04-01-2010, 00:13:29
(This post was last modified: 04-01-2010, 00:19:02 by morenohijazo.)
Quote:Al final, con toda la guasa que le echa Elkoko no puede desmentir que no hay ningún dato fehaciente que relacione las llamadas del día 3 con los terminales encontrados en Leganés.
Querrá usted decir que no hay ningún dato fehaciente que relacione las llamadas del día 3 con los terminales encontrados en Leganés que esté usted dispuesto a aceptar
Aplican ustedes en antidogma de fe. Cuando no es posible rebatir a través de la lógica y la razón las pruebas que se les presentan, declaran que es mentira por dogma y a otra cosa.
¿Que sale una declaración de testigos presenciales? Están en el ajo
¿Informes de compañías telefónicas? Compinchados. Todo mentira.
Y, si se pueden se halla un “baile de cifras”, un error ortográfico o gramatical -entre los centenares de dígitos, nombres de grafía extraña y redacciones de secretarios hambrientos de comas que suelen contener estos informes- para, trompeteando, anunciar la Buena Nueva de la descalificación de la comprometedora prueba y el Desmoronamiento de la Versión Oficial correspondiente al mes en curso.
¿Ejemplo? Una tarjeta, inicialmente incluida por los investigadores entre las que –presumiblemente- habían sido utilizadas para la despedida, no es incluida entre ellas, por existir serias dudas sobre su presencia dentro del piso de Leganés. Da igual. La rectificación no ha llegado a tiempo. Dado que es posible que no se hicieran llamadas de despedida con esa tarjeta, TODAS las llamadas son falsas.
¿Algunos informes presentan variaciones ortográficas de los miembros del comando? Sencillo: “El Chino”, y por ende sus amigos, no existen. Con este sistema, la CIA no sólo puede descansar tranquilo aunque no haya encontrado a Bin Laden, Ben Laden, Uxama Benladen o Osama Binladen, sino que el propio Delpino, Del Pino o DelPinmo nunca existió.
Y así sucesivamente, hasta llegar a la última prueba presentada por Elgato de la falsedad de los suicidios de Leganés. El artículo de De La Cal enlazado por Lejíaneutra fue seguido, mucho tiempo después, por una entrevista de Antonio Rubio a la viuda de “El Chino” en la que sí se ponía en boca de la viuda [atención, no de la madre) que su suegra había escuchado la explosión.
Ojo, que ya resulta sospechosa la teatral manera de contar los hechos, casi tanto como que sea, precisamente, un redactor de “El Mundo” quien viene a presentar una prueba que pretenden hacernos pasar por la confirmación de que la familia de “El Chino” resultan testigos poco fiables..
Pero es que, mire, vamos a ser inusitadamente complacientes. Vamos a tragar con que la madre de “El Chino” dijera, efectivamente, que escuchó la explosión de Leganés.
Percátese, amigo Elgato, que ni usted, ni yo, ni NADIE PUEDE ESCUCHAR UNA EXPLOSIÓN, NI UNA VOZ, NI UN RUIDO TAL Y COMO SE PRODUCEN AL OTRO LADO DEL HILO TELEFÓNICO.
A ver si me explico de una manera didáctica y, por lo tanto, completamente carente de complejidad y probablemente de exactitud.
El sonido, como usted sabe, es una onda sonora, que se transmite por vibración en un medio físico (aire, agua, metal, hueso…)
Pero cuando un receptor telefónico (a estos efectos, da igual cualquier tipo de telefonía) capta el sonido, el receptor/emisor número 1 codifica las ondas sonoras transformándolas en unas ondas electromagnéticas. Dichas ondas se transmiten ligeramente más deprisa que las sonoras (unos cien millones de veces), y no precisan de medio físico que las sustente, siendo incluso capaz de propagarse en el cerebro de Del P… esteee… en el vacío.
En el emisor/receptor número 2, las ondas electromagnéticas son, nuevamente, descodificadas, de manera que lo que oímos no es, evidentemente, la onda sonora emitida, sino el producto de un complejo proceso de emisión-codificación-propagación-decodificación-recepción e interpretación.
El último paso, no es baladí en este caso que nos ocupa, pues al otro lado del hilo telefónico, si lo que cuenta De la Cal y posteriormente Antonio Rubio no es una trola de las suyas (con o sin la aquiescencia de la viuda de “El Chino”) lo que tenemos es una señora, de mediana a avanzada edad, que acaba de enterarse de que su hijo es un terrorista, asesino de doscientas personas, que está sitiado por la policía, y, atención, que lleva puesto un cinturón de piel de GOMA 2 ECO y que se despide de él hasta la otra vida
Supongamos que todo lo anterior es cierto y que, además, la comunicación se corta bruscamente, y que incluso escucha, en los últimos instantes de la conexión, un ruido más o menos estruendoso y desagradable (sobre todo para ella, claro) que puede corresponder a un tiro, una salva de advertencia, el correr de un mueble para tapar una puerta… o incluso la entrada en funcionamiento de los inhibidores ¿alguien sabe si hacen ruidos, al cortar la conexión?
¿Resultaría extraño, en el caso de que la buena señora hubiese oído un ruido (o creído que lo oyó) al cortarse la comunicación, y luego supiese la muerte despedazado de su hijo, que asociase el ruido con la explosión que se produjo?
¿Qué es un testigo poco fiable, en cuanto a sus declaraciones sobre los instantes de la muerte de su hijo? ¡Por supuesto que sería poco fiable! Bien entendido, en el caso de que el artículo de Antonio Rubio fuese cierto.
Pero ¿acaso declaró estas circunstancias ante el Tribunal? ¿Se ha basado la Sentencia, en alguno de sus apartados, en la declaración de la dolorida madre sobre la explosión que creyó escuchar?
¡De ninguna manera!
Pues fíjense qué curioso. No sólo esa declaración no se produjo, y sólo es una elaboración del propio diario “El Mundo”; es que con ella, nada más y nada menos, pretenden poner en tela de juicio -¿qué digo? las declaran directamente falsas- todas las pruebas que sí se presentaron por la Policía, los TEDAX, los testigos presénciales, etc, y fueron sometidos a contradicción en el plenario.
Esto sobrepasa lo del Comentario de Texto de Manel. Ya ni Texto. Se inventan el suyo propio y después lo presentan como prueba.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
