23-09-2009, 18:47:35
Gracias, amigo Mange; eres un hacha.
Abundando en lo de Rasmo y Viana,. Todo se imbrica en una estrategia de poner en duda la actuación judicial y policial inédita en España y que, de aplicarse a todas las investigaciones y ser aceptada por los Tribunales, podría llevar al desmantelamiento de la Justicia y, por ende, al Estado de Derecho.
Y no me digáis que exagero. Imaginaos el caso-ejemplo de Rasmo, el de la bala. Un chaval mata de un balazo a su novia. La policía analiza la bala, la compara con la pistola encontrada en casa del chico, que fue comprada por su padre hace diez años (figuran los registros). La pistola tiene las huelas dactilares, hay restos de pólvora en las manos, hay dos testigos… Todas las pruebas que os dé la gana
Imaginaos, ahora, una estrategia judicial basada en poner, sistemáticamente en duda, toda la instrucción. ¿El juez? Es tonto, y tiene glaucoma. ¿La bala? Salió de la pistola de un policía. ¿la pistola? Es de un policía, han falsificado los registros y han amedrentado al de la tienda de caza para que declare en falso a quién le vendió la pistola. ¿La s huellas, los restos de pólvora? El laboratorio de la Policía… qué os voy a contar del Laboratorio de la Policía..? ¿Los testigos? Comprados, amenazados, o con odio intenso hacia el acusado.
SIEMPRE, SIEMPRE, se puede construir un relato coherente a base de este tipo de mentiras. Por eso las condenas se dictan cuando existe certeza MÁS ALLÁ DE LO RAZONABLE.
Otro ejemplo en el caso del 11-M
El famoso lavado de las muestras. La perito explicó hasta siete u ocho veces cómo hacía las determinaciones. Coge una muestra, deja la mitad, o más, sin tocar, para futuras comprobaciones, con la mínima cantidad posible hace la prueba (1 cc o menos) y esta mínima cantidad la deshecha, porque no sirve para hacer nuevas determinaciones.
En efecto, suena razonable que ya no se pueda hacer nuevas determinaciones en un material ya alterado por los reactivos. Lo que es imposible, en todo caso, es empezar de cero, que es lo que deben hacer los peritos en la pericial. Coger una muestra sin tocar, y hacer la determinación, que es lo quien hicieron. Yo no me creo que no entendieran que las muestras que tenían en su poder eran las que la perito había dejado si tocar, después de que la perito lo explicara media docena de veces; además, la nota que, según ellos, dice que “se ha lavado todo”... sencillamente no dice eso
A lo que iba ¿qué pretenden, pues, pidiendo esas “aguas” y esas “muestras” que, según la perito, destruyó por ser ya inútiles?
Puede ser porque sabían que no estaban, simplemente, y no hay nada más conspiracionista que pedir algo que no existe. Pero hay otra posibilidad.
No puede ser para saber qué dinamita se ha usado en un atentado. Esas muestras utilizadas están modificadas y es imposiblñe saber qué dinamita se utilizó (suponiendo que se hubiera podido saber al inicio, la propia acción con los reactivos las modifica; sólo hay otra explicación: lo que quieren es “comprobar”, para su enferma mente, que la perito miente y no hizo lo que dijo (o no salió lo que dijo)
Y no os hagáis ilusiones de que haber conservado “las aguas” hubiera salvado a la perito de las acusaciones. ¿Qué hay más sencillo, para los conspis, que denunciar que han dado el cambiazo?
Abundando en lo de Rasmo y Viana,. Todo se imbrica en una estrategia de poner en duda la actuación judicial y policial inédita en España y que, de aplicarse a todas las investigaciones y ser aceptada por los Tribunales, podría llevar al desmantelamiento de la Justicia y, por ende, al Estado de Derecho.
Y no me digáis que exagero. Imaginaos el caso-ejemplo de Rasmo, el de la bala. Un chaval mata de un balazo a su novia. La policía analiza la bala, la compara con la pistola encontrada en casa del chico, que fue comprada por su padre hace diez años (figuran los registros). La pistola tiene las huelas dactilares, hay restos de pólvora en las manos, hay dos testigos… Todas las pruebas que os dé la gana
Imaginaos, ahora, una estrategia judicial basada en poner, sistemáticamente en duda, toda la instrucción. ¿El juez? Es tonto, y tiene glaucoma. ¿La bala? Salió de la pistola de un policía. ¿la pistola? Es de un policía, han falsificado los registros y han amedrentado al de la tienda de caza para que declare en falso a quién le vendió la pistola. ¿La s huellas, los restos de pólvora? El laboratorio de la Policía… qué os voy a contar del Laboratorio de la Policía..? ¿Los testigos? Comprados, amenazados, o con odio intenso hacia el acusado.
SIEMPRE, SIEMPRE, se puede construir un relato coherente a base de este tipo de mentiras. Por eso las condenas se dictan cuando existe certeza MÁS ALLÁ DE LO RAZONABLE.
Otro ejemplo en el caso del 11-M
El famoso lavado de las muestras. La perito explicó hasta siete u ocho veces cómo hacía las determinaciones. Coge una muestra, deja la mitad, o más, sin tocar, para futuras comprobaciones, con la mínima cantidad posible hace la prueba (1 cc o menos) y esta mínima cantidad la deshecha, porque no sirve para hacer nuevas determinaciones.
En efecto, suena razonable que ya no se pueda hacer nuevas determinaciones en un material ya alterado por los reactivos. Lo que es imposible, en todo caso, es empezar de cero, que es lo que deben hacer los peritos en la pericial. Coger una muestra sin tocar, y hacer la determinación, que es lo quien hicieron. Yo no me creo que no entendieran que las muestras que tenían en su poder eran las que la perito había dejado si tocar, después de que la perito lo explicara media docena de veces; además, la nota que, según ellos, dice que “se ha lavado todo”... sencillamente no dice eso
A lo que iba ¿qué pretenden, pues, pidiendo esas “aguas” y esas “muestras” que, según la perito, destruyó por ser ya inútiles?
Puede ser porque sabían que no estaban, simplemente, y no hay nada más conspiracionista que pedir algo que no existe. Pero hay otra posibilidad.
No puede ser para saber qué dinamita se ha usado en un atentado. Esas muestras utilizadas están modificadas y es imposiblñe saber qué dinamita se utilizó (suponiendo que se hubiera podido saber al inicio, la propia acción con los reactivos las modifica; sólo hay otra explicación: lo que quieren es “comprobar”, para su enferma mente, que la perito miente y no hizo lo que dijo (o no salió lo que dijo)
Y no os hagáis ilusiones de que haber conservado “las aguas” hubiera salvado a la perito de las acusaciones. ¿Qué hay más sencillo, para los conspis, que denunciar que han dado el cambiazo?
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
