Querida Abogada del diablo sin corazón 
Sobre el ultimo párrafo estoy de acuerdo, y de hecho insisto en que la "malicia real" en el caso de El Mundo esta probada objetivamente y sin ambiguedades. Si realmente ocurre como tu dices y los jueces no lo consideran así, pensaré que las complejidades técnicas del derecho en una sociedad compleja, aunque fundamentales y necesarias, en este caso resultan en un alejamiento de la justicia. Hay muchos casos así, siempre me acuerdo del delicuente rehabilitado que diez años después le hacen entrar en la carcel y le joden la vida
sobre lo demás no estoy de acuerdo para nada. Me explico y termino
lo de montos virtualmente ilimitados de las condenas no lo he dicho yo. Como he dicho, personalmente me conformo con que se publique una rectificación completa y exacta, didáctica para el lector
En cuanto a lo de la autocensura, siempre será mejor una autocensura prudente que la basura periodística. Yo no tengo ningún problema con que el periodista de El País no hubiese publicado la información de los espías y la hubiese entregado directamente a los tribunales, y que posteriormente fueran las decisiones de estos las que se hiciesen públicas
lo de "ha dispuesto a la luz de la historia que, a pesar de la probabilidad de excesos y abusos, esas libertades son, a largo plazo, esenciales para iluminar la opinión y la conducta correcta de los ciudadanos de una democracia" yo le cambiaría el "iluminar" por "embrutecer". Acostumbrarse al exceso y al abuso embrutece, no ilumina. A las pruebas me remito; ¿no es el razonamiento de los peones un ejemplo de embrutecimiento mental, de dejarse llevar por sus emociones e ideologías?
creo que mi postura se explica porque tengo una concepción del periodismo no sé si llamarla izquierdosa, pero para mí el periodista tiene una función pública fundamental para una democracia sana, y la realidad demuestra que si un gobierno manipula la información la empresa privada lo hace igual o más. Cómo no va a ser así, si su propia supervivencia y crecimiento como empresa está íntimamente relacionada con la política. Para mí un periodista es en cierto modo como un policía, está ahí para servirnos, uno para protegernos y el otro para educarnos en el conocimiento de la realidad, pero también en la imparcialidad del juicio
Saludos

Sobre el ultimo párrafo estoy de acuerdo, y de hecho insisto en que la "malicia real" en el caso de El Mundo esta probada objetivamente y sin ambiguedades. Si realmente ocurre como tu dices y los jueces no lo consideran así, pensaré que las complejidades técnicas del derecho en una sociedad compleja, aunque fundamentales y necesarias, en este caso resultan en un alejamiento de la justicia. Hay muchos casos así, siempre me acuerdo del delicuente rehabilitado que diez años después le hacen entrar en la carcel y le joden la vida
sobre lo demás no estoy de acuerdo para nada. Me explico y termino
lo de montos virtualmente ilimitados de las condenas no lo he dicho yo. Como he dicho, personalmente me conformo con que se publique una rectificación completa y exacta, didáctica para el lector
En cuanto a lo de la autocensura, siempre será mejor una autocensura prudente que la basura periodística. Yo no tengo ningún problema con que el periodista de El País no hubiese publicado la información de los espías y la hubiese entregado directamente a los tribunales, y que posteriormente fueran las decisiones de estos las que se hiciesen públicas
lo de "ha dispuesto a la luz de la historia que, a pesar de la probabilidad de excesos y abusos, esas libertades son, a largo plazo, esenciales para iluminar la opinión y la conducta correcta de los ciudadanos de una democracia" yo le cambiaría el "iluminar" por "embrutecer". Acostumbrarse al exceso y al abuso embrutece, no ilumina. A las pruebas me remito; ¿no es el razonamiento de los peones un ejemplo de embrutecimiento mental, de dejarse llevar por sus emociones e ideologías?
creo que mi postura se explica porque tengo una concepción del periodismo no sé si llamarla izquierdosa, pero para mí el periodista tiene una función pública fundamental para una democracia sana, y la realidad demuestra que si un gobierno manipula la información la empresa privada lo hace igual o más. Cómo no va a ser así, si su propia supervivencia y crecimiento como empresa está íntimamente relacionada con la política. Para mí un periodista es en cierto modo como un policía, está ahí para servirnos, uno para protegernos y el otro para educarnos en el conocimiento de la realidad, pero también en la imparcialidad del juicio
Saludos
