Belga, además de un ventajista, es un cínico de mucho cuidado. Pretende hacerse el ingenuo haciendo como que entiende que el único fin del blogs es y debe ser buscar la verdad con datos objetivos, como si ignorara o no compartiera que el fin del blog y su dueño, las concentraciones, y en general toda la secta peonil, tienen una clara intencionalidad política (para el amo también crematística)
Todos los peones, incluso los tarados y el XXXLtarado, son conscientes de esa intencionalidad política aunque no la manifiesten abierta y explícitamente, y saben que los restantes miembros de la secta les van a permitir esas auténticas estupideces, como establecer un subjetivo cui prodest como elemento suficiente para establecer la autoría del atentado, porque saben que los demás también son conscientes y comparten esa finalidad política (que sea una estrategia efectiva, o no, es otro tema) Al fin y al cabo para ellos todo está permitido con ese fin, porque los otros cercaron y apedrearon sus sedes, les insultaron y se atrevieron a ganarles las elecciones y cumplir su programa: Es la guerra y los otros son enemigos; sólo desde esa perpspectiva es entendible tanta infamia peonil.
Pero en este punto aparece belga, el 197 veces honesto, el 197 veces auténtico buscador de la verdad, el 197 veces más inteligente que el resto de peones, manantial de verdad de la que bebe el mismísimo Don Luis y El Mundo entero, y rebuscando entre los más simples de los argumentos usados por los “desérticos” le da de collejas a lugoma, al luispi, al swing y todo aquel que se atreva a polemizar con él con “hargumentos” como el cui prodest: Lugoma ya se bate en retirada con el rabo entre las piernas después de la paliza recibida.
Belga es un cínico y un hipócrita, que defiende la falsedad de todas las pruebas en las que se basa la autoría islamista establecida en la sentencia del 11-M, pero se resiste a participar con todas las consecuencias de las conclusiones con intencionalidad partidista, esas que buscan el resto de los peones y el mismo blog, a que llevarían la demostrada, previa reinvención a su antojo de todas las normas de la lógica y la razón, falsedad de las pruebas. Experto en tirar piedras, esconder la mano y recriminar a los demás las pedradas.
Todos los peones, incluso los tarados y el XXXLtarado, son conscientes de esa intencionalidad política aunque no la manifiesten abierta y explícitamente, y saben que los restantes miembros de la secta les van a permitir esas auténticas estupideces, como establecer un subjetivo cui prodest como elemento suficiente para establecer la autoría del atentado, porque saben que los demás también son conscientes y comparten esa finalidad política (que sea una estrategia efectiva, o no, es otro tema) Al fin y al cabo para ellos todo está permitido con ese fin, porque los otros cercaron y apedrearon sus sedes, les insultaron y se atrevieron a ganarles las elecciones y cumplir su programa: Es la guerra y los otros son enemigos; sólo desde esa perpspectiva es entendible tanta infamia peonil.
Pero en este punto aparece belga, el 197 veces honesto, el 197 veces auténtico buscador de la verdad, el 197 veces más inteligente que el resto de peones, manantial de verdad de la que bebe el mismísimo Don Luis y El Mundo entero, y rebuscando entre los más simples de los argumentos usados por los “desérticos” le da de collejas a lugoma, al luispi, al swing y todo aquel que se atreva a polemizar con él con “hargumentos” como el cui prodest: Lugoma ya se bate en retirada con el rabo entre las piernas después de la paliza recibida.
Belga es un cínico y un hipócrita, que defiende la falsedad de todas las pruebas en las que se basa la autoría islamista establecida en la sentencia del 11-M, pero se resiste a participar con todas las consecuencias de las conclusiones con intencionalidad partidista, esas que buscan el resto de los peones y el mismo blog, a que llevarían la demostrada, previa reinvención a su antojo de todas las normas de la lógica y la razón, falsedad de las pruebas. Experto en tirar piedras, esconder la mano y recriminar a los demás las pedradas.
