10-06-2010, 23:09:13
Al menos estos hacen afirmaciones en algo que ven, las estelas de los aviones (raro es que no se pregunten qué fuerza sobrenatural hace que un aparato de hierro de 1.000 toneladas pueda volar). Los peones no tienen ni estelas a la vista, todo es pura alucinación esquizofrénica.
Mirando por ahí encontré una interesante página que analizaba algo sobre ese tema, pero donde de verdad me partí de risa es en esta entrada: Cómo convertirse en un magufo de provecho"
Está todo genial, pero lo que me ha provocado la tos de tanta carcajada ha sido su consejo de compararse con Galileo: no he podido evitar acordarme de Casimiro refiriéndose a su perito Iglesias como el Galileo moderno.
Mirando por ahí encontré una interesante página que analizaba algo sobre ese tema, pero donde de verdad me partí de risa es en esta entrada: Cómo convertirse en un magufo de provecho"
Quote:...
Paso tres: (no) responder a las críticas
Todas las grandes mentes serán criticadas por científicos peones que se han vuelto gordos e hinchados con fondos públicos. Han estado alimentándose de las arcas públicas tanto tiempo que no reconocerían una idea original aunque les cayera del éter y los golpeara en sus duras cabezas. Aquí hay algunas respuestas simples a críticas comunes.
Acusación: “No has publicado en una revista arbitrada de verdad”
O dices “El arbitraje es sólo una red de amigos para científicos esbirros que se dan palmadas los unos a los otros” o acusa a los editores de revistas de perseguirte. Compárate con Galileo.
Acusación: “No tienes pruebas sólidas”
O repites lo que ya dijiste, o lo dices un poquito diferente, o insultas a tu acusador, o sugieres que son parte de la conspiración para ocultar La Verdad. Compárate con Galileo.
Acusación: “Por X, Y e Z, tu teoría es falsa y tú eres un idiota”
Grita “Eso es un ad hominem. Yo gané” (y di que te están persiguiendo).
Acusación: “Por X, Y e Z, estás mal”
Si no te llaman idiota, hay algunas formas de responder a esto. O agarras un aspecto de su argumento de modo que puedas ignorar el resto mientras te sales por una tangente sin sentido, o cortas y pegas grandes secciones de impresos o referencias a ensayos que puedan o no estar de acuerdo contigo (la estrategia por exhaustión), o finalmente, siempre es buena idea ignorarlo y repetir tu argumento original. Alternativamente, demanda que ellos te provean a tí con evidencia “científica” de que su teoría es la correcta. Si lo hacen, ignórala y repite tu argumento original.
Acusación: “Ningún científico o agencia creíble cree en esa teoría”
“¡Eso es porque son parte de una conspiración para ocultar La Verdad!” Además da motivos para la conspiración como mantener el control sobre la chusma, esparcir el dogma materialista ateo, adquirir becas, etc. ¡No se te olvide retar a la ortodoxia y compararte con Galileo! ¡Él también fue perseguido por la ortodoxia! Recuerda, cuando una mayoría de científicos cree cualquier cosa, significa que está mal. Cita a Kuhn y compárate con Galileo otra vez.
Si se asoman a tu blog y dejan comentarios, recuerda borrar cualquier cosa crítica: la disensión no debe ser tolerada en tu territorio. Cualquier crítica puede dañar la prueba de tu inexpugnable intelecto, y la ausencia de crítica hará parecer como si tus críticos tuvieran miedo de retarte en tu propio terreno.
¿Ves? ¡Es fácil! Todo lo que tienes que hacer es ignorar cualquier cosa que contradiga tu teoría, descontextualizar los argumentos de otros, obligarlos a explicarse, acusarlos de mentir, de conspirar contra La Verdad, cansarlos con toneladas de vínculos o citas, repetirte a tí mismo, y compararte con Galileo, porque tuvo problemas con la ortodoxia también. Además, no olvides llamarte escéptico, disidente o iconoclasta.
Está todo genial, pero lo que me ha provocado la tos de tanta carcajada ha sido su consejo de compararse con Galileo: no he podido evitar acordarme de Casimiro refiriéndose a su perito Iglesias como el Galileo moderno.
Quote:Iglesias ha tenido el valor de decir e pur si muove, como una especie de Galileo moderno, enfrentado al tribunal de la Santa Inquisición que condena al averno mediático y profesional al que no comulga con sus teorías.
