10-01-2010, 16:15:56
(This post was last modified: 10-01-2010, 16:16:26 by morenohijazo.)
Segunda parte del capítulo prometido. Comprobarán que Díaz Herrera comete algunos errores, aunque algunos -como considerar que los cuatro peritos no oficiales fueron propuestos por las defensas- son casi comprensibles.
Quote:[h] XXXIII-11-M: Cherchez la femme [/h]
(B)- Tocan campanas de Iglesias
La prueba pericial de los explosivos que estallaron el 11 de marzo de 2004 en los cuatro trenes volados en el corredor del Henares fue la parte más endeble del sumario instruido por el juez Juan del Olmo.
Al iniciarse la vista oral y a la vista de los análisis realizados por la Policía Científica y los Tedax, no quedaba meridianamente claro si la dinamita usada era Goma 2 Eco o Titadyne. El asunto no era esencial para determinar la autoría de un atentado. Cualquier manual terrorista recomienda a sus activistas emplear en sus acciones el material que se tenga más a mano y cuyo uso plantee el menor número de problemas posibles.
Durante la instrucción de la causa, el diario El Mundo y la COPE habían establecido, sin embargo, una curiosa teoría. Si el explosivo empleado era la Goma 2 de Mina Conchita, quedaba acreditado que los autores materiales habían sido los terroristas islamistas. En cambio, si se usó Titadyne, no había vuelta de hoja, tras la masacre del 11-M estaba inevitablemente ETA.
Para salir de la duda y que la sentencia no fuera cuestionada, en pleno desarrollo del plenario, el presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ordenó que se realizaran nuevas pruebas químicas con el escaso material recogido en los focos de las explosiones que aún se conservaba.
Como otro de los asuntos en litigio era la neutralidad de los expertos, el magistrado Gómez Bermúdez, tras consultar al fiscal y a las defensas, creó una comisión paritaria a la que se encargaría la realización de los análisis de los restos de las bombas.
Integrada por ocho químicos, cuatro propuestos por las defensas y los otros cuatro elegidos por las Fuerzas de Seguridad del Estado (dos por la Policía y otros dos por la Guardia Civil), los especialistas se reunieron en la sede de la Comisaría General de Policía Científica, en el complejo policial de Canillas.
Con el fin de dar a las pruebas la mayor fiabilidad, la Sala ordenó que las sesiones le trabajo fueran filmadas y supervisadas por un secretario judicial habilitado al efecto, que se encargaba de precintar y desprecintar el laboratorio durante el tiempo que duraron los trabajos.
Concluidos éstos, los ocho peritos firmaron un informe de más de veinte folios don¬de se recogían sus conclusiones, adoptadas por unanimidad, y el disco duro del ordena¬dor que recogía las grabaciones en vídeo se entregó al tribunal.
* * *
Los resultados alcanzados fueron expuestos públicamente de viva voz por los ocho intervinientes, con las aclaraciones y matizaciones que cada uno de ellos quiso introducir, en dos sesiones de la vista pública, las correspondientes a los días 27 y 28 de mayo de 2007.
El tribunal permitió tanto al fiscal, Javier Zaragoza, como a los abogados acusadores y defensores realizar todo tipo de preguntas a los peritos con el fin de despejar cualquier duda razonable y acabar con una de las incógnitas del sumario.
Toda la prensa dio por buenas las explicaciones, salvo El Mundo:
Quote:[En la vista oral] los peritos sólo se pusieron de acuerdo en una cosa: es imposible determinar qué explosivo asesinó a casi 200 personas. El fracaso del Estado de Derecho no puede ser más flagrante. Uno de los obstáculos es sin duda la escasez de pruebas, que impide hacer un análisis cuantitativo. De ello son responsables la policía y e! propio instructor, que permitió desguazar los trenes apresuradamente.
[ ... ] Lo peor de la sesión de ayer es la constatación de que la negligencia de! policía Manzano, e! juez De! Olmo y la fiscal Oiga Sánchez ocultará quizá para siempre a los ciudadanos cuál fue e! arma del crimen. Y eso, pese al empeño del tribunal, ya nunca tendrá arreglo.
La duda sembrada sobre este asunto sería la llave mediante la cual tratarían, casi dos años después, de que se reabriera el sumario.
***
Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad Complutense, experto en medio ambiente y en la gestión de materias plásticas, Antonio García Iglesias saca a relucir una nueva teoría a comienzos de mayo de 2009: "En los análisis del 11-M salió el retrato-robot del Titadyne».
La información aparece publicada en el periódico El Mundo coincidiendo con el inicio de las fiestas de San Isidro y forma parte de la campaña periodística para promocionar su libro Titadyne, publicado por la Esfera de los Libros, propiedad del grupo Rizzoli-Corriere della Sera en España.
«El material usado para volar los trenes fue Titadyne, especialmente el empleado en el foco de El Pozo del Tío Raimundo», agrega, con lo cual se podría atribuir la autoría a ETA, como si sólo la banda armada vasca tuviera el copyright de este explosivo.
Iglesias, que formó parte del equipo de ocho expertos encargados de analizar los restos de los explosivos en la Comisaría General de Policía Científica, relata igualmente que la dinamita encontrada en la furgoneta Kangoo hallada en Alcalá de Henares tenía las mismas características que la muestra patrón suministrada por los Tedax, para hacer los análisis. O lo que viene a ser lo mismo, fueron los Tedax o alguien que tenía acceso a sus polvorines los que colocaron el explosivo en la furgoneta el día de la masacre para desviar la atención hacia el terrorismo árabe.
Dotado de una exuberante fantasía, el químico se extraña de que en alguna ocasión se produjeran apagones en los laboratorios de la Comisaría General de Policía Científica y las cámaras dejaran de grabar. No explica, en cambio, que en esos momentos se interrumpían también las pruebas que se estaban realizando y se empezaban de nuevo si se consideraba necesario.
El perito judicial del Colegio de Químicos de Madrid, que trabaja por libre en su propio laboratorio, tampoco expone por qué no contó estos hallazgos -que de ser ciertos hubieran obligado a la Sala a exculpar a la llamada «trama asturiana»- durante su deposición en la vista oral del 11-M y permitió con sus silencios que el tribunal adoptara una decisión errónea en estos aspectos.
Lo más abracadabrante de su teoría es que el «experto» no necesitó realizar nuevos ensayos con los restos de los focos de los trenes en su laboratorio, bastante menos precisos y fiables, por cierto, que los de la Policía Científica, considerados unos de los mejores de España. Se limitó, pura y simplemente, a releer sus notas de hacía dos años, a agitar las neuronas y a reinterpretar el «caldo de cerebro» resultante y a ponerlo sobre el papel.
Lo único esperado de todo este oscuro y escabroso asunto consistió en que los nuevos «descubrimientos» fueron inmediatamente jaleados como dogma de fe por Ramírez y Jiménez Losantos en la cadena COPE y por otros tertulianos adictos a la droga dura. «Doscientas personas masacradas para cambiar el Gobierno de España», señaló Losantos, el «profeta del catastrofismo» y las historias para no dormir en las ondas.
* * *
El 26 de mayo, a las seis y cinco de la mañana, después de ofrecer el pronóstico del tiempo, el oráculo de Orihuela del Tremedal (Teruel) abría su programa La Mañana de la COPE lanzando a los cuatro vientos su soflama:
Quote:Un químico de toda solvencia acaba de descubrir que el explosivo que explotó en uno de los focos fue Titadyne. ¿Qué significa eso? La cárcel. Los policías que destruyeron las pruebas, que crearon las falsas -por ejemplo, la Goma 2 Eco, que nunca estuvo-, porque hay constancia científica de que fue Titadyne lo que se halló en uno de los focos de explosión, fue Titadyne lo que explotó. Porque los terroristas no iban a cambiar. Hay ocho focos: pues vamos a poner siete de una clase y uno de Titadyne. Si estalló en uno Titadyne, en los demás sería Titadyne también, como es lógico y natural.
Eso es lo que sabemos ahora y eso explica por qué Gómez Bermúdez dijo «caminito de Jerez». Porque muchos [policías] prevaricaron. Inventaron pruebas falsas porque destruyeron las verdaderas. Eso es un delito gravísimo. Por tanto, a la cárcel.
En la misma emisión, el otro genio, experto en auspicios y presagios, Pedro J., auguraba:
Quote:El informe científico del químico Iglesias es una obra de enorme consistencia científica. A ello hay que sumar cincuenta folios de Casimiro García-Abadillo que no tienen desperdicio. Lo que viene en el libro Titadyne, lo que aporta Iglesias, son fórmulas químicas, cuadros, gráficos, documentación de todos los experimentos.
[ ... ] Titadynescos van a ser todos estos próximos días. Este libro es una bola de nieve que se pone a rodar por la pradera. Yo estoy seguro de que cuantas más personas lo vayan conociendo y vayan difundiendo su contenido terminarán creando un movimiento de opinión pública que, si prende en la comunidad científica, pues va a generar una sensación muy desagradable en los poderes públicos en la medida en que será la referencia de que hay una asignatura pendiente.
Al oráculo de El Mundo y parte del extranjero no le iba a faltar razón. Tal vez por eso, Rodríguez Zapatero lo tiene entre sus más finísimos y agudos asesores.
* * *
El 1 de junio de 2009, sin la asistencia de ningún partido político, ni siquiera de Rosa Díez, la editorial La Esfera de los Libros presentaba la obra Titadyne en el Hotel Intercontinental de Madrid.
Allí el periodista Casimiro García-Abadillo y el director de El Mundo sostuvieron que el explosivo empleado por los terroristas era Titadyne, que fue el único que se pudo localizar en el único foco no lavado ni contaminado por los Tedax en su desastrosa investigación.
Y como fue Titadyne, la autora de la masacre, la responsable máxima de las 192 muertes, no fue otra que la banda terrorista ETA, con lo cual toda la investigación realizada por centenares de policías, el juez Juan del Olmo y Javier Gómez Bermúdez tenía que ser radicalmente falsa. Lo afirmaban dos periodistas. Y punto.
A ninguno de ellos se les ocurrió pensar que los sistemas de aprovisionamiento de las armas y explosivos a los que tienen acceso los grupos terroristas suelen ser habitualmente escasos y con frecuencia diversificados, y que suelen mezclados para incrementar su onda expansiva o su potencia calorífica.
Y que es habitual que en un atentado relevante, como la explosión que costó la vida al teniente coronel de la Guardia Real, Guillermo Tevar, y a los sargentos Antonio Nogueira García y Manuel Rodríguez Taboada, en mayo de 1981, o en la matanza de la plaza de la República Dominicana, ocurrida en julio de 1986, los terroristas empleen todo el material que tengan a su alcance.
Fue lo que ocurrió, por poner otro clarificador ejemplo, el 19 de abril de 1995, el día en que el presidente del PP José María Aznar López volvió a nacer cuando explotó a su paso un coche bomba en la esquina de las calles José Silva con Arturo Soria en Madrid.
Según la autocrítica del atentado que hace el terrorista Jesús Arri Pascual (Erandio 1969), ETA usó en la bomba entre 75 y 80 kilos de explosivos de diversos tipos, origen y procedencia: «Empleamos -se afirma textualmente- todo lo que teníamos en Madrid: amonal, amosal, una garrafa de ocho kilos de amerital, tres pedazos de hexolita, dos paquetes de sigmantel de un kilo y 500 gramos de Goma 2 Eco, como iniciador».
Las autocríticas de ETA a los atentados del 21 de junio de 1993 y del 29 de julio de 1994, realizados respectivamente en la calle López de Hoyo y plaza de Ramales de Madrid, donde mueren un teniente general, cuatro tenientes coroneles del Ejército y un capitán de Fragata, revelan los mismos datos. «[En el primer caso] empleamos amosal, Goma 2 ECO, sigmantel y hexolita. En el del general Francisco Veguilla consumimos toda la hexolita y la Goma 2 ECO para reforzar el amonal y amosal que nos envió la organización.
(Nota 1-En el primer atentado murieron los tenientes coroneles Fidel Dávila, Javier Baro, Juan Romero, José Alberto Carretero, el capitán de Fragata Domingo Olivo y el sargento de la Armada José Manuel Calvo. En el de la plaza de Ramales, el teniente general Francisco Veguilla Elices, el conductor Joaquín Martín y el transeúnte César García. )
Parecidos «cócteles de explosivos» con materiales de distinta naturaleza [multiplicadores (tetralita, exógeno plástico y pentrita), rompedores (TNT, nitroglicerina, ácido pícrico, Goma 2, semtex, C4), iniciadores (Goma 2, fulminato de mercurio), junto con material casero (amonal, amosal y amerital) se han usado en otros atentados terroristas realizados en Madrid.
Tratar de llegar a la autoría de una matanza exclusivamente por el análisis de los restos químicos hallados en los focos de la explosión es un asunto propio de mentes ofuscadas, deslumbradas por sus propias elucubraciones, que se niegan a admitir cualquier otra teoría o hipótesis que no sea la suya.
* * *
Fue lo que le ocurrió a Pedro J. Ramírez el 1 de junio de 2009. Puesto en pie ante un micrófono, serio y retador, como si fuera Moisés en el momento de recibir las tablas de la Ley en el monte Sinaí, el periodista se transmutó durante un largo cuarto de hora en el escritor Émile Zola, que lanzó su artículo «J'Accuse» en el diario L’Aurore en 1898 para condenar a los poderes públicos de aquella Francia corrupta y defender la inocencia del capitán Alfred Dreyfus.
(Nota 2: El llamado caso Dreyfus tuvo como origen un error judicial, sobre un trasfondo de espionaje y antisemitismo, en el que la víctima fue el capitán de origen judío-alsaciano Alfred Dreyfus (1859-1935), asunto que durante doce años, de 1894 a 1906, conmocionó a la sociedad francesa de la época.)
Tal como ya había hecho en otra ocasión en El Mundo, con voz agria y altisonante, tono melodramático y espíritu retador, tras una breve introducción histórica, el periodista inició su salmodia en los siguientes términos:
Quote:Yo acuso al entonces comisario jefe de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano, de mantener una línea de conducta supuestamente orientada a la ocultación y manipulación de pruebas con flagrante incumplimiento de sus deberes profesionales, [ ... ] y al proporcionar [al Congreso y a la Justicia] información falsa o gravemente errónea, perjudicando la búsqueda de la verdad de lo ocurrido.
Yo acuso a la perito químico de los Tedax con carné profesional 17.682 de mantener una línea de conducta supuestamente orientada a la ocultación y manipulación de pruebas [ ... ], al no redactar y entregar a sus superiores un informe por escrito especificando los componentes de la dinamita que identificó en los análisis realizados en el laboratorio de los Tedax durante el mediodía del 11 de marzo de 2004 [ ... J.
Yo acuso al entonces comisario jefe de la Policía Científica, Carlos Corrales, de incumplimiento de sus deberes profesionales al no reclamar de forma fehaciente la entrega de restos de los focos de los trenes para su análisis en su laboratorio tal como era preceptivo.
Yo acuso al entonces subdirector general de la Policía, Pedro Díaz Pintado, y al entonces comisario general de Información, Jesús de la Morena, de incumplimiento de sus deberes profesionales al consentir expresa o tácitamente que el jefe de los Tedax no entregara a la Policía Científica los restos de los focos de los trenes.
Yo acuso al general Félix Hernando de mantener una línea de conducta supuestamente orientada a la ocultación y manipulación de pruebas [ ... ], al transmitir [al Congreso, a la Justicia y al tribunal] información falsa o gravemente errónea sobre la investigación de la trama de explosivos en Asturias [ ... ].
A continuación, el hombre que parece haber heredado todos los poderes del dios Apolo y del oráculo de Delfos, añadió sin pestañear:
Quote:Yo no sé lo que ocurrió el 11-M y el trabajo de Antonio Iglesias tampoco lo desvela. Pero sí demuestra que lo que no ocurrió es lo que dice la sentencia, porque en todos restos de los focos se halló dinitrotolueno y en el único que no había sido lavado con agua y acetona se halló nitroglicerina, dos componentes que están en el Titadyne y no en la Goma 2 ECO.
Es científicamente imposible, químicamente imposible, molecularmente imposible. por mucho que lo afirmen la Audiencia Nacional y el Supremo, que «toda o gran parte de la dinamita [que estalló en los trenes] procedía de Mina Conchita», porque en Mina Conchita había Goma 2 ECO, pero no Titadyne.
Como si fuera Whitney Harris, Benjamin Ferencz o Henrry King, tres de los grandes fiscales del proceso de Nuremberg, continuó con su alegato:
Quote:Yo acuso al alférez de la UCO Jaime Trigo de mantener una línea de conducta supuestamente orientada a la ocultación y manipulación de pruebas al dirigirse al entonces segundo jefe de la Comandancia de Oviedo, Francisco Javier Jambrina, y pedirle, según su testimonio judicial, la destrucción de la nota que dejaba en evidencia a su superior Félix Hernando.
Yo acuso al actual comisario jefe de la Policía Científica, Miguel Ángel Santano, y a sus subordinados Pedro Mélida, José Andradas y Francisco Ramírez de mantener una línea de conducta supuestamente orientada a la manipulación y ocultación de pruebas al «alterar» de «forma inveraz» un informe pericial que podía contradecir la versión oficial de lo ocurrido, dejando patente que existía una consigna política para orientar la investigación en una única dirección.
Yo acuso al mando de la Policía Científica Alfonso Vega, jefe de la pericia ordenada por el tribunal del 11-M, de entorpecer la acción de la Justicia al poner trabas al trabajo de sus compañeros y al alentar en su propio informe al tribunal las más extravagantes teorías para tratar de justificar la aparición en los análisis de componentes químicos que echaban por tierra la versión oficial de los hechos.
Yo acuso al juez Juan del Olmo de grave negligencia e incompetencia profesional al permitir la destrucción de pruebas esenciales como los propios trenes, al no asegurarse de que la Policía hubiera cumplido los protocolos establecidos para el análisis de explosivos, al concluir la instrucción sin tan siquiera contar con una prueba pericial de lo que estalló en los trenes [....]
Yo acuso al juez Javier Gómez Bermúdez de negligencia profesional, al incluir en la sentencia graves errores materiales de carácter fáctico en relación al resultado de la pericia de explosivos; de inconsistencia intelectual, al no reflejar en la sentencia las consecuencias lógicas del resultado de la prueba pericial por él mismo encargada; de incoherencia personal, al defraudar las expectativas por él mismo alentadas cuando comunicó a las víctimas que algunos policías irían «caminito de Jerez»; [...] y posible revelación de secretos, al colaborar en el libro de su esposa [...]
Yo acuso a los jueces Alfonso Guevara y Fernando García Nicolás de negligencia profesional, al suscribir los graves errores materiales de carácter fáctico incluidos en la sentencia, al respaldar las inconsecuencias del ponente en relación al resultado de la pericia de explosivos y al respaldar pasivamente su presentación sesgada, tendenciosa y distorsionada de la sentencia.
Yo acuso a la fiscal del caso, Oiga Sánchez, y a su superior directo, el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, de negligencia profesional e incumplimiento de las obligaciones que se derivan del Estatuto del Ministerio Público al impulsar una investigación unidireccional, ceñida a la conveniencia del Gobierno, y desdeñar el valor probatorio de la evidencia científica mediante expresiones como: «En los trenes estalló Goma 2 ECO y vale ya» o «Da igual el explosivo que se utilizara».
* * *
En contra de lo que ocurrió con el asunto del capitán Alfred Dreyfus y el manifiesto de Émile Zola proclamando su inocencia, la sociedad española no se conmocionó por las revelaciones de Ramírez, calificadas como las teorías del mercachifle del periodismo. Por el contrario, el acto de presentación del curioso libro se desarrolló sin la presencia de ni uno solo de los políticos que acompañaron al periodista en su «lucha» en contra del «felipismo» -que al él el socialismo de «Nueva Vía» le atrae- y la cúpula policial elegida por Zapatero al llegar al poder.
La soledad del presentador se hizo más patente en la medida en que los ex ministros del Interior del PP Jaime Mayor Oreja y Ángel Acebes excusaron su asistencia; y el presidente del partido Mariano Rajoy «no estaba ni se le esperaba», al igual que el ex portavoz en el Congreso de los Diputados Eduardo Zaplana.
Más significativas que las ausencias fueron las presencias. Por ejemplo, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, y el miembro del comité ejecutivo nacional y responsable de política internacional de la formación política, Jorge Moragas acudieron «a saludar» y abandonaron el acto poniendo «pies en polvorosa» antes de que empezara, no fuera que los captaran las cámaras de televisión, que tampoco estaban presentes.
Ni siquiera la perspicaz ex parlamentaria del PSOE Rosa Díez, dirigente del non nato partido Unión del Progreso y Democracia (UPyD), estuvo presente en el acto, no fuera que la confundieran con los miembros de la secta de los illuminati.
El agorero y atrabiliario se vengó al día siguiente y, en lugar de ofrecer las fotos de los presuntos terroristas, colocó en la portada de El Mundo los retratos de los jueces y policías a los que hacía responsables indirectos desde su punto de vista del «no esclarecimiento de los atentados del 11-M».
Quote:Poner ahora a esas personas en la picota pública no sólo es un acto de justicia compensatoria, sino que constituye posiblemente la última esperanza de reactivar la maquinaria de las instituciones e intentar limpiar -como escribió Zola- «la mancha de cieno que ensucia nuestra dignidad nacional.
Sólo puedo acusarles ante el tribunal de la opinión pública, pero confío en que todos estos indicios, pruebas y argumentos estimulen a quienes están legitimados para ello a iniciar las acciones pertinentes para que todas o al menos algunas de estas 18 personas deban rendir cuentas de sus actos en el plano profesional, administrativo o eventualmente penal. Sólo procediendo contra ellos podremos ahora recorrer el camino inverso de las piedras de Pulgarcito hacia el origen de los hechos y las fuentes de la verdad.
Con ello el Fernando Jiménez del Oso, el Iker Jiménez de la prensa escrita, dicho sea con todo el respeto hacia los dos anteriores, dio por concluido, antes del verano de 2009, su peculiar y particular búsqueda de la verdad y del más allá.
Lo que nadie le ha recordado, y ya es hora ello, es que si no hubiera utilizado el terrorismo de Estado que el contribuyó a crear más que nadie en contra de González, tal vez no tendría la mala conciencia de sospechar que los socialistas le habían devuelto la pelota con la masacre del 11- M y dormiría a pierna suelta, sin necesidad de inventarse cada día una nueva y cada vez más inverosímil trama.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
