10-01-2010, 15:13:31
(This post was last modified: 10-01-2010, 15:14:55 by morenohijazo.)
Tercera entrada de la mini-serie que dedicamos al libro de José Díaz Herrera "Pedro J. Ramírez al desnudo"
Este es el último capítulo que versa principalemente sobre el 11-M. Por lo tanto, excepto datos sueltos, en principio acabaremos aquí las entradas dedicadas a este libro.
Este es el último capítulo que versa principalemente sobre el 11-M. Por lo tanto, excepto datos sueltos, en principio acabaremos aquí las entradas dedicadas a este libro.
Quote:[h] XXXIII-11-M: Cherchez la femme [/h]
(A)- La soledad del juzgador... y de su esposa
Si el director de “El Mundo” escribe que la mochila de Vallecas fue un montaje, que en la furgoneta Renault Kangoo no hubo explosivos y que lo que explotó en los trenes fue Titadyne, la Justicia tiene que darle la razón. Y si no es así que se prepare la mujer del juez. Porque el periodista aplica una nueva versión del proverbio «si no puedes con tu enemigo, únete a él»: la de «si no puedes con tu enemigo, véngate en sus parientes».
Quote:A los 20 días de dictar sentencia, la esposa del juez Bermúdez publica un libro en el que lo compara con el piloto [Fernando Alonso] y su habilidad para sortear curvas y ganar carreras sin inmutarse. También con Induráin y con el apóstol Tomás. El momento más duro fue cuando él pudo quedarse sin el primer puesto de salida, sin la presidencia del Tribunal.
Ya nadie podrá repetir que Javier Gómez Bermúdez es el juez que huye de los focos. El doctor House huraño y esquivo de la Judicatura española. Porque se ha dejado alumbrar por el más cegador de todos los fanales. El que titila en manos, ni más ni menos, de su señora esposa. No hay precedentes en la historia procesal española de juez alguno que se haya dejado hagiografiar por su media naranja.
Con los dos párrafos precedentes y bajó el título «Así ganó "mi Fernando Alonso" el "Gran Premio del 11- M", publicaba el 18 de noviembre de 2007 el diario El Mundo el adelanto del libro La soledad del juzgador..
Escrito por la periodista Elisa Beni, jefa de prensa del Tribunal Superior de Justicia de Madrid y esposa del magistrado Javier Gómez Bermúdez, el texto de El Mundo era como una especie de patada en el trasero de la mujer del juez al no haber obrado su marido de acuerdo con las consignas impuestas por el rotativo en el juicio por la matanza del 11 de marzo de 2004.
«Una obra que, con su salida a librerías este 20 de noviembre, inaugura género. Quizá por eso el libro ha salido incluso de talleres sin que una sola filtración anunciara su existencia. No es crónica. No es biografía. Pamasos futuros la recordarán como cielitografía», recogía burlonamente el periódico de la calle Pradillo 42.
Quote:«-Cielo, ¿tú te imaginas ocho o nueve horas en sala, un mínimo de tres días a la semana, si además hay que comer fuera de casa y seguir trabajando durante las dos únicas horas de descanso? -me había dicho algunos días antes [del inicio del juicio].»
«En el fondo -continúa Elisa-, el hecho de que el juez prefiera mi comida norteña a cualquier otra cosa me gusta. Para qué negarlo», escribe la amante mitad, que no se corta al reflejar el rostro de su admirado en espejos quizá un tanto excesivos: «Tal vez la gran virtud de Gómez Bermúdez sea la que también tienen otros grandes profesionales en sus campos: hacer fácil lo difícil. Así pasa, por poner un ejemplo, con Fernando Alonso. ¡Qué controlable parece el F-1! ¡Qué poco vértigo da la velocidad!, ¡qué sencillas se hacen las curvas! Aunque todos sabemos que muchos conductores, incluso muy experimentados, no podrían conseguir estos resultados», lirifica Elisa Beni en el epígrafe titulado El roce del cariño.
