Pobre animal de bellota.
El cerebro sólo le da para creer que todos somos tan pedazos de carne pútrida y purulenta como él.
Los matices, la riqueza de la vida en definitiva, no fueron hechos para las bestias como él, o como Atalanta (
pa'ti, guapa, que sé que nos lees).
El cerebro sólo le da para creer que todos somos tan pedazos de carne pútrida y purulenta como él.
Los matices, la riqueza de la vida en definitiva, no fueron hechos para las bestias como él, o como Atalanta (
pa'ti, guapa, que sé que nos lees).
