13-12-2009, 09:32:58
Quote:C - Auge y caída de los conspiranoicos
Todo empezó con la prepublicación del libro La venganza, de Casimiro García Abadillo, en septiembre de 2004: «El ex dirigente de ETA -decía El Mundo- José Luis Urrusolo Sistiaga vio la mano de la banda terrorista en los atentados del 11-M. Lo hizo el mismo día en el que estallaron las bombas en los trenes de Madrid en una carta dirigida a la también ex dirigente de ETA Carmen Guisasola, en la que le mostraba su temor a que sus compañeros hubieran "podido hacer semejante barbaridad"». Y agregaba:
Quote:Es la primera vez que trasciende que uno de los etarras con más experiencia en la preparación de atentados, que durante 20 años formó parte de los principales comandos de la banda y que en el seno de ETA se especializó en la preparación de los nuevos activistas, asumió el11-M que la mano de sus compañeros estaba detrás de los atentados. Las cartas prueban, por tanto, que uno de los máximos dirigentes de ETA estaba en contacto con elementos del terrorismo islamista al menos desde 1997, y que esa misma persona asumió el 11-M que la banda etarra estaba de alguna manera detrás de los atentados en los trenes.
Son dos misivas que forman parte de una serie de documentos que los servicios de in¬formación de las Fuerzas de Seguridad facilitaron al Gobierno el viernes 12 de marzo, y que avalaban una tesis que varios expertos antiterroristas habían barajado: la de la colaboración entre ETA y grupos radicales islamistas.
Cuando la tesis de Urrusolo se viene abajo, se echa mano del «escalafón terrorista» y se saca a Juan Ignacio de Juana Chaos, al dirigente de Jarrai Juan Luis Camarero, al colaborador de ETA Joseba Iñaki Bereciartúa o a los autores del atentado contra el Rey Juan José Rego Vidal y su hijo Ignacio Rego Sebastián. Cualquier argumento es útil con tal de salvar la cara al PP.
Quote:Miembros de la banda terrorista internados en la cárcel-informa El Mundo- acudie¬ron a la invitación de uno de los emires que controlan al colectivo musulmán de la prisión. Entre los etarras estaban Luis Mariñelarena y Javier Ugarte Villar. En el grupo musulmán, Sohbi Khouni, detenido en el 97 con Allekema Lamari, presunto séptimo suicida.
En octubre el periódico vuelve a la carga:
Quote:Miembros del comando integrista que pretendía volar la Audiencia Nacional han contactado con reclusos de ETA en la cárcel de Topas. Entre los detenidos, se encuentra Said Afif, cabecilla de los reclusos islamistas, que mantiene buenas relaciones con José Manuel Errazkin, antiguo enterrador del Ayuntamiento de Hernani y experto en zulos.
En noviembre de 2004:
Quote:Abdelkrim Benesmail no sólo tenía en su poder las direcciones postales de dos de los miembros más sanguinarios de la banda terrorista ETA, Henri Parot y Harriet Iragi. El lugarteniente de Allekema Lamari, se relacionaba «casi en exclusividad con los internos de la banda terrorista ETA» en la prisión asturiana de Villabona.
En definitiva, no menos de cien informaciones basadas en hipótesis, conjeturas, especulaciones y datos sin contratar que los Illuminati desgranan para desvincular los atentados de la Guerra de Iraq y rehabilitar al partido de la calle Génova.
Los elementos empleados pasa sembrar la duda sobre la autoría del atentado son de lo más variopinto, incluida una sustancia química, el ácido bórico.
* * *
El 6 de noviembre de 2001, dos miembros del Comando Madrid, A. B. E. G. y A. G. A., hicieron estallar un coche bomba al paso del vehículo del secretario general de Policía Científica, Juan Junquera.
Detenidos ese mismo día, funcionarios de la Brigada Provincial de Información de Madrid irrumpieron en un piso franco de ETA, situado en la plaza Castrotorace, 9-11, de Salamanca.
En el registro ocular encontraron en el cuarto de baño unos polvos en un estuche y un vello púbico de mujer. Analizados por la Policía Científica, se determinó que la sustancia era ácido bórico.
