19-07-2009, 11:14:38
Efectivamente;y una de las mayores canalladas de que se puede culpar a losconspiracionistas es que interrumpen el proceso normal de duelo en la fase de negación e ira; años después se ha demostrado que esos duelos mal concluidos suelen desembocar en patología psiquiátrica/psicológica.
Me gustaría, al hilo de ésto,hacer un comentario sobre la fase de negación; no es una fase patológica, todo lo contrario, es prácticamente universal en las malas noticias; normalmente se manifiesta con un sentimiento de "esto no puede estar pasando" o ""mañana me despertaré y todo habrá sido un sueño". Las personas del entorno no alimentan estas ideas, y se puede progresar en las fases del duelo.
Pero, desde hace unos diez años, en las malas noticias cuya trascendencia provoca que todo el mundo hable de ellas, todo ha cambiado debido al fácil acceso, nulo criticismo, y garrulería generalizada en cuanto a las fuentes de información, que provoca la globalización de Internet.
Tenemos el ejemplo actual con Michael Jackson. Mi hija me enseñó (entre carcajadas,que la tengo adiestrada en el escepticismo) una página web, que está colgada desde pocos días tras su muerte, en que se defiende que Michael no ha muerto con argumentos delpinianos. Por ejemplo, que no es posible que muriera teniendo un médico personal en casa. O enseñan una fotografía de una persona a la que no se le ve la cara y dicen que es Jackson.
Los delirios de supervivencias de los "fans" han existido siempre; ahí tenemos el caso de Elvis, por ejemplo. Pero, como sabréis, la no-muerte de Elvis sólo lo creen unos cuantos iluminados, y su supervivencia se ha convertido, sobre todo, en tema para chistes y parodias.
En cambio, me temo que, en el caso de Jackson, como a menor escala pasó en el 11-M, Internet provocará la autoalimentación del mit,o y la escala del conspiracionismo será mucho mayor que tras las muertes de Elvis, Lennon, o Ladydi.
Me gustaría, al hilo de ésto,hacer un comentario sobre la fase de negación; no es una fase patológica, todo lo contrario, es prácticamente universal en las malas noticias; normalmente se manifiesta con un sentimiento de "esto no puede estar pasando" o ""mañana me despertaré y todo habrá sido un sueño". Las personas del entorno no alimentan estas ideas, y se puede progresar en las fases del duelo.
Pero, desde hace unos diez años, en las malas noticias cuya trascendencia provoca que todo el mundo hable de ellas, todo ha cambiado debido al fácil acceso, nulo criticismo, y garrulería generalizada en cuanto a las fuentes de información, que provoca la globalización de Internet.
Tenemos el ejemplo actual con Michael Jackson. Mi hija me enseñó (entre carcajadas,que la tengo adiestrada en el escepticismo) una página web, que está colgada desde pocos días tras su muerte, en que se defiende que Michael no ha muerto con argumentos delpinianos. Por ejemplo, que no es posible que muriera teniendo un médico personal en casa. O enseñan una fotografía de una persona a la que no se le ve la cara y dicen que es Jackson.
Los delirios de supervivencias de los "fans" han existido siempre; ahí tenemos el caso de Elvis, por ejemplo. Pero, como sabréis, la no-muerte de Elvis sólo lo creen unos cuantos iluminados, y su supervivencia se ha convertido, sobre todo, en tema para chistes y parodias.
En cambio, me temo que, en el caso de Jackson, como a menor escala pasó en el 11-M, Internet provocará la autoalimentación del mit,o y la escala del conspiracionismo será mucho mayor que tras las muertes de Elvis, Lennon, o Ladydi.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
