12-01-2010, 23:53:19
CANCIÓN TRISTE DE "EL GITANILLO", O THE BLUES OF LITTLE GYPSY ©
Habíamos dejado el relato de la declaración de Gabriel Montoya ante el Juez del Olmo, estando presente la Fiscal Olga Sánchez, y en presencia del abogado defensor de oficio de Montoya, en el momento en que "El Gitanillo", tras haber insinuado que la Guardia Civil le dirigió su primera declaración, cambiaba de repente su versión para acusar a Suárez Trashorras de ser él quien le había dicho lo que tenía que decir.
Evidentemente, se necesitaba una aclaración, y el Juez del Olmo tomó la palabra:
Gabriel Montoya reconoce que la primera versión, la de su declaración ante la Guardia Civil en Junio de 2004, relata los hechos tal y como fueron, sin haber sufrido presiones ni de los agentes de la Guardia Civil, ni de Suárez Trashorras.
El motivo para justificar su mentira es plausible. "El Gitanillo" tenía motivos para estar alarmado y, en efecto, pudo parecerle lógico que, no habiendo participado en el robo de los explosivos, su pena sería menor.
Ignoramos si la historia de las presiones de la Guardia Civil o Emilio fue suya o se la sugirieron, pero al parecer no pudo sostenerla mucho rato, ante el interrogatorio del juez y la fiscal.
Pero hay otra cosa aún más importante sobre este asunto: contra lo que sugiere "El Mundo" y afirman los conspiracionistas, la afirmación del "Gitanillo" de haber sido Emilio Suárez, y no él, quien acudió a la mina con los árabes, no contradice para nada la mal llamada Versión Oficial, es decir, el relato de los hechos que, más tarde, quedaron acreditados en el Juicio por el 11-M.
Efectivamente, Gabriel Montoya, en todas sus versiones, afirmaba que Emilio Suárez Trashorras, acompañado por el propio Gabriel, fue a hablar con dos mineros (probablemente para asegurar que podía burlar las medidas de vigilancia); aseguró que, probablemente al día siguiente de la entrevista con los dos mineros, tres árabes -que reconoció como Jamal Ahmidan, Mohamed Oulad Achka y Abdennabi Kounjaa- viajaron a Avilés, donde se unieron a Emilio y él mismo. Que los tres árabes, con uno u otro, pero siempre siguiendo las instrucciones de Suárez Trashorras, viajaron a la mina en dos ocasiones, consiguiendo una gran cantidad de cartuchos de explosivos, cuestión que le fue confirmada posteriormente por Suárez Trashorras.
Todos estos datos, suministrados por "El Gitanillo", que fue testigo presencial, coinciden con el aluvión de datos (BTS, multas de tráfico, recibos de compra de varios artículos en Carrefour), testimonios (la esposa de Suárez Trashorras, la cajera del Carrefour, Guardias Civiles que mulltaron a "El Chino", etc.
Frente a ésto, la única modificación del relato de "El Gitanillo" es quién acompañó a los árabes hasta la puerta de la mina: si el propio "Gitanillo" o Suárez Trashorras. Teniendo en cuenta que las indicaciones para moverse por la mina las había dado el ex-minero Suárez Trashorras, la presencia de "El Gitanillo" resulta ser como mero comparsa, y su intento de quedar al margen es un tema absolutamente irrelevante en el constructo de la historia.
Resulta cinico, y sólo se entiende desde la confianza de que sus seguidores no disponen de información, o más probablemente no cuestionen en absoluto las patrañas de que les surte "El Mundo", pretender que un tema baladí, excepto para la mayor o menor condena de Gabriel Montoya, sirva para "tirar abajo toda la versión oficial".
Tras volver a aceptar la declaración de Gabriel del 15 de Junio de 2004 como la verdadera, y para que no quede ninguna duda de lo que ocurrió realmente, el Juez del olmo y la Fiscal Sánchez le hacen volver a relatar los sucesos, tal y como ocurrieron, a partir de que los árabes consiguen las mochilas y linternas para sus dos excursiones nocturnas a la Mina:
Creo evidente que el "Gitanillo" no se contradice, exceptuando ese momento en el que trata de convencer a sus interrogadores de que no fue a la mina, pero sin poder sostenerse mucho tiempo en esa afirmación.
Pero estas declaraciones, prácticamente idénticas, no servirían de nada si en el Juicio no se hubieran ratificado.
Pero eso requiere otra entrada, que nos permita comparar las versiones de "El Gitanillo" y comprobar si se contradice, o no.
(Continuará)
Habíamos dejado el relato de la declaración de Gabriel Montoya ante el Juez del Olmo, estando presente la Fiscal Olga Sánchez, y en presencia del abogado defensor de oficio de Montoya, en el momento en que "El Gitanillo", tras haber insinuado que la Guardia Civil le dirigió su primera declaración, cambiaba de repente su versión para acusar a Suárez Trashorras de ser él quien le había dicho lo que tenía que decir.
Evidentemente, se necesitaba una aclaración, y el Juez del Olmo tomó la palabra:
Quote:Día 16 de Marzo de 2005.
Dependencias del Centro de Internamiento de Menores Los Rosales, de Madrid.
Declaración de Gabriel Montoya ante el Juez Del Olmo, estando presente la Fiscal Olga Sánchez.
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Preguntado nuevamente por SSª sobre lo que declaró ante la Guardia Civil MANIFIESTA que las identificaciones que ha hecho de las fotografías mostradas en esta declaración que son ciertas y que los ha visto en Madrid o en Avilés. Que respecto a lo que ha dicho de que el declarante no había ido a la mina que no es cierto; que si que fue el declarante a la mina con los árabes.
Que la verdad es lo que contó ante la Guardia Civil y ante la Fiscalía.
Que ha faltado a la verdad porque tiene miedo de le condenen a algo más. Que el declarante estuvo en la mina y vio como metían las bolsas en el coche. Que le parece que las bolsas eran verdes esmeralda, en plástico transparente.
Que aquella noche llovía, que llevaban unas linternitas pequeñas, que eran como de goma y el mango era de plástico, y cree que la goma de la empuñadura tenía como unos cuadraditos para agarrar mejor, que cree que llevaban una cada uno, que José Emilio no subió con ellos, que aquella tarde previamente les acompañó a la Mina.
Que fueron en los dos coches en el Corolla y en el Golf. Que el declarante se quedó en el coche y el del labio cortado y Emilio se fueron por el monte para arriba.
Que no sabe hasta donde fueron, que le dijeron que habían pasado un "riachuelo", que tardaron poco en volver, que era todavía de día.
Que los coches los dejaron justamente en la entrada.
Que oyó decir a Emilio a esa persona que no se olvidase de las puntas y los tornillos, que estaban 15 metros mas para allá de la entrada de la mina.
Que José Emilio le dejó unas botas al mas bajito -el de la cicatriz en la boca y al que José Emilio llamaba Mowgli- porque llevaba unos zapatos normales, y los demás no recuerda qué calzado llevaban.
Que las botas que le dejó eran del tipo de montar en moto de hacer trial.
En este acto el declarante hace un dibujo de la carretera y el lugar donde se encontraban contigua a la mina el cual se une a la presente declaración.
Gabriel Montoya reconoce que la primera versión, la de su declaración ante la Guardia Civil en Junio de 2004, relata los hechos tal y como fueron, sin haber sufrido presiones ni de los agentes de la Guardia Civil, ni de Suárez Trashorras.
El motivo para justificar su mentira es plausible. "El Gitanillo" tenía motivos para estar alarmado y, en efecto, pudo parecerle lógico que, no habiendo participado en el robo de los explosivos, su pena sería menor.
Ignoramos si la historia de las presiones de la Guardia Civil o Emilio fue suya o se la sugirieron, pero al parecer no pudo sostenerla mucho rato, ante el interrogatorio del juez y la fiscal.
Pero hay otra cosa aún más importante sobre este asunto: contra lo que sugiere "El Mundo" y afirman los conspiracionistas, la afirmación del "Gitanillo" de haber sido Emilio Suárez, y no él, quien acudió a la mina con los árabes, no contradice para nada la mal llamada Versión Oficial, es decir, el relato de los hechos que, más tarde, quedaron acreditados en el Juicio por el 11-M.
Efectivamente, Gabriel Montoya, en todas sus versiones, afirmaba que Emilio Suárez Trashorras, acompañado por el propio Gabriel, fue a hablar con dos mineros (probablemente para asegurar que podía burlar las medidas de vigilancia); aseguró que, probablemente al día siguiente de la entrevista con los dos mineros, tres árabes -que reconoció como Jamal Ahmidan, Mohamed Oulad Achka y Abdennabi Kounjaa- viajaron a Avilés, donde se unieron a Emilio y él mismo. Que los tres árabes, con uno u otro, pero siempre siguiendo las instrucciones de Suárez Trashorras, viajaron a la mina en dos ocasiones, consiguiendo una gran cantidad de cartuchos de explosivos, cuestión que le fue confirmada posteriormente por Suárez Trashorras.
Todos estos datos, suministrados por "El Gitanillo", que fue testigo presencial, coinciden con el aluvión de datos (BTS, multas de tráfico, recibos de compra de varios artículos en Carrefour), testimonios (la esposa de Suárez Trashorras, la cajera del Carrefour, Guardias Civiles que mulltaron a "El Chino", etc.
Frente a ésto, la única modificación del relato de "El Gitanillo" es quién acompañó a los árabes hasta la puerta de la mina: si el propio "Gitanillo" o Suárez Trashorras. Teniendo en cuenta que las indicaciones para moverse por la mina las había dado el ex-minero Suárez Trashorras, la presencia de "El Gitanillo" resulta ser como mero comparsa, y su intento de quedar al margen es un tema absolutamente irrelevante en el constructo de la historia.
Resulta cinico, y sólo se entiende desde la confianza de que sus seguidores no disponen de información, o más probablemente no cuestionen en absoluto las patrañas de que les surte "El Mundo", pretender que un tema baladí, excepto para la mayor o menor condena de Gabriel Montoya, sirva para "tirar abajo toda la versión oficial".
Tras volver a aceptar la declaración de Gabriel del 15 de Junio de 2004 como la verdadera, y para que no quede ninguna duda de lo que ocurrió realmente, el Juez del olmo y la Fiscal Sánchez le hacen volver a relatar los sucesos, tal y como ocurrieron, a partir de que los árabes consiguen las mochilas y linternas para sus dos excursiones nocturnas a la Mina:
Quote:Día 16 de Marzo de 2005.
Dependencias del Centro de Internamiento de Menores Los Rosales, de Madrid.
Declaración de Gabriel Montoya ante el Juez Del Olmo, estando presente la Fiscal Olga Sánchez.
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Que cuando fue el declarante con Emilio y con los árabes a la mina por la tarde, después los árabes se fueron y el declarante se fue con Emilio a una cafetería; después sobre las 10 de la noche volvieron los árabes y se fueron en el Golf de ellos y en el For Escor de José Emilio a la mina.
Que José Emilio se quedó en su casa con la mujer de él.
Que el que tenía la cicatriz en la boca conducía el coche de José Emilio y el tal Risitas conducía el Golf.
Que el Golf lo subieron mas arriba, en un aparcamiento que está pasado el mirador. Que las mochilas que llevaba eran tirando a color verde y de color oscuro, las pusieron en el Escor y se fueron a la mina, y fueron con el coche hasta la barrera y los tres árabes se bajaron, y el declarante se bajó por el camino a esperarles, junto a unos arbustos donde aparcó el vehículo.
Que Emilio le había dicho que se quedase ahí por si venía la policía para que dijese que venía de fiesta. Tardaron cuatro o cinco horas, y se fueron a por el otro coche y después a Aviles.
Que a la vez que iban ellos venía José Emilio, que los árabes llamaron a Emilio por teléfono pero el declarante no oyó la conversación. Que se cruzaron en el camino con Emilio que venía en el Corolla, que se pararon, y le dijo Emilio al declarante que se quedase en el Corolla, estuvieron hablando 5 minutos y se fueron ya los tres coches para Avilés.
Que meten los coches en el garaje y hacen el cambio de mochilas, y el Golf lo dejan aparcado fuera. Que el Escor se quedó dentro del garaje vacío, y el Golf que era el que estaba cargado con las mochilas se quedó fuera.
Se fueron nuevamente con el Coroya a la Mina sobre las 9 de la mañana; hicieron lo mismo que antes, el declarante los esperó en el coche: Que tardaron mucho menos que la otra vez, Emilio se había quedado en casa. Que recuerda que llevaban mas de tres mochilas, que menos que el que parecía el jefe que llévaba una mochila, los otros llevaban dos mochilas.
Que volvieron a irse para Avilés bajaron.ell Golf y metieron las mochilas en el Golf, ahí apareció un persona en el garaje y les preguntó si venían del Puerto de San Isidro porque se iba para allí, y recontestaron que no. Que hablaron el de la cicatriz en el labio y Emilio y después se fueron para Madrid.
Creo evidente que el "Gitanillo" no se contradice, exceptuando ese momento en el que trata de convencer a sus interrogadores de que no fue a la mina, pero sin poder sostenerse mucho tiempo en esa afirmación.
Pero estas declaraciones, prácticamente idénticas, no servirían de nada si en el Juicio no se hubieran ratificado.
Pero eso requiere otra entrada, que nos permita comparar las versiones de "El Gitanillo" y comprobar si se contradice, o no.
(Continuará)
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
