Pongamos las cosas en su sitio. Recordemos que esta Sentencia no versaba sobre la culpabilidad o no de Sánchez Manzano, sino sobre si El Mundo se sobrepasó en el ejercicio de la libertad de expresión y de opinión cuando publicó determinadas informaciones sobre Sánchez Manzano; lo que determina esta Sentencia es que El Mundo se ciñó a lo legalmente admisible (gracias a la relevancia pública del caso, al hecho de que Sánchez Manzano fuese un cargo público y a que las informaciones y opiniones, además de ser simples suposiciones, no estaban basadas sólo en meros rumores).
Si os habéis fijado en los artículos, entrevistas y tertulias de los periodistas de El Mundo y resto de afines, el mantra a repetir es que la Sentencia les reconoce que su información fue «veraz y rigurosa»; nada que alegar sobre la veracidad de las informaciones y opiniones publicadas por El Mundo, porque, efectivamente, la Sentencia dice eso: que El Mundo fue veraz.
Sin embargo, la Sentencia habla de rigurosidad respecto de las investigaciones (el proceso de elaboración del artículo), no sobre las informaciones finalmente publicadas; es obvio que no es lo mismo una investigación rigurosa (independientemente de que sus resultados sean buenos o no) que una información rigurosa, algo de lo que en ningún momento habla la Sentencia.
Es obvio que en El Mundo están, por una parte, intentando quitarse la espina del descrédito (están cantando, como un niño repelente, "tenemos una Sentencia, tenemos una Sentencia", aunque en realidad no tengan nada), pero por otra, y más importante, están preparando el terreno para una nueva campaña de desmesuras contra tribunales, fiscales y policías.
Y es que ya me veo en portada, al archivarse la denuncia contra Sánchez Manzano y la perito de los TEDAX o al absolverles, los retrasos y las sanciones disciplinarias de la Juez Cillán en portada de El Mundo, alamándose sobre una Sentencia contradictoria (aun cuando no tengan nada que ver la una con la otra) dictada por una Juez que debería estar apartada de la judicatura por su incompetencia y bla, bla, bla.
Si os habéis fijado en los artículos, entrevistas y tertulias de los periodistas de El Mundo y resto de afines, el mantra a repetir es que la Sentencia les reconoce que su información fue «veraz y rigurosa»; nada que alegar sobre la veracidad de las informaciones y opiniones publicadas por El Mundo, porque, efectivamente, la Sentencia dice eso: que El Mundo fue veraz.
Sin embargo, la Sentencia habla de rigurosidad respecto de las investigaciones (el proceso de elaboración del artículo), no sobre las informaciones finalmente publicadas; es obvio que no es lo mismo una investigación rigurosa (independientemente de que sus resultados sean buenos o no) que una información rigurosa, algo de lo que en ningún momento habla la Sentencia.
Es obvio que en El Mundo están, por una parte, intentando quitarse la espina del descrédito (están cantando, como un niño repelente, "tenemos una Sentencia, tenemos una Sentencia", aunque en realidad no tengan nada), pero por otra, y más importante, están preparando el terreno para una nueva campaña de desmesuras contra tribunales, fiscales y policías.
Y es que ya me veo en portada, al archivarse la denuncia contra Sánchez Manzano y la perito de los TEDAX o al absolverles, los retrasos y las sanciones disciplinarias de la Juez Cillán en portada de El Mundo, alamándose sobre una Sentencia contradictoria (aun cuando no tengan nada que ver la una con la otra) dictada por una Juez que debería estar apartada de la judicatura por su incompetencia y bla, bla, bla.