Escrito en un tono irónico, sarcástico, mordaz y cáustico, el rotativo parecía vengarse así de las ofensas sufridas por la sentencia del 11-M ensañándose, menospreciando y zahiriendo injustamente a la mujer del juez como jamás lo hubiera hecho antes con ningún otro libro. Con lo que se cumplía el proverbio de Alejandro Dumas padre en Los mohicanos de París: como en todos los asuntos turbios hay una mujer, siempre que me traen un informe digo: cherchez la femme [buscad a la mujer]. Continuaba El Mundo:
Quote:Y aún con tanta hipérbole, es cierto que la carrera de Bermúdez en el circuito del 11-M ha estado jalonada de baches y hamiltons. El primero, arrancar de meta en el juicio más importante de la Historia de España. Para el que ni siquiera había sede con capacidad para albergar a los 29 acusados, sus abogados, testigos, peritos, parafernalias ... Siguieron los intentos de apartarlo de la presidencia del tribunal, glotonas huelgas de hambre y otras añagazas. Y las dificultades de una vista oral plagada de dificultades. Las presiones mediáticas, judiciales y políticas desde palomas/gaviota o rosas/espina ... Pero Bermúdez, según su hagiógrafa, también se trasmuda en el mítico Induráin cuando hace frente a un intento de reconvención leve desde el CGPJ tras uno de los excesos verbales con los que salpicó el juicio.
-¿Pero se quiere callar de una puñetera vez? -conminó Bermúdez a Rafa Zouhier.
«Fue quizá, desde mi punto de vista -escribe la autora-, una de las únicas palabras reprochables que el juez pronunció [ ... ].»
Item más, el apóstol Tomás: «El juez no habría podido soportar pasar el fin de semana [previo al inicio del juicio] sin estar absolutamente seguro de que todo estará en orden el jueves 15 y, para estas cosas, es como santo Tomás. A primera hora se dirige a meter la mano en la llaga».
Con el maestro chino de! arte de la guerra: «Tengo que reconocer que siempre he admirado e! temple de! juez [ ... ]. El mundo bulle. Más aún, el mundo de la Justicia y de la plaza de la Villa de París anda al rojo vivo. Él, sin embargo, parece un auténtico discípulo de Sun Tzu: «Utilizar el orden para enfrentarse al desorden, utilizar la calma para enfrentarse a los que se agitan, esto es dominar el corazón».
Y hasta lo parangona con José Martínez Ruiz Azorín a la hora de redactar las sentencias: «Tira de diccionario, busca sinónimos para no repetirse y procura que la redacción sea correcta, clara y azoriniana".
* * *
El texto precedente fue el inicio de una campaña encaminada a desprestigiar a la autora contratada por la editorial Temas de Hoy para lanzar el que fuera el bestseller de la temporada.
En los días que siguieron a la prepublicación, El Mundo acusó a la periodista de utilizar información privilegiada para redactar La soledad del juzgador, e incluso de desprestigiar y menoscabar la fama de los otros dos miembros del tribunal, Félix Alonso Guevara Marcos y Fernando García Nicolás, en beneficio de su marido, al que presentaba como un superjuez.
La cizaña acaba prendiendo. «Javier Gómez Bermúdez ha actuado con deslealtad como amigo, como compañero y como presidente», señalaba Félix Alonso Guevara a El Mundo el 23 de noviembre tras leer el libro.
Después de emponzoñar las relaciones entre los miembros de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, la tercera carga de profundidad se produjo al señalar El Mundo que el presidente de la Audiencia Nacional, Carlos Divar, sintió «indignación» cuando tuvo noticia de la aparición de la obra y llamó a Javier Gómez Bermúdez a su despacho para exigirle explicaciones.
