01-10-2009, 13:59:46
(This post was last modified: 01-10-2009, 23:42:35 by morenohijazo.)
De los dos grandes colectivos cuyo secreto profesional nos viene a la cabeza cuando hablamos del asunto (médicos y sacerdotes) los médicos no lo tienen absoluto (ni mucho menos) y los sacerdotes, creo que sí.
Pero en el tema del sacerdocio entramos en aguas más profundas, si un delincuente supiera que al confesarse, el sacerdote está obligado a denunciarle, directamente no se confesaría. Con lo cual pondríamos en peligro su alma inmortal, su derecho a practicar su religión libemente... Y algo tendrá que tocar los acuerdos con el Vaticano, imagino.
Pero los médicos, desde luego, no. Quien tenga conocimiento de un delito en el ejercicio de su labor como médico tiene oligación de declararlo como el resto de los mortales (p.ej. un tiroteo) Por eso los etarras, por ejemplo, tienen sus propios médicos para asuntos que les puedan delatar.
Así que no entiendo por qué los periodistas deben ser diferentes. Otra cosa es que, finalmente, la multa supere la apelación que, imagino, hará Antonio Rubio.
Pero, desde un punto de vista general, no me parece de recibio que una persona pueda mentir y difamar todo lo que desee sin dejar al acusado (en los artículos periodísticos) la posibilidad de carearse.
Acordaos de Múgica y las partidas de mus de Manzano. Múgica decía, literalmente, que según una fuente indeterminada, Manzano estaba al tanto de un golpe de Estado y lo callaba. ¿Cómo es posible que no haya posibilidad de saber quién lo dijo (que va a ser que no, que no lo dijo)?
Pero en el tema del sacerdocio entramos en aguas más profundas, si un delincuente supiera que al confesarse, el sacerdote está obligado a denunciarle, directamente no se confesaría. Con lo cual pondríamos en peligro su alma inmortal, su derecho a practicar su religión libemente... Y algo tendrá que tocar los acuerdos con el Vaticano, imagino.
Pero los médicos, desde luego, no. Quien tenga conocimiento de un delito en el ejercicio de su labor como médico tiene oligación de declararlo como el resto de los mortales (p.ej. un tiroteo) Por eso los etarras, por ejemplo, tienen sus propios médicos para asuntos que les puedan delatar.
Así que no entiendo por qué los periodistas deben ser diferentes. Otra cosa es que, finalmente, la multa supere la apelación que, imagino, hará Antonio Rubio.
Pero, desde un punto de vista general, no me parece de recibio que una persona pueda mentir y difamar todo lo que desee sin dejar al acusado (en los artículos periodísticos) la posibilidad de carearse.
Acordaos de Múgica y las partidas de mus de Manzano. Múgica decía, literalmente, que según una fuente indeterminada, Manzano estaba al tanto de un golpe de Estado y lo callaba. ¿Cómo es posible que no haya posibilidad de saber quién lo dijo (que va a ser que no, que no lo dijo)?
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
