24-06-2009, 20:47:44
Perdona por contestarte tan tarde, Errante,
pero es que no tengo mucho que decir.
Sí, la gente piensa barbaridades y, amparada en el anonimato, las dice. Pero yo no creo que la verdadera base de sus delirios sea la información de El Mundo o de la COPE. La verdadera base es su ferviente deseo de creer, de pensar, de saber, que ellos son los buenos y los otros los malos, y que cuando gobierna quien a ellos no les gusta, no es que no les guste por razones subjetivas y que haya conciudadanos suyos que tengan razones también subjetivas y tan válidas como las suyas para apreciar a los gobernantes del momento, sino que todo se debe a oscuras maquinaciones de miserables que engañan a los votantes y les impiden ver la verdadera luz.
Pero esto es un mal muy extendido, y lo mismo lo encuentras en los peones que en quienes defienden la existencia de conjuras y manipulaciones capitalistas. Y si me apuras, es la misma historia de las peleas entre parientes políticos: esa suegra maquiavélica, ese cuñado que no sabe hacer nada bueno...
Al final, como ya sabía el amigo Isaías, lo único que pasa es que stultorum infinitus est numerus.
pero es que no tengo mucho que decir.Sí, la gente piensa barbaridades y, amparada en el anonimato, las dice. Pero yo no creo que la verdadera base de sus delirios sea la información de El Mundo o de la COPE. La verdadera base es su ferviente deseo de creer, de pensar, de saber, que ellos son los buenos y los otros los malos, y que cuando gobierna quien a ellos no les gusta, no es que no les guste por razones subjetivas y que haya conciudadanos suyos que tengan razones también subjetivas y tan válidas como las suyas para apreciar a los gobernantes del momento, sino que todo se debe a oscuras maquinaciones de miserables que engañan a los votantes y les impiden ver la verdadera luz.
Pero esto es un mal muy extendido, y lo mismo lo encuentras en los peones que en quienes defienden la existencia de conjuras y manipulaciones capitalistas. Y si me apuras, es la misma historia de las peleas entre parientes políticos: esa suegra maquiavélica, ese cuñado que no sabe hacer nada bueno...
Al final, como ya sabía el amigo Isaías, lo único que pasa es que stultorum infinitus est numerus.