-¿En qué usa ETA el ácido bórico? -le preguntó el instructor a A. B. E.
-Es un producto de uso personal. Lo empleó como desinfectante porque he sufrido una vaginitis -declaró la terrorista.
Así consta en las diligencias previas número 1588/2001 de la Audiencia Nacional de Madrid.
El 16 de diciembre de 2004 llegan a la Comisaría General de Policía Científica cinco bolsas de plástico procedentes de un registro efectuado en el domicilio de Hassan El Haski en la plaza de Yaiza (Lanzarote). Tres facultativos del Cuerpo Nacional de Policía, dos químicos y un farmacéutico, procedieron a analizar su contenido y comprobaron que se trataba de ácido bórico, producto que en Canarias se usa para matar las cucarachas.
El 21 de marzo de 2005, Miércoles Santo, Miguel Ángel Santano, comisario jefe del primer laboratorio policial de España, se hallaba de vacaciones en Galicia. Fue entonces cuando recibió la llamada de su segundo, Pedro Luis Mélida.
-Jefe, tengo delante de mí un informe con destino al juez Del Olmo. Pone que el ácido bórico se ha encontrado ya en sustancias incautadas a ETA. Me parece que la observación no viene al caso.
Santano llamó a la Comisaría General de Información e indagó si el ácido bórico incautado a ETA en Salamanca era usado como explosivo.
-¡Qué va! Era un remedio casero.
Al rato volvió a llamar a la Comisaría General de Policía Científica.
-Manda que quiten el párrafo y rehagan el informe. Y recuerda a sus autores que lo que afirman en él no es lo que nos ha pedido el juez, excede a nuestras funciones y carece de rigor científico.
El asunto no quedó ahí. El 21 de septiembre de 2006, El Mundo titulaba en portada: «Interior falsificó un documento para ocultar al juez lazos entre el 11- M y ETA. El Ministerio del Interior entregó al juez Juan del Olmo un informe falso de la Policía Científica para ocultarle la referencia explícita a ETA que sus peritos hacían en el auténtico».
Cuando leyó el periódico, a primera hora de la mañana, le dio un vuelco el corazón. Pensó: «¿A que estos me lían a mí con el coño de la Bemarda?». No le faltaba razón. Sin la menor idea, el periódico de la calle Pradillo inició a partir de ese día una cacería contra el comisario que duraría hasta las vísperas del juicio del 11-M.
Cuando Santano se defendió y explicó que en los años en que estuvo destinado en Tenerife, entre 1977 y 1983, junto con Modesto García y Patxi Sánchez del Río, los tres empleaban el producto para matar cucarachas y que probablemente Hassan El Haski lo compró con el mismo fin, la COPE y El Mundo se le echaron encima.
Si El Haski era miembro del Grupo Combatiente de Liberación y estaba considerado junto con Mohamed El Egipcio el «instigador fundamental» del 11-M, y la etarra pretendía volar la Torre Picasso de Madrid, verde y con asas. El ácido bórico tenía que ser para fabricar bombas.
El hecho de que, tras analizar más de 26.000 pruebas, la Comisaría General de Policía Científica no hallara relación alguna entre ETA y los grupos islamistas; el hecho de que los casi trescientos terroristas detenidos desde entonces hasta 2007 no supieran nada de la matanza de Atocha, eran irrelevantes.
Para El Mundo, sin embargo, las cosas eran como las mentes calenturientas de sus jefes imaginaban y no de otra manera.
* * *
Sólo ha ocurrido un oprobio, un bochorno similar, que el autor sepa, en la reciente historia de España. El nombramiento de Carlos Arias Navarro, ministro de la Gobernación y responsable de la seguridad del presidente Luis Carrero Blanco, como su sucesor tras el asesinato de éste en 1973.
El 13 de abril de 2004, poco antes de que el PP abandonara el poder, el Rey recibió en el palacio de La Zarzuela al ministro del Interior, Ángel Acebes, y a los principales dirigentes de la policía que resolvieron los atentados islamistas de Madrid, ocurridos semanas antes.
