01-01-2010, 04:25:49
No, si es que en realidad es discutir por discutir. Aunque una sola de las tarjetas hubiese realizado las llamadas de despedida, las demás sobrarían.
elgato parece querer insistir en la teoría del Teatro de Leganés ignorando (u obligado a ignorar, dados sus antecedentes y la hostia que se llevaría si llegara a admitir cualquier mínima verdad de su versión oficial) que uno de los terminales de los que sí hay fotografía (su requisito inicial -que no final, como es de esperar en todo buen conspiracionista- para dar validez a los suicidios) lleva al resto de conclusiones que se han fundamentado en la Sentencia que ha condenado a quien ha condenado por su relación con los atentados.
Hablo del terminal Siemens C-35 con IMEI 449191729540514, que parece ser que no existe para algunos. Con muy poco (pero muy poco) que se quiera tirar de ese terminal (ya que los 9 de los TEDAX no sirven para elgato, aunque no nos haya explicado sus razones), se llega a los mismos terroristas que los acusados (y condenados) que aparecen en todo el Sumario.
Como habréis observado si habéis seguido nuestro intercambio, elgato tiende (como buen conspiracionista que es) a defender a su gurú (quien le ha guiado en su camino hacia la gran verdad), a pesar de haberle demostrado que es tan mentiroso (o más) como quienes Luis del Pino (su particular intocable) acusa de lo mismo. De los miles y miles de folios que apuntan hacia una misma dirección (la que han comprobado y contrastado decenas de jueces -y, lo que es más importante, decenas de abogados defensores- a estas alturas, incluso con Sentencias firmes de por medio), a lo único que son capaces de llegar los conspiracionistas es a exigir que se les muestre una fotografía de un teléfono móvil para creer más (o un poco más) a la versión oficial que ellos mismos se han encargado de crear.
Pero, al fin y al cabo, de lo que se trata es de despejar esas falsas dudas, no ya en un conspiracionista como elgato, sino en un posible crédulo que, en un determinado momento, pueda llegar a pensar que todo lo argumentado por los conspiracionistas es cierto.
Y en eso estamos.
elgato parece querer insistir en la teoría del Teatro de Leganés ignorando (u obligado a ignorar, dados sus antecedentes y la hostia que se llevaría si llegara a admitir cualquier mínima verdad de su versión oficial) que uno de los terminales de los que sí hay fotografía (su requisito inicial -que no final, como es de esperar en todo buen conspiracionista- para dar validez a los suicidios) lleva al resto de conclusiones que se han fundamentado en la Sentencia que ha condenado a quien ha condenado por su relación con los atentados.
Hablo del terminal Siemens C-35 con IMEI 449191729540514, que parece ser que no existe para algunos. Con muy poco (pero muy poco) que se quiera tirar de ese terminal (ya que los 9 de los TEDAX no sirven para elgato, aunque no nos haya explicado sus razones), se llega a los mismos terroristas que los acusados (y condenados) que aparecen en todo el Sumario.
Como habréis observado si habéis seguido nuestro intercambio, elgato tiende (como buen conspiracionista que es) a defender a su gurú (quien le ha guiado en su camino hacia la gran verdad), a pesar de haberle demostrado que es tan mentiroso (o más) como quienes Luis del Pino (su particular intocable) acusa de lo mismo. De los miles y miles de folios que apuntan hacia una misma dirección (la que han comprobado y contrastado decenas de jueces -y, lo que es más importante, decenas de abogados defensores- a estas alturas, incluso con Sentencias firmes de por medio), a lo único que son capaces de llegar los conspiracionistas es a exigir que se les muestre una fotografía de un teléfono móvil para creer más (o un poco más) a la versión oficial que ellos mismos se han encargado de crear.
Pero, al fin y al cabo, de lo que se trata es de despejar esas falsas dudas, no ya en un conspiracionista como elgato, sino en un posible crédulo que, en un determinado momento, pueda llegar a pensar que todo lo argumentado por los conspiracionistas es cierto.
Y en eso estamos.
