11-01-2010, 23:35:38
(This post was last modified: 11-01-2010, 23:37:37 by morenohijazo.)
Como prometí el otro día, voy a comentar algunas cosillas sobre la falsedad que publicaba el otro día "El Mundo" sobre la declaración de Gabriel Montoya, "El Gitanillo".
Podrá parecer una mentira irrelevante, pero llueve sobre mojado. Cinco años llevan diciendo, sin que nadie les contradiga, que Gabriel Montoya había confesado que su primera declaración -que es prácticamente lo mismo que declaró durante el juicio- era falsa.
Bueno, pues ya vale. Sepamos la verdad.
CANCIÓN TRISTE DE "EL GITANILLO", O THE BLUES OF LITTLE GYPSY (A)
Día 10 de Enero de 2009
“El Mundo” publica una noticia sobre la participación de Gabriel Montoya, alias “El Gitanillo”, en el grupo teatral del Centro de Menores donde está a punto de terminar su internamiento.
'El Gitanillo': el 'actorazo' del 11-M
El artículo finaliza:
Puntualicemos, antes de entrar en materia, que “El Gitanillo”, menor de edad cuando ocurrieron los atentados del 11-M, participó en el suministro de la dinamita de una manera accesoria, y sin ser consciente de que la dinamita que vio robar a Emilio Suárez Trashorras se iba a emplear para volar los trenes. Tras ser detenido y colaborar con la justicia, la pena de seis años de internamiento ( y cinco de libertad vigilada, cosa que “oportunamente” olvida “El Mundo”) no parece tan leve; sobre todo si la comparamos con la absolución que los conspiracionistas pidieron para quienes sí fueron autores materiales.
Piense el lector de “El Mundo”: “El Gitanillo” fue condenado a seis años de internamiento y cinco de libertad vigilada por un delito de tenencia y transporte de explosivos con fines terroristas.
Si los atentados del 11-M no fueron cometidos por la trama islamista de Jamal Ahmidan y Serhane Ben Abdelmajid “El Tunecino” con la dinamita que les facilitó Suárez Trashorras ¿por qué aceptó “El Gitanillo” una condena tan larga? La pena por tenencia y tráfico de explosivos con fines de pesca ilegal, incluso para reventar cajas fuertes, sería muchísimo más leve. En el momento en que “El Gitanillo” asume su parte de culpa en los atentados del 11-M, está aumentando automáticamente el grado de la pena que le va a tocar. Es el dilema del poli-bueno-poli-malo pero al revés: “Si te declaras inocente y no colaboras con la justicia, te empapelaremos por dos años; ahora bien, si eres bueno y nos firmas lo que queramos que digas, te caerán seis. Bua-ha-ha-ha-ha!”
Y ¿qué dijo el “Gitanillo” el 16 de marzo de 2005? ¿Que la Versión Oficial era mentira? ¿Que le habían obligado? ¿Qué quiere decir “El Mundo”?
Para verlo, vamos a retroceder un poco en el tiempo:
Antes de continuar con esa declaración, quizá sea oportuno recordar qué es lo que dijo Gabriel en su primera declaración ante la Guardia Civil, que ahora dice que no fue completamente ajustada a la verdad.
Para quien haya seguido el juicio del 11-M, esta declaración del 15 de Junio de 2004 es calcada a lo que luego declaró ante la Audiencia Nacional.
Por lo tanto, si en la declaración ante Del Olmo contradijo algunos aspectos, o todos, de ella, está diciendo que su declaración ante el Tribunal es falsa.
Pero ¿lo hizo? ¿Dijo de verdad que le habían obligado a prestar declaración en un sentido determinado, apuntalando la Versión Oficial?
Como en las novelas por entregas, lo veremos en el próximo episodio...
(Continuará)
Podrá parecer una mentira irrelevante, pero llueve sobre mojado. Cinco años llevan diciendo, sin que nadie les contradiga, que Gabriel Montoya había confesado que su primera declaración -que es prácticamente lo mismo que declaró durante el juicio- era falsa.
Bueno, pues ya vale. Sepamos la verdad.
CANCIÓN TRISTE DE "EL GITANILLO", O THE BLUES OF LITTLE GYPSY (A)
Día 10 de Enero de 2009
“El Mundo” publica una noticia sobre la participación de Gabriel Montoya, alias “El Gitanillo”, en el grupo teatral del Centro de Menores donde está a punto de terminar su internamiento.
'El Gitanillo': el 'actorazo' del 11-M
El artículo finaliza:
Quote:El 16 de noviembre de 2004 'El Gitanillo' llegó a un acuerdo con la Fiscalía por el que, a cambio de rebajar de ocho a seis años la petición de internamiento -lo que garantizaba que no ingresaría en una prisión de adultos-, daba por bueno un relato de lo sucedido que cimentaba la versión oficial.
La misma versión se reprodujo tres años más tarde en la sentencia del 11-M después de que 'El Gitanillo' compareciera en la vista como testigo y corroborara el relato, a pesar de que el 16 de marzo de 2005 durante un interrogatorio dijo que la versión que había reconocido en el juicio era falsa.