De esta manera, el jefe del Estado, acompañado de la Reina, expresaba su agradecimiento y respaldo por su actuación a quienes no fueron capaces de impedir la masacre del 11-M. «Don Juan Carlos -decía La Zarzuela en una nota- reconoció y elogió la actuación de los funcionarios, guardias civiles, agentes y policías que intervinieron el mismo 11-M y en días posteriores. El Monarca resaltó la eficacia, responsabilidad y ejemplaridad con que actuaron ante los trágicos acontecimientos, y los alentó a seguir haciéndolo en estos momentos tan delicados.»
Previamente, la mayoría de los agentes presentes, responsables por omisión o falta de diligencia del mayor atentado terrorista de la historia de España y de Europa, se habían repartido decenas de condecoraciones, incluido un amplio número de cruces rojas pensionadas.
Fue un hecho cuando menos curioso y, como poco, injusto. Mientras los responsables de la seguridad del Gobierno popular que habían fallado estrepitosamente eran despedidos como héroes y a muchos se les facilitó el pase a la «segunda actividad» para que pudieran cobrar dos sueldos, sus sucesores fueron colocados «bajo sospecha».
El Mundo y La COPE, en una actitud aún más vergonzosa, que constituye un auténtico baldón en la conducta de algunos de sus profesionales, los puso bajo su punto de mira, sin tener en cuenta que todos ellos estaban al margen de las grandes operaciones policiales el 11-M.
E1 18 de junio de 1994, el periódico de la calle Pradillo da un salto cualitativo. De acusarles de ocultar pruebas pasa a insinuar que la cúpula policial socialista pudo estar tras la organización de la masacre.
Quote:¿Alguien -decía en un artículo- ha tendido una trampa para fomentar la idea de que en torno al 11-M existe una trama policial con ramificaciones en la cúpula del cuerpo? Ésa es una sensación que flota en el ambiente.
El 15 de agosto del año siguiente, en su «carta del director» titulada «¿Y si lo hizo un policía?», Pedro J. agregaba:
Quote:Todo sugiere que su señoría siente pánico a enfrentarse con la alta probabilidad de que el cometido clave para la consumación de los atentados fuera desempeñado por un teórico servidor del orden [...] y mi diagnóstico de que el 11-M se engendró muy probablemente en el seno -o por lo menos en el regazo- de los aparatos del Estado adquiriría una creciente virtualidad.
En los dos casos, el periódico insinuaba que había existido un «concierto de voluntades» dentro de las Fuerzas de la Seguridad del Estado para delinquir, para cometer el mayor atentado terrorista de la historia.
Como la mayoría de los agentes estaban seguros de que Ramírez no era Moisés ni se le había aparecido Dios en el monte Sinaí, nadie hizo caso a sus advertencias. Hasta que el «policía honorífico» y amigo de Alfredo Pérez Rubalcaba se salió con la suya.
El sábado 9 de septiembre de 2006 El Mundo publicaba en portada: «Destituida la cúpula policial sospechosa de manipular el 11-M y dar el chivatazo a ETA [sobre su entramado financiero]». Y añadía:
Quote:El Gobierno cesa al director general de la Policía, Víctor García Hidalgo. Sustituye al comisario general de Información, Telesforo Rubio -apartado por el juez del sumario del chivatazo a la banda terrorista-. [Y] busca sucesor para Juan Jesús Sánchez Manzano al frente de los Tedax. Joan Mesquida, hasta ahora director de la Guardia Civil, asume el «mando único» que incluye también a la policía.
Se trataba de una burda mentira, pero al periódico de la calle Pradillo le daba lo mismo. Si algunos dirigentes del PSOE habían sacado a relucir que los autores de la masacre eran islamistas el día de reflexión previo a las elecciones generales del 13-M, debió ser porque sus amigos policías se lo dijeron así. «Y sin comerlo ni beberlo, fuera cierto o no, el periodista más sabio de España nos lo hizo pagar y, mientras a unos les daban una medalla, a los nuestros los obligaban a comerse el marrón», afirma el comisario de Moratalaz, Antonio Andrade.
La realidad, sin embargo, iba a ser tozuda.
