04-10-2009, 11:38:55
Estoy de acuerdo contigo Lejía en que, si bien quedaron fuera de enjuiciamiento los artículos escritos por terceros aportados a la demanda, sí podrían haber sido usados como medio de prueba en contra de los demandados, incluyendo el diario. El asunto es que esto debería haber sido esgrimido por los abogados en su momento, cosa que por lo visto no hicieron, o si lo hicieron, fue desestimada como prueba. No obstante, lo importante para futuros recursos es que figuran en el escrito de demanda y podrá aducirse –supongo- como medio de prueba de la diligencia (des)informativa en superiores instancias. Y habrá quien se pregunte ¿y todo estos “errores” en qué afectan al honor y la imagen de Manzano? Pues porque con ellos contribuye a la opinión pública que se hace del demandante por los mismos firmantes demandados mediante insinuaciones capciosas e insidias derivadas de dichas informaciones erróneas a dar o crear artificiosamente la imagen de relación –objetivamente inexistente- de su persona y su nombre con una persona de mala imagen pública investigada y enjuiciada por su relación con autores de una execrable matanza. La imagen social de Carmen Toro por sus vínculos no es la de una hermanita de la caridad.
Continuando con los "errores informativos", aquí otro en otro artículo de Pedro J. que, al tiempo que ejerce su libertad de expresión para no creerse la historia -en su derecho está-, de propina endosa una falsedad de índole informativa que afecta al hecho establecido:
Recordemos cual es el hecho objeto de información:
Un número de teléfono correspondiente al complejo de Canillas no es "el teléfono del jefe de los Tedax", Sánchez Manzano. De hecho, cuando Del Olmo llama a ese número su interlocutor directo al otro lado del teléfono es un inspector de policía de la UCIE, distinta unidad de la del jefe Tedax. Es una falsedad consciente pues de esto -como las restantes consideradas meros errores- ya tenía constancia. Una cosa es que pueda opinar que no se lo cree, que es inverosimil, y otra distinta que altere los hechos.
Asi pues, recapitulando la lista al respecto, tenemos que la juez Lledó habría debido de motivar explícitamente todos los errores cometidos en todos los artículos, no solo el de Múgica, para adecuar justificadamente la veracidad a la verdad del hecho, con la coletilla -si así entiende que su número no despierte sospechas de mala diligencia en la búsqueda de la verdad y el rigor informativo exigible- de:
Que Casimiro diga que apareció la anotación con el nombre del jefe de los Tedax “Sánchez Manzano” (18/06/04); Que Pedro J afirme que el teléfono encontrado en la agenda era el del Jefe de los Tedax, Sánchez Manzano (14/11/04); Que F. Múgica asevere que el propio Manzano acudió a Asturias y participó sobre el terreno en la investigación del entorno del que presuntamente proporcionó los explosivos a los terroristas, Emilio Suárez Trashorras (16/05/05) y Que Pedro J. diga que Sánchez Manzano es el superior jerárquico del policía que usa su apodo (14/08/05) son errores meramente circunstanciales e intrascendentes que no afectan a lo esencial de lo informado, que en definitiva lo constituye la relación entre la agenda intervenida a una persona investigada por la trama de explosivos y la anotación en ella de un teléfono de Canillas al que se asocia un término coincidente con el segundo apellido del demandante."
Y ya, directamente, nos descojonamos de la risa.
Continuando con los "errores informativos", aquí otro en otro artículo de Pedro J. que, al tiempo que ejerce su libertad de expresión para no creerse la historia -en su derecho está-, de propina endosa una falsedad de índole informativa que afecta al hecho establecido:
Quote:3.- El publicado el 14 de Noviembre de 2004 (Doc 13) y escrito por Pedro José Ramírez Codina que refleja:
“ ... ¿Cómo es posible que el Juez Del Olmo se haya creído el cuento chino de que si tenía en su agenda el teléfono del jefe de los Tedax era porque un policía de los que la visitaron utilizaba como alias el segundo apellido del Comisario Sánchez Manzano y que la Comisión Parlamentaria haya ni siquiera tratado de aclarar el enredo?”
Recordemos cual es el hecho objeto de información:
Quote:1)- Que en el curso de la investigación policial sobre la trama de explosivos, la Guardia Civil interviene en un registro en Asturias una agenda a Carmen Toro, esposa del confidente Trashorras, que contenía un numero de teléfono correspondiente al Complejo de Canillas...
Un número de teléfono correspondiente al complejo de Canillas no es "el teléfono del jefe de los Tedax", Sánchez Manzano. De hecho, cuando Del Olmo llama a ese número su interlocutor directo al otro lado del teléfono es un inspector de policía de la UCIE, distinta unidad de la del jefe Tedax. Es una falsedad consciente pues de esto -como las restantes consideradas meros errores- ya tenía constancia. Una cosa es que pueda opinar que no se lo cree, que es inverosimil, y otra distinta que altere los hechos.
Asi pues, recapitulando la lista al respecto, tenemos que la juez Lledó habría debido de motivar explícitamente todos los errores cometidos en todos los artículos, no solo el de Múgica, para adecuar justificadamente la veracidad a la verdad del hecho, con la coletilla -si así entiende que su número no despierte sospechas de mala diligencia en la búsqueda de la verdad y el rigor informativo exigible- de:
Que Casimiro diga que apareció la anotación con el nombre del jefe de los Tedax “Sánchez Manzano” (18/06/04); Que Pedro J afirme que el teléfono encontrado en la agenda era el del Jefe de los Tedax, Sánchez Manzano (14/11/04); Que F. Múgica asevere que el propio Manzano acudió a Asturias y participó sobre el terreno en la investigación del entorno del que presuntamente proporcionó los explosivos a los terroristas, Emilio Suárez Trashorras (16/05/05) y Que Pedro J. diga que Sánchez Manzano es el superior jerárquico del policía que usa su apodo (14/08/05) son errores meramente circunstanciales e intrascendentes que no afectan a lo esencial de lo informado, que en definitiva lo constituye la relación entre la agenda intervenida a una persona investigada por la trama de explosivos y la anotación en ella de un teléfono de Canillas al que se asocia un término coincidente con el segundo apellido del demandante."
Y ya, directamente, nos descojonamos de la risa.
