanqui («El pueblo de esta nación...», vamos, es que lo estoy oyendo con el acento ese de las películas de Disney antiguas que venían traducidas de Sudamérica):
«Para persuadir a otros de su propio punto de vista, quien habla, como sabemos, a veces recurre a la exageración, a la denigración de hombres que han sido o son prominentes en la iglesia o el Estado, y aun a afirmaciones falsas. Pero el pueblo de esta nación ha dispuesto a la luz de la historia que, a pesar de la probabilidad de excesos y abusos, esas libertades son, a largo plazo, esenciales para iluminar la opinión y la conducta correcta de los ciudadanos de una democracia».
Y también:
«Una regla que obligue al crítico de la conducta oficial a garantizar la verdad de todas sus aserciones fácticas —y a hacerlo bajo pena de condenas por difamación virtualmente ilimitadas en cuanto a su monto— conduce a una “autocensura”».
«En casos que involucran a funcionarios judiciales esta Corte ha sostenido que el interés por la dignidad y la reputación de los tribunales no justifica el castigo como desacato criminal de la crítica a un juez o a su decisión. Esto es cierto aun cuando lo pronunciado contiene “verdades a medias” y “desinformación”».
Y ya, como colofón:
«Las garantías constitucionales requieren, pensamos, una regla federal que prohiba a un funcionario [= Sánchez Manzano] el percibir indemnizaciones por una mentira difamatoria relacionada con su conducta oficial [= en su trabajo como Comisario Jefe] a menos que pruebe [=que el presunto difamado, esto es, Sánchez Manzano, pruebe] que la afirmación fue hecha [=fue hecha por Pedro Jeta, por Fedeguico, por Casimiro y por el resto] con “malicia real” —esto es, con conocimiento de que era falsa o con imprudente descuido acerca de si era falsa o no—».
1964. Corte Suprema de EE.UU. Ojito, eh, que aquí no inventamos ná, ñoras y ñores. Como siempre, copiamos.