Como si no ocurriera nada más en el planeta, el martes 27 de noviembre el diario de Pedro J. seguía con su culebrón al informar del boicot al libro. «Sólo 2 de los 18 magistrados asistieron a la presentación de La soledad del juzgador», informaba.
En un tono airado, el 30 de noviembre el periódico volvía a la carga:
Quote:El Pleno de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional debatió ayer la posibilidad de pronunciarse sobre el comportamiento de su presidente, Javier Gómez Bermúdez, por la publicación de! libro sobre el 11- M La soledad del juzgador, escrito por su esposa, la periodista Elisa Beni. Pese a lo prolongado de la reunión -que obligó a aplazar e! inicio de dos juicios-, no hubo decisión formal, aunque sí críticas muy duras al magistrado.
En diciembre, el rotativo planteó que la autora debía ser expedientada por la Comisi6n de Comunicación del CGPJ. Según Pedro J, su trabajo como jefa de prensa del Tribunal Superior de Justicia de Madrid era incompatible con la elaboración de un libro.
Las presiones se hicieron tan palpables que, en enero de 2008, el órgano de gobierno de los jueces la expulsó de su trabajo. Finalmente, a mediados de febrero de 2009, el juzgado de Primera Instancia nº 48 la condenaba a rectificar el contenido de dos capítulos. Lo hacía tras una denuncia de José Luis Abascal, abogado de Jamal Zougan y Basel Ghalyoun.
Según la versión sostenida por El Mundo:
Quote:Beni mantenía en su libro que, durante el juicio, Abascal intentó exhibir a la Sala la fotografía de un temporizador de ETA incautado a otro acusado. Su marido lo había impedido porque no formaba parte del sumario.
«Era la trampa [mediante la cual] Abascal pretendía introducir a ETA en la Sala” escribió la autora haciendo una valoración indemostrable sobre las intenciones del letrado.
La información aludida, casualmente, había sido suministrada erróneamente por una agencia de noticias y publicada por varios medios informativos, incluida la página web de El Mundo. Las acciones civiles, como una especie de represalia o lo que fuere, sólo se incoaron contra la mujer del presidente de la Sala.
La crueldad y el ensañamiento con la periodista por el simple hecho de estar casada con el presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional que dictó una sentencia que no gustó a El Mundo no tenían precedentes en los anales de la historia del periodismo español. A pesar de ser una informadora completamente desconocida, bastó que sacara a la luz La soledad del juzgador para que en la primera semana su nombre apareciera 112 veces en la página web de El Mundo, 2 en las páginas escritas de El País y 5 en la edición nacional del diario ABC.
Quote:Conoció a su Fernando Alonso togado [afirmaba el periódico de Pedro J, tomándose el libro a chirigota] en Almería, a finales del siglo pasado -él venía de otro matrimonio con dos hijas-, y contrajeron matrimonio en 2001. Hace un año publicaron conjuntamente Levantando el velo, un brillante y necesario libro destinado a formar a periodistas que se quieran bregar en tribunales.
En definitiva, un cúmulo de problemas y contrariedades que se habría ahorrado si su marido, Gómez Bermúdez, en lugar de enfrascarse en los tomos del sumario, hubiera leído los editoriales del diario del grupo Rizzoli en España y hubiera adecuado la resolución de la Sala a las «pruebas irrefutables» del periódico.
Tras la sentencia, la doctrina de la conspiración, la paranoia de los Illuminati, desapareció momentáneamente y hubo quien hasta pensó que iban a emplear sus «calenturientos cerebros» en redactar una nueve versión de El código Da Vinci.
Pero, como afirma el escritor inglés Richard Baxter, como todo hombre soberbio y vanidoso, acostumbrado a que se hiciera su santa voluntad, Pedro J. era un personaje difícil de contentar y su orgullo herido tenía que salir por alguna parte. Y así ocurriría en mayo de 2009. Antes de abordar el asunto conviene, sin embargo, que aportemos algunos antecedentes.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
