No hay problema, era previsible; lo normal, y también lo más conveniente para los querellados, es que se admitiera a trámite (lo contrario habría servido -tratándose el querellante, al contrario que AES, de una parte legitimada- para esparcir sombras de sospecha sobre la imparcialidad de la justicia y el derecho a la tutela judicial efectiva), con lo cual tendrán la oportunidad de desmontar las acusaciones desde el primer momento, para lo cual, en primera instancia, cuentan con el mayor y mejor aval de la falta de fundamento de las acusaciones: la sentencia de la Audiencia Nacional y posterior refrendo del TS.
La falta de fundamento de las acusaciones, de forma especial hacia la perito Tedax, son evidentes en vista de que no ha habido incumplimiento alguno de protocolos de trabajo, la base principal de la querella, y que ésto, en todo caso, no es materia penal sino de ámbito administrativo interno. Y, de paso, también podrán poner en evidencia la construcción artificiosa de la querella (con sus numerosos errores y tergiversaciones), en cuanto a subterfugio de apariencia legal para reabrir un caso ya sentenciado, con diversos intereses de partes ajenas que confluyen (Pedro J, El Mundo y el perito "imparcial" Iglesias, cuyo panfleto-informe-libro, supuesta y "exclusivamente científico", que tratan de contraponer a ambas sentencias citadas se les puede volver en contra por cuanto tiene de artificioso para construir una falsa acusación).
EDTITO.- Para subrayar lo del perito del infumable libro Titadyne, cuyo contenido mendaz -línea débil de la argumentación querellante- más que de acusación podría servir a la defensa de los querellados. Por cierto, ¿cómo quedó finalmente lo del aval del COQM al informe-libro, en versión de Pedro J. Ramírez?. Es pregunta retórica... pero la manipulación evidente -interés rayano en la animadversión personal- no puede pasar desapercibida a las defensas.
La falta de fundamento de las acusaciones, de forma especial hacia la perito Tedax, son evidentes en vista de que no ha habido incumplimiento alguno de protocolos de trabajo, la base principal de la querella, y que ésto, en todo caso, no es materia penal sino de ámbito administrativo interno. Y, de paso, también podrán poner en evidencia la construcción artificiosa de la querella (con sus numerosos errores y tergiversaciones), en cuanto a subterfugio de apariencia legal para reabrir un caso ya sentenciado, con diversos intereses de partes ajenas que confluyen (Pedro J, El Mundo y el perito "imparcial" Iglesias, cuyo panfleto-informe-libro, supuesta y "exclusivamente científico", que tratan de contraponer a ambas sentencias citadas se les puede volver en contra por cuanto tiene de artificioso para construir una falsa acusación).
EDTITO.- Para subrayar lo del perito del infumable libro Titadyne, cuyo contenido mendaz -línea débil de la argumentación querellante- más que de acusación podría servir a la defensa de los querellados. Por cierto, ¿cómo quedó finalmente lo del aval del COQM al informe-libro, en versión de Pedro J. Ramírez?. Es pregunta retórica... pero la manipulación evidente -interés rayano en la animadversión personal- no puede pasar desapercibida a las defensas.
