Vuelvo sobre la radiografía de la mochila de Vallecas. El artículo original (si no me equivoco) de este “bujero”, es el de Fernando Múgica, de 16.5.2005. Invito al lector a que descubra dónde se expresa F. Múgica de manera hipotética, tanto en relación con la información que revelaba la radiografía, como respecto a la calificación de este incidente (¿habla de presunto ocultamiento? ¿o de ocultamiento a secas?):
Por cierto, este artículo me sugiere la pertinencia de insistir en un razonamiento que ya he apuntado anteriormente. La juez encuentra serio y riguroso el esfuerzo investigador de El Mundo y, al mismo tiempo, no halla intención denigratoria en sus textos. Sin embargo, el hecho de que El Mundo se contradiga con tanta frecuencia viene a rebatir ambas asunciones.
Cambiar de opinión, criterio o juicio no es reprochable, obviamente. Y hacerlo puede incluso ser muestra de rigor intelectual… si se razona. Si se dan argumentos por los que, lo que antes se creía, ya no se mantiene. Lo que resulta impresentable es publicar una noticia y otra contraria o incompatible e incongruente con la anterior sin el menor intento de explicación. Simplemente se dice un día Sí y otro día No. ¿Es que los redactores no se leen ni lo que ellos mismos han publicado? Aparentemente no. Y eso no puede denominarse en ningún caso rigor y seriedad. Ir dando palos de ciego y acumulando hipótesis (suponiendo que sean tales, y no afirmaciones de hecho) sin descartar nada ni esforzarse en absoluto por engarzar las narrativas opuestas es, por definición, deslavazado e inconsistente. Y si todas esas desviaciones de lo que debe ser el rigor intelectual, todas esas variaciones contradictorias de criterio, únicamente mantienen constante e inalterado el vituperio de alguien o algo, el sesgo difícilmente puede considerarse libre de intención difamatoria. Añádase la frecuencia de ese comportamiento y tendremos una linda “campaña”, lo vea o no la su señoría.
Digo esto porque el referido artículo de F. Múgica de 16 de mayo de 2005 indica claramente un sospechoso:
A ver, a ver, ¿nos está diciendo don Casimiro que Sánchez Manzano, después de todo, no conocía la radiografía? En fin, cuando la ecuanimidad está difunta, el único rigor que se divisa es el rigor mortis de la seriedad.
Y este razonamiento sobre la base de las contradicciones puede ampliarse también al caso de la tarjeta de la mochila y el supuesto borrado de la configuración del móvil, aspecto de la sentencia discutida que tanto efecto viagra ha producido en las mesnadas peónidas.
¿Recuerdan aquel artículo de LdP en Libertad Digital donde daba cuenta del experimento que verificaba que el Trium no necesitaba la tarjeta para funcionar como despertador y que al quitarla (y por tanto, retirar y volver a colocar la batería), no se perdían los ajustes de la terminal? Bien. Resulta que El Mundo no dejó pasar la oportunidad de atizar a la “versión oficial” y, al día siguiente, se hacía eco de tal experimento con el siguiente inequívoco titular: “Una prueba demuestra que el teléfono de la 'mochila de Vallecas' no necesitaba tarjeta” (EM, 27.4.06).
El lector quedará convencido: está “demostrado” empíricamente. Nos han mentido. Sánchez Manzano nos la ha colado (otra vez).
Pero, apenas un año más tarde, Casimiro García Abadillo nos cuenta otra historia, sin “presuntas” ni “hipotéticas” imputaciones de dolo: (EM, 5.3.07):
Quote: El sumario del juez Juan del Olmo revela que el comisario de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano, le ocultó durante más de tres meses una radiografía que dejaba claro, desde el primer momento, que la bomba no explotó porque uno de los cables estaba suelto.Oh, sí, se sabía desde el primer momento… Será una inexactitud irrelevante.
[…]
ENMASCARAMIENTO ESTRATEGICO
No puede ponerse en duda que si la información de la radiografía y el cable suelto se hubiese sacado a la luz cuando se conoció, es decir, al día siguiente de los atentados […] el efecto en la opinión pública habría sido muy diferente
No hay que quitar ni un ápice de mérito al tedax -al que en los medios de comunicación hemos llamado Pedro- que fue capaz, en solitario y bajo la lluvia, de neutralizar definitivamente la bomba de Vallecas. Pero también es indudable que cuando comenzó su trabajo ya conocía, por la radiografía, que uno de los cables estaba suelto.
Por cierto, este artículo me sugiere la pertinencia de insistir en un razonamiento que ya he apuntado anteriormente. La juez encuentra serio y riguroso el esfuerzo investigador de El Mundo y, al mismo tiempo, no halla intención denigratoria en sus textos. Sin embargo, el hecho de que El Mundo se contradiga con tanta frecuencia viene a rebatir ambas asunciones.
Cambiar de opinión, criterio o juicio no es reprochable, obviamente. Y hacerlo puede incluso ser muestra de rigor intelectual… si se razona. Si se dan argumentos por los que, lo que antes se creía, ya no se mantiene. Lo que resulta impresentable es publicar una noticia y otra contraria o incompatible e incongruente con la anterior sin el menor intento de explicación. Simplemente se dice un día Sí y otro día No. ¿Es que los redactores no se leen ni lo que ellos mismos han publicado? Aparentemente no. Y eso no puede denominarse en ningún caso rigor y seriedad. Ir dando palos de ciego y acumulando hipótesis (suponiendo que sean tales, y no afirmaciones de hecho) sin descartar nada ni esforzarse en absoluto por engarzar las narrativas opuestas es, por definición, deslavazado e inconsistente. Y si todas esas desviaciones de lo que debe ser el rigor intelectual, todas esas variaciones contradictorias de criterio, únicamente mantienen constante e inalterado el vituperio de alguien o algo, el sesgo difícilmente puede considerarse libre de intención difamatoria. Añádase la frecuencia de ese comportamiento y tendremos una linda “campaña”, lo vea o no la su señoría.
Digo esto porque el referido artículo de F. Múgica de 16 de mayo de 2005 indica claramente un sospechoso:
Quote:El sumario del juez Juan del Olmo revela que el comisario de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano, le ocultó durante más de tres meses una radiografía…Pero, un mes más tarde, el 13 de junio de 2005, el vicedirector de El Mundo, Casimiro G. Abadillo nos muestra que los rigores de la dirección no incluyen leerse lo publicado por su propio periódico unas semanas antes:
Quote:Según parece, José María Cáceres Vadillo, inspector jefe de grupo de Desactivación de Explosivos de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, mantuvo la radiografía en su poder, sin que hubiera motivo aparente para ello, y «olvidó» remitirla al juzgado de la Audiencia Nacional.
[…]
A pesar del valor documental de la radiografía, ésta no le fue entregada a Del Olmo hasta finales del mes de julio de 2004.Sin justificación alguna, el inspector jefe Cáceres Vadillo la retuvo en su despacho.
A ver, a ver, ¿nos está diciendo don Casimiro que Sánchez Manzano, después de todo, no conocía la radiografía? En fin, cuando la ecuanimidad está difunta, el único rigor que se divisa es el rigor mortis de la seriedad.
Y este razonamiento sobre la base de las contradicciones puede ampliarse también al caso de la tarjeta de la mochila y el supuesto borrado de la configuración del móvil, aspecto de la sentencia discutida que tanto efecto viagra ha producido en las mesnadas peónidas.
¿Recuerdan aquel artículo de LdP en Libertad Digital donde daba cuenta del experimento que verificaba que el Trium no necesitaba la tarjeta para funcionar como despertador y que al quitarla (y por tanto, retirar y volver a colocar la batería), no se perdían los ajustes de la terminal? Bien. Resulta que El Mundo no dejó pasar la oportunidad de atizar a la “versión oficial” y, al día siguiente, se hacía eco de tal experimento con el siguiente inequívoco titular: “Una prueba demuestra que el teléfono de la 'mochila de Vallecas' no necesitaba tarjeta” (EM, 27.4.06).
El lector quedará convencido: está “demostrado” empíricamente. Nos han mentido. Sánchez Manzano nos la ha colado (otra vez).
Pero, apenas un año más tarde, Casimiro García Abadillo nos cuenta otra historia, sin “presuntas” ni “hipotéticas” imputaciones de dolo: (EM, 5.3.07):
Quote:El comisario jefe de los Tedax no dijo la verdad al juez. Una vez que se quita la batería y la tarjeta al Trium T-100, es necesario volver a introducir los datos correspondientes al día y la horaY se repite unos meses más tarde (EM, 16.7.07):
Quote:El teléfono Trium T-110 tiene una peculiaridad. Cuando se saca la pila de su interior, hay que volver a programarlo. Es decir, hay que volver a introducir el día y la hora de nuevo, ya que dichos datos se pierden.¿Y qué se hizo de aquella prueba que demostraba que el teléfono Trium no necesitaba tarjeta para funcionar perfectamente como iniciador? Ninguna explicación. Llamar a esto periodismo serio y riguroso debe de ser un mal chiste.
