Raid conspi de Marraco y Casimiro en El Mundo a cuenta de la puesta en libertad de “El Gitanillo”
En negrita la firma inconfundible de Casimiro.
El Marraco y sus contradicciones: El Gitanillo mintió sobre Trashorras, pero ahora vuelve a los lugares deonde se dieron lo primeros pasos de la masacre
Y por supuesto, aquí no interesa, aquí no aprarece ninguna duda del tipo ¿Qué quiere la policia que no descubra Trashorras , eh?
Edito, se me olvidaba el enlace, gracias a la inpagable generosidad de e-pesimo.
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Quote:'El Gitanillo' queda en libertad
SE MIRE por donde se mire, la condena que ha cumplido El Gitanillo, uno de los condenados por la masacre del 11-M, parece absurda. Si colaboró en el suministro de los explosivos, como dice la sentencia, pagar con sólo seis años en prisión parece ridículo y una afrenta a las víctimas. Pero la única hipótesis alternativa todavía sería peor: y es que esa baja condena, fruto de un pacto con la Fiscalía, respondiera a su colaboración para apuntalar la versión oficial. Desde luego, las múltiples contradicciones en las que incurrió El Gitanillo en sus declaraciones ante la Policía y el tribunal dan mucho que pensar, igual que el trato familiar que le concedió la fiscal Olga Sánchez. Sea como fuere, este delincuente es el primero de los implicados en los atentados que queda libre.
El poder de este espectáculo es capaz de darle la vuelta a la realidad
En negrita la firma inconfundible de Casimiro.
Quote:MANUEL MARRACO / Madrid
'El Gitanillo', en libertad después de los seis años que pactó con la Fiscalía
Cambió su versión sobre el 11-M e inculpó a Trashorras en la venta de los explosivos
El primer condenado por el 11-M sale hoy en libertad. Se trata de Gabriel El Gitanillo, responsable confeso del suministro de explosivos a la célula islamista cuando tenía 16 años. A cambio de la confesión, que convirtió en cosa juzgada la versión de la Fiscalía sobre el origen de la dinamita, la fiscal rebajó a seis su petición de ocho años de internamiento en un centro de menores. Justo lo necesario para garantizarle que no iría a prisión.Sigue en página 10
En noviembre de 2004, se plantó ante el juez de Menores de la Audiencia Nacional y afirmó que había trasladado explosivos a Madrid por indicación de Emilio Suárez Trashorras y que acompañó a los terroristas a Mina Conchita para que robaran más dinamita.
El Gitanillo-al que se le juzgó por separado del resto de acusados por ser menor y mucho antes que a los demás-hubiera ingresado de forma automática en una prisión si hubiese cumplido los 23 años de edad durante el cumplimiento de la sanción. Hoy, tiene 22 años y comienzan a contarse los cinco años de libertad vigilada que le impuso el magistrado José María Vázquez-Honrubia.
El relato del menor acabó volcado en los «hechos probados» de la sentencia por la matanza y supuso un espaldarazo a la versión oficial, ya que corroboraba lo que mantuvo la Fiscalía en el juicio y que concluyó con la condena de Trashorras como cooperador necesario en los atentados.
Quienes se han ocupado de él en el centro de internamiento Los Rosales son optimistas sobre su reinserción. El pronóstico es bueno, pero no tanto como para que, hace unos meses, el juez Central de Menores, José Luis de Castro, aceptase anticipar la medida de libertad vigilada. En estos años, su carácter ha cambiado. Ya no es aquél que en los primeros días de encierro llegó a soltar un «voy a matarlos a todos, igual me dan 200 muertos que 201». Ha aprendido carpintería y ha descubierto su facilidad y afición para el teatro. Una característica esta última a la que, sin duda, hubiera sacado punta la hábil defensa de Suárez Trashorras en la vista oral, que siempre cuestionó la credibilidad del testigo clave contra su cliente.
El 27 de marzo de 2007, cuando acababa de ratificar ante una cariñosa fiscal -«hola, Gabriel», le saludó Olga Sánchez- la versión que sentenciaba al ex minero, el abogado ya fallecido Gerardo Turiel le preguntó de manera incisiva: «En esta declaración que hizo usted en Los Rosales, da usted tres versiones del asunto, ¿cuál es la verdadera? ¿La que dio ahora, la que dio en su día? ¿Cómo sabemos cuándo nos dice usted la verdad?».
El abogado se refería al interrogatorio que el juez Juan del Olmo y la fiscal Sánchez le hicieron al menor después de su condena, ya en el centro de internamiento. El Gitanillo llegó a desdecirse y a afirmar que lo que había dicho en su juicio era mentira, y que él nunca había visto a los islamistas en la mina. «Manifiesta [...] que lo que el declarante refirió ante la Guardia Civil sobre los viajes que hizo a Madrid y a las personas que vio y todo lo relacionado con esas personas no es todo cierto. Que no es cierto que el declarante fuera a la mina con Emilio y con las otras personas».
Antes de concluir el interrogatorio las cosas volvieron a su cauce y El Gitanillo confirmó su versión inicial, aunque con alguna variante. Al igual que en el juicio en su contra, ese relato acabó en la sentencia del 11-M, pese a algunas incongruencias, como que no recordara su propio teléfono y sí, perfectamente, el del jefe de la célula islamista, que había marcado una sola vez. O que hablara de una llamada desde la mina en la noche de autos pese a que allí no había cobertura. O que el día que supuestamente Trashorras hizo una visita preparatoria a la explotación, en realidad, estuviera en Canarias... Por contra, múltiples indicios y otras declaraciones confirmaron en el juicio lo esencial de su versión.
El Gitanillo vuelve ahora a Asturias, cerca de su familia y controlado por el centro Trama, una ONG especializada en menores conflictivos. Su tarea será que Gabriel M. V. deje atrás sus apodos y recorra con mejores intenciones los lugares donde hace seis años y medio se dieron los primeros pasos de la masacre de los trenes de la muerte.
M. M. / Madrid
El Marraco y sus contradicciones: El Gitanillo mintió sobre Trashorras, pero ahora vuelve a los lugares deonde se dieron lo primeros pasos de la masacre
Quote:Trashorras no podrá 'guiar' a la Policía fuera de la cárcel
Se ofreció a localizar 'in situ' la casa del 'técnico' del 11-M
El Gitanillo vuelve al lugar de los hechos, pero no tendrá que preocuparse de si coincide con el principal damnificado por sus declaraciones: Emilio Suárez Trashorras tiene condena garantizada hasta 2044.
El ex minero, encarcelado por suministrar explosivos a la célula islamista, ni siquiera aspira ya a darse un rápido paseo fuera de prisión, aunque sea escoltado por las Fuerzas de Seguridad. El juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco ha descartado la sugerencia que el propio Trashorras incluyó recientemente en una sorprendente y novedosa declaración: que estaba dispuesto a llevar a la Policía hasta la casa del experto que, según él, montó las bombas del 11-M.
El pasado 5 de abril, el ex minero se plantó ante el director de la prisión de Mansilla de las Mulas y dijo dos cosas: que quería pedir perdón a las víctimas y que estaba dispuesto a contar lo que hasta entonces había callado. Principalmente, que podía dar datos sobre el técnico del 11-M, un español que, según esa versión, había acordado con Jamal Ahmidan preparar las bombas con móviles.
Trashorras dijo que le había recogido una vez junto a su casa y había estado en dos locales en los que trabajaba. Dio una descripción de su ubicación y añadió que, si le llevaban a la zona, podría señalar los lugares exactos.
Las gestiones policiales ordenadas por el juez sólo llevaron hasta un garaje cuyos propietarios en 2004 nada tenían que ver con lo sucedido. El domicilio y el otro local no pudieron identificarse. También se tomó declaración al condenado Rafá Zouhier y a la absuelta ex mujer de Trashorras, Carmen Toro. Los dos negaron saber de lo que estaba hablando el asturiano.
En sus informes, la Policía sugirió que lo que busca Suárez Trashorras es darse un paseo fuera de prisión. «Es de interés destacar que, de forma insistente, Suárez Trashorras ofrece la posibilidad de centrar mejor los lugares si se le traslada a las localidades donde los sitúa [...]. No ha facilitado información que permita una mejor ubicación con su excarcelación, algo que trata de conseguir y en lo que persiste continuamente».
Tras las gestiones y los informes negativos de la Policía, el juez Eloy Velasco ha levantado el secreto de la investigación y ha incorporado el material a las diligencias 309/2005, donde se acumulan todas las informaciones vinculadas al 11-M que van llegando a la Audiencia Nacional. Y en las que sigue sin haber respuesta a la pregunta de quién montó las bombas.
Y por supuesto, aquí no interesa, aquí no aprarece ninguna duda del tipo ¿Qué quiere la policia que no descubra Trashorras , eh?
Edito, se me olvidaba el enlace, gracias a la inpagable generosidad de e-pesimo.
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