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La vista oral de la causa 20/04 se celebró en el pabellón de la Casa de Campo de Madrid entre el 15 de febrero y e1 31 de junio de 2007. La Sala estaba presidida por el presidente de la sala de lo penal de la Audiencia Nacional Javier Gómez Bermúdez y por los magistrados Félix Alonso Guevara Marcos y Fernando García Nicolás.
En el banquillo de los acusados se sentaban veintinueve imputados 1 . A la mayoría de ellos se les atribuían 192 asesinatos, 1.857 en grado de tentativa, pertenencia o colaboración con organización terrorista, conspiración para el asesinato terrorista, tenencia de armas, suministro o tenencia de explosivos, estragos, falsificación de documentos y otros delitos consumados o en grado de tentativa.
Iniciado el plenario y expuestas global e individualmente las conclusiones provisionales por el ministerio público, las acusaciones particulares y las defensas de los acusados, quienes pidieron la absolución de sus defendidos o la nulidad de las actuaciones, o ambas cosas a la vez, se procedió al interrogatorio de los 29 imputados, de los testigos y a la práctica de las pruebas periciales y documentales.
Tras varios meses de juicio, el tribunal procedió a valorar en conciencia, y según las reglas de la sana crítica, las pruebas practicadas y estableció los siguientes hechos probados:
-Piso de Leganés: «El relato que aparece en el sumario aclara las dudas de que fueron asesinados previamente». No era para menos. «De resultar cierta otra versión, habría que condenar al director general de la Policía, Agustín Díaz de Mera, a Pedro Díaz Pintado y a los dirigentes de la cúpula policial del PP de un crimen de estado», afirma Rubio.
-Las autopsias: «No es cierto que para ocultar lo ocurrido no se han realizado autopsias, por lo que se desconoce la causa de la muerte de los ocupantes del piso de la calle Martín Gaite quienes serían meras cabezas de turco. Los hechos revelan: el número de individuos es de siete, la muerte responde a una etiología violenta de carácter suicida».
-Bomba de Vallecas: «Nadie ha ofrecido la más mínima prueba de que se tratara de un montaje para orientar la investigación hacia fines espurios. Hay que dar los hechos por buenos mientras no exista prueba en contrario. El tribunal no puede atender a especulaciones, insinuaciones, elucubraciones o hipótesis basadas en hechos negativos que no han sido explícitamente planteados».
-Furgoneta Kangoo: «No está acreditado que los autores de las matanzas utilizaran una furgoneta Renault Kangoo, que aparcaron en la cercanías de la estación de Alcalá de Henares. La furgoneta fue trasladada a la Comisaría de Policía Científica sin que se rompiera la cadena de custodia. Es cierto que el perro no olió explosivos en Alcalá de Henares. Según la experiencia, los perros no son infalibles».
-Goma 2: «Los artefactos desactivados en el parque Azorín, los neutralizados en El Pozo y Atocha son iguales. El detonador de la bomba del parque Azorín y los encontrados en la Renault Kangoo, en la calle Martín Gaite y en la finca de Chinchón tienen idéntica procedencia».
La sentencia desbarata también la tesis de que el explosivo pudiera haber sido suministrado por ETA o que miembros de Euskadi ta Askatasuna hubieran intervenido en su colocación. «La convicción a la que llega el Tribunal es que toda o gran parte de la dinamita de los artefactos que explosionaron en los trenes el día 11 de marzo y toda la que fue detonada en el piso de Leganés, más la hallada en el desescombro posterior, procedía de mina Conchita.»
Por último, la sala condena a cuatro miembros de la trama asturiana y a dieciséis yihadistas a penas de hasta 42.944 años de prisión• 2
* * *
Hecha pública el 31 de octubre de 2007, la sentencia constituyó un varapalo contra El Mundo y la COPE. Los autores de las extravagantes teorías quedaban en ridículo y sufrían el mayor descrédito de los últimos años.
El periódico de la calle Pradillo consiguió, sin embargo, uno de sus objetivos: que la opinión pública se olvidara para siempre de los mandos policiales que no evitaron la matanza, de las responsabilidades del PP, y que sobre muchos de los agentes que se incorporaron a los puestos de mando en junio de 2004 -Miguel Ángel Santano, Rodolfo Ruiz, Telesforo Rubio, Jesús Sánchez Manzano, Víctor García Hidalgo- se sembrara la sombra de la duda, como ha quedado dicho 3.
