16-09-2009, 23:25:53
Siguiendo con la desolación:
1) La deontología periodística queda en agua de borrajas. ¿Para qué contrastar la noticia con el afectado? ¿Para qué hacer caso del supuesto derecho de rectificación que las leyes amparan?
2) Supongamos que las informaciones fueran verosímiles. Al probarse que eran falsas, ¿no cabía un extenso mea culpa y una reparación al honor del afectado?
Ha triunfado el espíritu de William Randolph Hearst, el mismo que, paradójicamente, lanzó a su país con mentiras a una guerra con España.
1) La deontología periodística queda en agua de borrajas. ¿Para qué contrastar la noticia con el afectado? ¿Para qué hacer caso del supuesto derecho de rectificación que las leyes amparan?
2) Supongamos que las informaciones fueran verosímiles. Al probarse que eran falsas, ¿no cabía un extenso mea culpa y una reparación al honor del afectado?
Ha triunfado el espíritu de William Randolph Hearst, el mismo que, paradójicamente, lanzó a su país con mentiras a una guerra con España.
[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.
