25-08-2010, 23:03:42
Excepcional, el artículo y la exclusiva, amigo mío.
Dos cosillas, ya comentadas en otras coasiones, pero que no está de más recordar a navegantes.
Resulta curioso los rasgados de vestidura y crujir de dientes ante el error de Sánchez Manzano al asumir que la nitroglicerina es la base de todas las dinamitas. Pasaron ¡dos años! antes de que nadie se diera cuenta del fallo y, encima, ni siquiera fue uno de los documentalistas del diario quien se percató.
Puede objetarse que Sánchez Manzano es Jefe de los TEDAX, pero en realidad, se ha repetido por activa y pasiva que no era un experto en explosivos. Muchos miniostros de Educación no son profesores, muchos ministros de Sanidad y muchos Directores de hospitales no son médicos, sino economistas expertos, y están expuestos a cometer errores. Sin ir más lejos recuerdo ahora a Celia Villalobos y sus "calditos" y a Romay Becquería y su "test para el Alzheimer".
Tales errores suelen levantar polvareda uno o dos días y, en ocasiones, la oposición pide dimisiones (que nunca se practican) pero, cuando se dan explicaciones -en los casos citados ni siquiera hubo una disculpa, sino que se persistió en lo afirmado- suele acallarse el tema, y no recuerdo nunca ni una acusación de mentir intencionadamente al dar explicaciones ni una campaña (de prensa, encima) tan manipuladora y falaz, y tan duradera en el tiempo.
Y, por otro lado, asombra que personas que hilan tan fino con un error cometido en una comparecencia en directo no sean capaces -cuando ellos tienen todo el tiempo del mundo para redactar un artículo - de manejar medianamente bien el español.
Me refiero -entre otras muchas, menos hilarantes, que podríamos entresacar- a la expresión:
Aunque asumamos como adecuado el recargado uso de "supuestos" y "presuntos" que adorna el periodismo actual, parece evidente que la nota que se firmó, o lo era o no lo era (parece poco posible que Sánchez Manzano firmase un camaleón y se remitiese a "El País", por ejemplo).
Presuntamente, lo que el supuesto periodista quería decir es algo así:
No es elegante, pero al menos no pega un tiro a la memoria de Gonzalo de Berceo.
Y no me vale con sacar defectos a Sánchez Manzano, a mí mismo, o a Rasmo. Casimiro, Pedro Jota, Marraco y cía están acusando -basándose en un error semántico cometido en directo, y mediante una interpretación torticera y malévola de la explicación consecuente- a una persona que, aparte de no ser experto en explosivos, tampoco se gana la vida con el uso del lenguaje, como hacen ellos.
Sánchez Manzano no se gana la vida desactivando bombas ni realizando analíticas, pero ellos, fiscalizadores del lenguaje de los demás, son quienes mejor deberían usarlo y peor lo hacen.
Dos cosillas, ya comentadas en otras coasiones, pero que no está de más recordar a navegantes.
Resulta curioso los rasgados de vestidura y crujir de dientes ante el error de Sánchez Manzano al asumir que la nitroglicerina es la base de todas las dinamitas. Pasaron ¡dos años! antes de que nadie se diera cuenta del fallo y, encima, ni siquiera fue uno de los documentalistas del diario quien se percató.
Puede objetarse que Sánchez Manzano es Jefe de los TEDAX, pero en realidad, se ha repetido por activa y pasiva que no era un experto en explosivos. Muchos miniostros de Educación no son profesores, muchos ministros de Sanidad y muchos Directores de hospitales no son médicos, sino economistas expertos, y están expuestos a cometer errores. Sin ir más lejos recuerdo ahora a Celia Villalobos y sus "calditos" y a Romay Becquería y su "test para el Alzheimer".
Tales errores suelen levantar polvareda uno o dos días y, en ocasiones, la oposición pide dimisiones (que nunca se practican) pero, cuando se dan explicaciones -en los casos citados ni siquiera hubo una disculpa, sino que se persistió en lo afirmado- suele acallarse el tema, y no recuerdo nunca ni una acusación de mentir intencionadamente al dar explicaciones ni una campaña (de prensa, encima) tan manipuladora y falaz, y tan duradera en el tiempo.
Y, por otro lado, asombra que personas que hilan tan fino con un error cometido en una comparecencia en directo no sean capaces -cuando ellos tienen todo el tiempo del mundo para redactar un artículo - de manejar medianamente bien el español.
Me refiero -entre otras muchas, menos hilarantes, que podríamos entresacar- a la expresión:
Quote:Esa misma explicación se publicó ayer en El País como parte de una supuesta nota que «el pasado jueves firmó el jefe de los Tedax».
Aunque asumamos como adecuado el recargado uso de "supuestos" y "presuntos" que adorna el periodismo actual, parece evidente que la nota que se firmó, o lo era o no lo era (parece poco posible que Sánchez Manzano firmase un camaleón y se remitiese a "El País", por ejemplo).
Presuntamente, lo que el supuesto periodista quería decir es algo así:
Quote:Esa misma explicación se publicó ayer en El País como parte de una nota que, supuestamente, «el pasado jueves firmó el jefe de los Tedax».
No es elegante, pero al menos no pega un tiro a la memoria de Gonzalo de Berceo.
Y no me vale con sacar defectos a Sánchez Manzano, a mí mismo, o a Rasmo. Casimiro, Pedro Jota, Marraco y cía están acusando -basándose en un error semántico cometido en directo, y mediante una interpretación torticera y malévola de la explicación consecuente- a una persona que, aparte de no ser experto en explosivos, tampoco se gana la vida con el uso del lenguaje, como hacen ellos.
Sánchez Manzano no se gana la vida desactivando bombas ni realizando analíticas, pero ellos, fiscalizadores del lenguaje de los demás, son quienes mejor deberían usarlo y peor lo hacen.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