No sólo pagaron justos por pecadores. Las «culpabilidades» se extendieron también al juez instructor, Juan del Olmo, a la fiscal Olga Sánchez y al tribunal juzgador, del que formaban parte los magistrados Javier Gómez Bermúdez, Félix Alonso Guevara Marcos y Fernando García Nicolás.
En su homilía dominical del 4 de noviembre de 2007, «Y Salomón partió el bebé», Ramírez censuraba al tribunal por dictar una sentencia para contentar a tirios y troyanos:
El tribunal ha sido muy laxo a la hora de dar por hecho que la bomba mal montada estaba en el tren de la estación de El Pozo, a la hora de considerar que puede haber más de 60 objetos en el interior de una furgoneta «vacía» y no digamos nada a la hora de dar por sentado, de forma poco menos que olfativa, que todos los muertos en Leganés pusieran bombas.
Llegados a este punto, cabría preguntarse: ¿la obsesión de Pedro J. de resucitar la teoría de la conspiración se habría desarrollado si el ganador de las elecciones hubiera sido el PP y no hubiera tenido que contentar a los dirigentes del partido de la calle Génova?
«Que los lectores de El Mundo, la gente de la calle se crea el asunto, lo entiendo.
Pero que el PP y sus ministros se dejaran influir por la tesis de la conspiración cuando el atentado les ocurrió a ellos y fue su ministro del Interior el que ordenó la detención de los terroristas árabes es lo más increíble del mundo. Que esos señores, Rajoy, Zaplana, Acebes, Mayor Oreja, hayan sido inducidos a defender comportamientos irracionales es tremendo», cuenta el general Madrigal, del CNI.
Aunque la verdad absoluta de lo que ocurrió el 11 de marzo de 2004, está por descubrirse, al espía no le falta razón. Tras sembrar el odio desde El Mundo y dividir a la sociedad con sus invectivas, muchos españoles se plantean si su director no es un escollo para la democracia.
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Nota 1 José Emilio Suárez Trashorras, Antonio Toro Castro, Emilio Llano Álvarez, Raúl González Peláez, Iván Granadas Peña, Javier González Díaz, Carmen María Toro Castro, Sergio Álvarez Sánchez y Antonio Iván Reis Palicio, todos ellos integrantes de la llamada trama asturiana, y los musulmanes de distintas nacionalidades Jamal Zougan, Rafa Zohuier, Basel Ghalyoun, Hamid Ahmidan, Mouhamad Almallah Dabas, Otman el Gnaoui, Rachid Aglif, Abdelilah el Fadoual el Akil, Fouad el Morabit Amghar, Mohamed Bouharrat, Saed el Harrak, Mahmoud Slimane Aoun, Nasreddine Bousbaa, Rabei Osman el Sayed Ahmed, Hassan el Haski, Mohamed Moussatem, Brahim Moussatem, Mohamed Larbi ben Sellam, Abdelmajid Bouchar y Youssef Belhadj.
Nota 2 Condenados: José Emilio Suárez Trashorras, Raúl González Peláez, Antonio Iván Reis Palacio y Sergio Álvarez Sánchez; y los islamistas Jamal a Othman el Gnaoui [sic]; Hassan El Haski, Basel Ghalyoun, Fouad el Morabit Anghar, Mouhamad Almallah Dabas, Sael el Harrak, Mohamed Bouharrat, Youssef Belhadj, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Abdelmajid Bouchar, Hamid Ahmidan, Rafa Zouhier, Abdelilah el Fadoual el Akil, Nasreddine Bousbaa y Mahmoud Sleiman Aoun. Absueltos: Antonio y Carmen Toro Castro, Emilio Llano Álvarez, Mohamed y Brahim Moussaten, Rabei Osman el Sayed Ahmed, Javier González Díaz e Iván Granados Peña.
Nota 3 Véase capítulo 1.
Si alguno de los Peones Negros lee estas líneas, sólo queda devolverle la pregunta que tantas veces han hecho: “¿Por qué, si todo esto es mentira, no demanda Pedro Jota al autor del libro”?
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
