De vez en cuando se deja caer por aquí algún peón o asimilado; depone sus observaciones, que casi nunca vienen a cuento de nada de lo que se discute en cuanto al fondo, esparcidas de cualquier forma por varios hilos del foro y luego desaparece sin iniciar diálogo o debate digno de tal nombre, hasta que en algún otro momento indeterminado vuelva a despertarse (o a trasnochar) con ganas de untar algo de mantequilla y tenemos nueva sesión de inanidad enojosa.
Sísifo...
Sísifo...
