19-06-2009, 10:08:21
Sólo le vi hablar una vez, en una entrevista en TVE hace pocos años. Si bien yo ya conocía su obra, me sorprendió la personalidad que se vislumbraba tras su discurso. Al contrario de lo que uno espera de un santo, me pareció ver como un sutil sarcasmo en su actitud, una ironía serena en su sonrisa, como si nuestra admiración le molestara o le desilusionara; aprendí que para un hombre como él nuestra admiración no es más (ni menos) que el derrotado reconocimiento de nuestra débil y pusilánime voluntad de hacer el bien. Como no puede ser de otra manera, la mera existencia de las personas grandes se convierte por definición en espejo implacable de nuestro (natural) egoísmo. Las personas como él son sobrenaturales. En presencia de ellas yo ya no puedo mostrar mi admiración. Solo puedo agachar la cabeza
Miles y miles de personas anónimas, laicas y religiosas, cuyo sentido de la vida es entregarla a los demás. Ojalá la obra de todos ellos crezca, perdure y triunfe, y nos transforme a todos en sobrenaturales
No voy a decir que descanse en paz. Quizás para las almas grandes el descanso sea una pérdida de tiempo, y estar en paz resulte inaceptable mientras la paz no reine en el mundo. Yo le voy a dedicar dos frases de Gibran:
“Su semblante era triste, pero su sonrisa era un bálsamo para las heridas. Se trataba de un alado que no quería volar sobre sus compañeros”
Miles y miles de personas anónimas, laicas y religiosas, cuyo sentido de la vida es entregarla a los demás. Ojalá la obra de todos ellos crezca, perdure y triunfe, y nos transforme a todos en sobrenaturales
No voy a decir que descanse en paz. Quizás para las almas grandes el descanso sea una pérdida de tiempo, y estar en paz resulte inaceptable mientras la paz no reine en el mundo. Yo le voy a dedicar dos frases de Gibran:
“Su semblante era triste, pero su sonrisa era un bálsamo para las heridas. Se trataba de un alado que no quería volar sobre sus compañeros”
