29-05-2010, 08:46:39
morenohijazo Wrote:Mantengamos el debate fuera de la política, por favor.
Tal vez la política informativa del PP no fuera la más acertada tras los atentados, pero ya le pasó factura electoral.
Y el conspiracionismo no comienza ahí, sino varios meses después; no comienza en el seno del PP, sino con Pedro Jota, Múgica, Del Pino, Federico, Casimiro, etc.
Y algunos -demasiados, para mi gusto- de los mandos del PP se dejaron tentar por cantos de sirena de quienes les ofeecían una justificación para la derrota electoral inesperada ("mira, no la cagásteis vosotros, os robaron las elecciones") pero, a mi juicio, el conspiracionismo no nace por eso; nace con intención de medro de unos aprovechateguis.
Sobre el punto de Dezcallar, el asunto clave a dejar sentado es que no existe ninguna prueba de que al Gobierno se le ocultasen datos ni se le "encaminase" a ningún resultado. De hecho, horas después de haberse cometido el único error conocido (la conversación entre Cuadro Jaén y Díaz Pintado) el Gobierno ya conocía, con seguridad, la existencia de la Kangoo, el desmentido de Otegui, la cinta coránica, los detonadores, la GOMA 2 ECO, etc. Y si persistió en una determinada línea informativa, interpretada por la opinión pública como sesgada, es por propia decisión, no por culpa de Dezcallar, Sánchez Manzano o Cuadro Jaén.
Moreno y Lejía, respeto su posición. Es cierto, resulta difícil separar el ejercicio de la POLITICA con actos llevados a cabo en el 11-M por determinadas personas que viven o vivían de la política.
En este país no hay techo competencial por abajo (yo lo llamo “suelo competencial”). En cualquier ente o sistema jerarquizado, el que manda también tiene un límite en sus competencias o funciones respecto a sus subordinados, no puede ni debe entrar en las competencias de éste. No vale “el que puede lo más puede lo menos”
El político no debe hacer lo que corresponde a los funcionarios, debería tener un “suelo competencial”.
En el 11-M, como en tantas otras ocasiones, los políticos, en general, se saltaran esos límites, pasándose unos cuantos pueblos.
Poner esto de manifiesto no creo que sea entrar en política.
VAMOS A LO IMPORTANTE
Moreno, no esto de acuerdo respecto al inicio del conspiracionismo. Permítame que le diga que su error está muy extendido.
Cuando, por políticos, mandos policiales AAVV…, se está preparando la Comisión Parlamentaria, los políticos y los mm.cc., todos, empiezan a diseñar estrategias y lanzar mensajes para condicionar las declaraciones de los comparecientes en la línea que a cada uno le interesa.
Inicio de las teorías de la conspiración, primera estrategia : Se anuncia la “trama policial”
El 18 de junio de 2004, en El Mundo, García-Abadillo titula su artículo: “Carmen Toro tenía un teléfono con un nombre igual al del jefe de los Tedax”, seguido de cuatro párrafos como subtitulares. Uno de ellos: “La Guardia Civil informó al juez de que a la esposa del minero confidente se le encontró una anotación con la referencia “Sánchez Manzano (Canillas)”.
En este artículo (pagina 8), el individuo citado, después de una serie de sandeces, escribe:
`“¿Alguien ha tendido una trampa para fomentar la idea de que en torno al 11-M existe una trama policial con ramificaciones en la cúpula del cuerpo? Esa es una sensación que flota en el ambiente”.
Ese mismo día (18 de junio de 2004), Victoria Prego publica su primera andanada conspiracionista, a lo que se suma, en la sección de opinión (pag 3), otro contundente alegato conspiracionista, titulado: “Los mandos deben de comparecer ante la Comisión”
Atención, estamos hablando del 18 de junio de 2004, tres meses después de los atentados, antes de que se iniciara la Comisión de Investigación. No había información disponible, la investigación estaba en sus inicios. Sin embargo, con estas iniciales publicaciones ya se anunciaba un posible objetivo sobre el que “informar”: una trama policial con ramificaciones en la cúpula del cuerpo.
Los creadores de las teorías conspiracionistas, ahí, marcaron el objetivo, a partir de ese momento, no importa nada cómo se estaba actuando a nivel policial y judicial.
Había que “cuadrar” las publicaciones de acuerdo con estos objetivos.
Esto no es política, ni una opinión, ahí están los hechos: "El Mundo de 18 de junio de 2004". Recordar estas publicaciones, a los "conspiradores", les molesta mucho.
