05-10-2009, 22:40:59
La jueza Lledó Wrote:El que en el artículo de D. Casimiro Garcia Abadillo de 13 de Julio de 2006 […] se dé a entender que fue el demandante [S-M] el que envió la mochila comprada […] cuando quien la remitió fue la U.C.I.E. […], no es un error sustancial y relevante en cuanto que no afecta a la esencia y veracidad de la información, no siendo esta otra que el hecho de que dos años después del atentado, y sin razón o causa conocida, la auténtica mochila aún no estaba en poder del Juzgado.
Lo que aquí la jueza parece no comprender es que este artículo de Casimiro no cabe calificarlo como artículo de información o divulgativo, sino como artículo de opinión, por más que El Mundo, en una de sus habituales triquiñuelas, no lo enmarcara en su momento dentro de la correspondiente sección de opinión en sus páginas, sino dentro de la sección España. Al respecto, el nombre elegido ("Carta abierta a Olga Sánchez") no puede ser más significativo de la verdadera intención del autor.
No es este un artículo destinado a informar a los lectores sobre una serie de hechos, ni hace un detallado relato de acontecimientos que permita al lector hacerse su propia composición de lugar... Es más bien uno de esos híbridos especialidad de la casa en los que se mezcla un 90 por ciento de opinión creada a partir de pequeñas gotas de (des)información que el lector no tiene oportunidad de contrastar a menos que guarde frescas en la memoria todas y cada una de las informaciones del diario de los últimos meses.
Si observamos, en este artículo no se hace ni siquiera una mínima recapitulación sobre los hechos conocidos y las circunstancias en que se produjo el envío a Del Olmo de las dos mochilas, sino que se limita únicamente a hacer una aseveración al respecto: "Es decir, que Sánchez Manzano se había quedado con la buena y al juzgado sólo había enviado una bolsa recién comprada y parecida a la original". No hay más al respecto.
Bien, una profesional de la judicatura debería ser capaz de distinguir entre opinión e información. Y la frase en negritas no es opinión, es información, y más concretamente desinformación. Es directamente un hecho falso atribuído a Sánchez Manzano con conocimiento, una vez más, de su falsedad, por cuanto fue el propio diario El Mundo el que publicó en su momento que la copia de la mochila había sido enviada a Del Olmo por la UCIE. Y es un hecho falso del que Casimiro, en su híbrido, se vale para reforzar en el imaginario colectivo de los lectores una idea expuesta al principio del párrafo: "En el curso de la instrucción, el jefe de los Tedax se ha destacado por sus ocultaciones y obstrucciones a la Justicia". Y es, por último, un hecho falso que el lector no tiene oportunidad de contrastar debidamente a menos que en los últimos cuatro meses haya dedicado un euro diario a contribuir a la mezquina causa de El Mundo y además calce memoria de elefante. De lo contrario, o sin más en el caso de nuevos lectores, no tienen esa oportunidad. Que este episodio de desinformación intencionada es 4 meses posterior al relato de los verdaderos hechos en el mismo medio, es algo que debería haber sido tenido en cuenta por la jueza. Que nunca hubo rectificación posterior, también.
En estas circunstancias que la jueza sostenga que lo escrito por Casimiro "no es un error sustancial y relevante en cuanto que no afecta a la esencia y veracidad de la información, no siendo esta otra que el hecho de que dos años después del atentado, y sin razón o causa conocida, la auténtica mochila aún no estaba en poder del Juzgado" me parece un grave error, porque aquí la información que pretende transmitir Casimiro no es que la auténtica mochila no estaba en poder del Juzgado, sino que Sánchez Manzano la ocultó y para ello envió una copia. Para ello le basta con leer el artículo al completo y darse cuenta del contexto de descalificaciones a Sánchez Manzano en el que se sitúa esa falsa atribución. Y en ese contexto el "error" de Casimiro no es irrelevante e insustancial, sino que le viene como anillo al dedo.
La libertad de opinión es sagrada en una sociedad plural y democrática, en efecto... La de Casimiro también, por supuesto, mal que nos pese. Como lo es la libertad para transmitirla y crear opinión en otros. Lo que de ningún modo puede ser sagrado ni debe ser amparado por una profesional de la judicatura es la libertad de intoxicación, que ése y no otro nombre merece el intento de crear opinión en los lectores en base a hechos cuya falsedad se conoce.