Puntualicemos, antes de entrar en materia, que “El Gitanillo”, menor de edad cuando ocurrieron los atentados del 11-M, participó en el suministro de la dinamita de una manera accesoria, y sin ser consciente de que la dinamita que vio robar a Emilio Suárez Trashorras se iba a emplear para volar los trenes. Tras ser detenido y colaborar con la justicia, la pena de seis años de internamiento ( y cinco de libertad vigilada, cosa que “oportunamente” olvida “El Mundo”) no parece tan leve; sobre todo si la comparamos con la absolución que los conspiracionistas pidieron para quienes sí fueron autores materiales.
Piense el lector de “El Mundo”: “El Gitanillo” fue condenado a seis años de internamiento y cinco de libertad vigilada por un delito de tenencia y transporte de explosivos con fines terroristas.
Si los atentados del 11-M no fueron cometidos por la trama islamista de Jamal Ahmidan y Serhane Ben Abdelmajid “El Tunecino” con la dinamita que les facilitó Suárez Trashorras ¿por qué aceptó “El Gitanillo” una condena tan larga? La pena por tenencia y tráfico de explosivos con fines de pesca ilegal, incluso para reventar cajas fuertes, sería muchísimo más leve. En el momento en que “El Gitanillo” asume su parte de culpa en los atentados del 11-M, está aumentando automáticamente el grado de la pena que le va a tocar. Es el dilema del poli-bueno-poli-malo pero al revés: “Si te declaras inocente y no colaboras con la justicia, te empapelaremos por dos años; ahora bien, si eres bueno y nos firmas lo que queramos que digas, te caerán seis. Bua-ha-ha-ha-ha!”
Y ¿qué dijo el “Gitanillo” el 16 de marzo de 2005? ¿Que la Versión Oficial era mentira? ¿Que le habían obligado? ¿Qué quiere decir “El Mundo”?
Para verlo, vamos a retroceder un poco en el tiempo:
Quote:Día 16 de Marzo de 2005.
Dependencias del Centro de Internamiento de Menores Los Rosales, de Madrid.
Declaración de Gabriel Montoya ante el Juez Del Olmo, estando presente la Fiscal Olga Sánchez.
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...Preguntado por SSª si la Guardia Civil le hizo alguna indicación sobre el contenido de la declaración que tenía que hacer MANIFIESTA que cuando lo detuvo la Guardia Civil estuvo en el calabozo y fue un chico llamado Rafa que le dijo que era el jefe de ellos y fue el que le llevó a declarar junto con otro chico.
La Guardia Civil lo que si le estuvo recordando es que otras personas habían hecho los viajes a Madrid desde Aviles. Que la Guardia Civil que le subió al médico le estuvo preguntado por lo que había pasado en el monte, y que declarase que él había ido al monte. Que lo que el declarante refirió ante la Guardia Civil sobre los viajes que hizo a Madrid, y las personas que vio y todo lo relacionado con estas personas, no es todo cierto.
Que no es cierto que el declarante fuera a la Mina con Emilio Suarez y con las otras personas. Que al declarante lo dejaron en casa de Emilio Suarez, y se fueron los tres árabes con Emilio a la Mina. Que el declarante se quedó en el Piso antiguo de Emilio en la c/ Llano Ponte, para que cuando volviesen el declarante pudiera abrirles el trastero. Que volvieron de noche. Que tardaron unas 4 o 5 horas en volver a la casa de Emilio.
Antes de continuar con esa declaración, quizá sea oportuno recordar qué es lo que dijo Gabriel en su primera declaración ante la Guardia Civil, que ahora dice que no fue completamente ajustada a la verdad.
Quote:Día 15 de Junio de 2.004.
Dependencias de la Jefatura del Servicio de Información de la Dirección General de la Guardia Civil.
Diligencia abierta por los Guardias Civiles con T.I.P. D-25310-Q y Y-50831-G, Instructor y Secretario, respectivamente, y en presencia de la Fiscal Olga Sánchez y del letrado defensor de Gabriel Montoya, designado de oficio por el Colegio de Abogados de Madrid
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...Dos días después, sobre las cinco de la tarde, Emilio apareció en su calle, con un moro, en su coche Toyota Corolla, acompañado de otros dos moros en un Golf de color negro.
Que el moro que iba con Emilio era el que vio en la estación de autobuses Sur de Madrid.
Que Emilio le dijo qué montara en el coche y le indicó que iban a la mina, pero, antes de llegar, se dieron la vuelta porque la mujer de Emilio llamó a Emilio, quedándose en aquel lugar los otros dos moros en el Golf. El declarante, Emilio, y el moro que habla visto en Madrid, fueron a Aviles a la casa de Emilio, subiendo éste un momento, regresando a los cinco minutos con unas botas para el moro. A continuación regresaron al sitio donde se encontraban esperando los otros dos moros en el Golf. Desde allí se fueron a la mina, al llegar allí Emilio y el moro que iba en el Toyota Corolla y que había visto en Madrid, se van caminando hacia un monte, mientras tanto el declarante esperaba en el Toyota -Corolla y los otros dos moros esperaban en el Golf. Luego bajaron, al cabo de unos tres cuartos de hora, y el declarante oyó como Emilio le decía al moro de coger las "puntas" o los "tornillos" que estaban "15 metros más para delante". A continuación el declarante y Emilio se fueron en el Toyota Corolla y los tres moros se fueron en el Golf a comprar unas mochilas.
Que Emilio dejó al declarante en su casa, y él se fue a la suya, pero media hora después le llamó para ir a la panadería La Madalena sobre las diez y media de la noche, y allí vieron a Rubén y a Javi, el que llaman "DINAMITA", y que durante el tiempo que estuvieron allí Rubén y Javi hablaron exclusivamente de hachís, que Rubén le preguntó a Emilio si los moros iban a traer el hachís y Emilio le dijo que sí.
Que después se fueron el declarante y Emilio a donde vivía Emilio, que después Emilio le mandó con los tres.moros hasta la mina.
Que el declarante fue con el que había visto en Madrid y que respondía al apodo de MOWGLY en el coche Ford Scort de Emilio, y en el Golf fueron los otros dos moros, a uno de los cuales Emilio le llamaba "EL RISITAS".
Que antes de llegar a la mina los otros dos moros dejaron aparcados el Golf en un aparcamiento en las inmediaciones de un bar, pasado un puente, metieron las mochilas, que estaban en el Golf, en el maletero del Scort, y se subieron a él junto con MOWGLY y el declarante.
Que dichas mochilas eran las que habían comprado en el Centro Comercial, y que eran mochilas tipo de montaña. A continuación los llevó hasta la barrera de acceso a la mina, llegando entre las doce y las dos de la noche, dejando allí a los moros que bajaron las cinco mochilas del coche, marchando el declarante a aparcar el coche algo más alejado y detrás de unos arbustos, tal y como le indicó Emilio, de forma que si llegaba la policía podía decirle que venía de fiesta y se encontraba descansando. Que allí estaba muy oscuro, y que los moros se marcharon con linternas pequeñas, largas y finas como un tubo.
Que allí estuvo esperando cuatro o cinco horas y que entonces bajaron los moros con las mochilas llenas de algo, llevando una MOWGLY y dos mochilas cada uno de los otros dos moros, y que dijeron que se perdieron y que tuvieron que llamar, a Emilio.
Que en ningún momento los moros le indicaron que las mochilas fueran llenas de explosivo. A continuación metieron las mochilas en el maletero y se fueron a buscar el otro coche.
Cuando se dirigían a Avilés se cruzaron con Emilio que iba en su Toyota Cerolla, y pararon todos en una especie de aparcamiento para camiones. Una vez allí Emilio le indicó al declarante que se cambiara a su coche, y tras hablar con los moros durante cinco minutos, se fueron en los tres vehículos al garaje de Emilio en Avilés, Una vez en el garaje, de madrugada, más o menos cuando estaba amaneciendo, sacaron las mochilas del Ford Escort, sacaron lo que había dentro de las mochilas, y lo metieron en bolsas de basura de color azul, y éstas las meten a su vez en el Golf, volviendo entonces los tres moros nuevamente a la mina en el Toyota Corolla junto con el declarante.
Preguntado para que describa lo que sacaron de las mochilas, dice que eran paquetes de unos 30 centímetros, envueltos en plástico de color; no se acuerda si .rojo o verde, pero que tenía escritas unas letras negras. Que a través del plástico del paquete se distinguían como unos tubos redondos de unos 20 centímetros de longitud, y que no vio cables.
Preguntado para que continúe relatando lo que hicieron a continuación, dice que de camino nuevamente hacia la mina, y ya de día por la mañana, pararon a descansar una media hora, y después marcharon hacia la mina. Una vez allí les deja en el mismo sitio que la noche anterior, y vuelven a sacar las mochilas y se van al monte, y le piden que se dedique a dar vueltas.
Que como una hora u hora y pico después, vuelve a ver a los moros que bajan del monte con cinco mochilas, que las cargaron en el coche y marcharon para Avilés, de nuevo al mismo garaje de Emilio. Una vez allí dejó a los moros con Emilio, y éste le pidió al declarante que sacara su coche para fuera.
Para quien haya seguido el juicio del 11-M, esta declaración del 15 de Junio de 2004 es calcada a lo que luego declaró ante la Audiencia Nacional.
Por lo tanto, si en la declaración ante Del Olmo contradijo algunos aspectos, o todos, de ella, está diciendo que su declaración ante el Tribunal es falsa.
Pero ¿lo hizo? ¿Dijo de verdad que le habían obligado a prestar declaración en un sentido determinado, apuntalando la Versión Oficial?
Como en las novelas por entregas, lo veremos en el próximo episodio...
(Continuará)
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
