Pues yo no veo mal la Sentencia. La veo muy razonada.
Efectivamente, lo que dice es que, a partir de una verdad (o de varias) se puede argumentar, más o menos razonadamente, lo que nos venga en gana, incluso insultando a personas concretas o hundiéndoles en la miseria.
Deontológicamente es una aberración, vale. Pero penalmente no es un delito, sobre todo si el insultado es un personaje público y el asunto tratado es de relevancia pública.
Quien debía demostrar que El Mundo actuó de mala fe (con datos que ellos sabían que eran falsos) era, en este caso, Sánchez Manzano. Y probar la mala fe de Pedro J. suponía aportar pruebas de que quienes estaban escribiendo los artículos disponían de la información que demostraba la falsedad de lo que estaban escribiendo. Y eso es muy difícil (casi imposible) de probar.
Pedro J. conoce muy bien los límites de la libertad de información o de opinión porque es especialista en ir sobre la cuerda floja. Y el "Yo acuso... presuntamente" es la muestra más evidente de cómo se las gasta este inmoral.
Sobre la portada de El Mundo, pues qué decir; es un aviso a navegantes: "Como veas un dato cierto en nuestros artículos, échate a temblar porque te podemos hundir".
Es la libertad de expresión. Mal entendida (o entendida para hacer el mal impunemente), pero protegida penalmente.
P.D.: No os sulfuréis con las afirmaciones que se hacen en la Sentencia. Han de ser tomadas en relación a un dato veraz tras cada afirmación injuriosa. ¿Hubo un debate no unánime en cuanto a los explosivos en el Juicio? Sí, lo hubo. Por lo tanto, los razonamientos (erróneos o no: esta Sentencia no entra en eso) respecto al tipo de explosivo están protegidos penalmente en base a la libertad de expresión. ¿Se equivocó Sánchez Manzano con la nitroglicerina? Pues sí, se equivocó. Por lo tanto, pensar que obstruyó la acción de la Justicia (sea cierto o no: esta Sentencia no entra en eso) al aportar datos erróneos está protegido penalmente en base a la libertad de expresión.
Parece triste, pero es parte del juego democrático. Lo que hay que buscar es la forma de hacer público y notorio que los razonamientos que llevaron a El Mundo a montar una película eran erróneos y que había quienes les avisaron con mucho tiempo de antelación. Y esta página (y los artículos de la mayor parte de los medios de comunicación durante unos meses) es un ejemplo de cómo llegar a ese objetivo.
Obviamente, Sánchez Manzano quería un resarcimiento público y judicial (muchos de nosotros, probablemente, exigiríamos lo mismo en un caso como el suyo); pero en este caso se ha enfrentado a alguien sin escrúpulos y que sabe bien lo que hace (y, sobre todo, lo que dice).
Efectivamente, lo que dice es que, a partir de una verdad (o de varias) se puede argumentar, más o menos razonadamente, lo que nos venga en gana, incluso insultando a personas concretas o hundiéndoles en la miseria.
Deontológicamente es una aberración, vale. Pero penalmente no es un delito, sobre todo si el insultado es un personaje público y el asunto tratado es de relevancia pública.
Quien debía demostrar que El Mundo actuó de mala fe (con datos que ellos sabían que eran falsos) era, en este caso, Sánchez Manzano. Y probar la mala fe de Pedro J. suponía aportar pruebas de que quienes estaban escribiendo los artículos disponían de la información que demostraba la falsedad de lo que estaban escribiendo. Y eso es muy difícil (casi imposible) de probar.
Pedro J. conoce muy bien los límites de la libertad de información o de opinión porque es especialista en ir sobre la cuerda floja. Y el "Yo acuso... presuntamente" es la muestra más evidente de cómo se las gasta este inmoral.
Sobre la portada de El Mundo, pues qué decir; es un aviso a navegantes: "Como veas un dato cierto en nuestros artículos, échate a temblar porque te podemos hundir".
Es la libertad de expresión. Mal entendida (o entendida para hacer el mal impunemente), pero protegida penalmente.
P.D.: No os sulfuréis con las afirmaciones que se hacen en la Sentencia. Han de ser tomadas en relación a un dato veraz tras cada afirmación injuriosa. ¿Hubo un debate no unánime en cuanto a los explosivos en el Juicio? Sí, lo hubo. Por lo tanto, los razonamientos (erróneos o no: esta Sentencia no entra en eso) respecto al tipo de explosivo están protegidos penalmente en base a la libertad de expresión. ¿Se equivocó Sánchez Manzano con la nitroglicerina? Pues sí, se equivocó. Por lo tanto, pensar que obstruyó la acción de la Justicia (sea cierto o no: esta Sentencia no entra en eso) al aportar datos erróneos está protegido penalmente en base a la libertad de expresión.
Parece triste, pero es parte del juego democrático. Lo que hay que buscar es la forma de hacer público y notorio que los razonamientos que llevaron a El Mundo a montar una película eran erróneos y que había quienes les avisaron con mucho tiempo de antelación. Y esta página (y los artículos de la mayor parte de los medios de comunicación durante unos meses) es un ejemplo de cómo llegar a ese objetivo.
Obviamente, Sánchez Manzano quería un resarcimiento público y judicial (muchos de nosotros, probablemente, exigiríamos lo mismo en un caso como el suyo); pero en este caso se ha enfrentado a alguien sin escrúpulos y que sabe bien lo que hace (y, sobre todo, lo que dice).
