13-09-2010, 16:19:14
(This post was last modified: 13-09-2010, 16:24:38 by morenohijazo.)
Lo del doblepensar me recuerda que, hace unos años, participé en "Magonia", el blog de Luis Alfonso Gámez, en una interesante e inacabable serie de discusiones sobre la Sindone (Sábana Santa) de Turín.
En ellas participaba un médico, bajo el nick de Maest, a mi juicio sobresaliente entre los defensores de la autenticidad de la Sindone por ser prácticamente el único de ellos que mostraba buena cabeza y conocimientos sobre el caso. Quiero decir que los demás se limitaban a una fe fanática, del tipo "os condenaréis", "el buen Dios no permitirá vuestras blasfemias" y poco más.
Siempre fue un misterio para mi que Maest, que tan buena cabeza mostraba, fuera absolutamente inmune a los razonamientos lógicos en este asunto. Hay que aclarar que, para entonces, ya hacía años que los análisis del C-14 habían dictado sentencia, certificando que se trata de una falsificación medieval, cosa que, en realidad, aún antes de los análisis quedaba claro para cualquiera que no supeditara los datos científicos a la fe, como era el caso de la mayoría de científicos católicos que, hasta los análisis del C-14, habían sido los únicos en acceder a un análisis de la tela...
Para quien no esté familiarizado con la discusión, algunos partidarios de la autenticidad de la tela han sido famosos científicos en su campo, como Raymond Rogers, químico de Los Álamos, EEUU, especializado en Termografía, que formó parte del STURP (grupo de científicos católicos que certificó la autenticidad de la Sindone en 1978) y dedicó los últimos años de su vida a demostrar que el C-14 se tenía que haber equivocado. Su trabajo terminó con la conclusión de que las muestras examinadas por los tres laboratorios que fecharon la Sindone tenían que ser necesariamente de un remiendo posterior a las fibras principales de la tela -pese a que en el protocolo de extracción de las fibras se citaba expresamente que se cortó la muestra lejos de remiendos o quemazos- porque un nuevo método de datación puesto a punto por él, el de la vanilina-lignina, así lo demostraba.
En realidad, este método nuevo de datación, que yo sepa. no ha sido aceptado cinco años después por la comunidad científica como alternativo a los otros métodos usados (el más conocido, el C-14) y, al menos a nivel de conocimiento popular -porque un químico muy especializado a lo mejor podría sacarme los colores- que yo sepa sólo es usado por los sindonólogos para argumentar contra el C-14.
Bueno, pues el caso es que, cuando se mezcla la fe, sea en cosas sobrenaturales o en cosas más prosaicas como las conspiraciones, el doblepensar viene a ser casi la regla, incluso en personas con cabeza bien amueblada en otras cuestiones.
En el caso de "Magonia" y Maest, se venían a juntar las dos. Además de negar argumentos históricos, testimonios contemporáneos medievales, imposibilidades anatómicas, religiosas, etc, que probaban la falsedad de la imagen como auténtica reliquia del siglo I, al final se le fue acorralando, y terminó argumentando que, basándose en la diferencia de tamaño entre unas fotografías de la muestra cortada a la tela y las muestras que los laboratorios describían como analizadas, se había producido un "cambiazo", en el que estarían de acuerdo, no sólo los laboratorios (los tres superfamosos, elegidos por la Iglesia entre los siete que podían hacer el C-14 en la fecha) que analizaron la pieza, sino el cardenal arzobispo de Turín, el propio Vaticano (dueño de la supuesta reliquia) y, dado que el corte de la tela lo había hecho personalmente un tal Riggi, uno de los científicos del STURP (recuerden, ardientes defensores de la autenticidad, que habían fallado a su favor en 1978) parte de los otrora sindonólogos.
¿Les suena el método de himbestigación y la añadidura de cualesquiera personajes que se muestren dispuestos a abandonar las "filas leales" a la conspiración?
Maest, por supuesto, no daba motivos para que incluso el Vaticano y los sindonólogos estuvieran de acuerdo con la falsedad de la tela.
Pero recuerdo, como anécdota, que defendía a capa y espada la investigación de Raymond Rogers. Se le preguntó de dónde había sacado la muestra sobre la que hizo el test que había "inventado". No era ningún secreto, porque el propio Rogers contaba que había pedido al profesor Gonella -del Politécnico de Turín- una muestra del tejido.
Por lo tanto, aún suponiendo que hubiera una discrepancia de tamaño en las muestras -en la que nadie había reparado, por cierto, hasta que lo descubrió nuestro "himbestigador" maest- era mucho más fácil pensar que la supuesta reliquia hubiera menguado por distintos personajes que se habían quedado con retalitos de la pieza -imagino que como reliquias personales, no quiero pensar que para su venta- que en una mega-conspiración.
Pues entonces maest se volvía ultra escéptico y decía no creer en ningún corte de la pieza -excepto la de Raymond Rogers- hasta que nadie le demostrase lo contrario.
Tras esto, convencido de que era materialmente imposible convencer a un conspiracionista -entonces no se llamaban así- lo di por caso perdido. Hace un par de meses entré al blog "Magonia". Aún sigue allí, pegándose simbólicamente con Gámez y otros escépticos. Como buen conspiracionista, cuando le rebates un argumento vuelve a usar el que ya hace como diez años quedó desacreditado.
Post-data: perdonad si me he ido del tema del blog. Es que me ha entrado la nostalgia de "Magonia"; pero me quitaba demasiado tiempo, en un momento personal en que aún tenía menos que ahora.
En ellas participaba un médico, bajo el nick de Maest, a mi juicio sobresaliente entre los defensores de la autenticidad de la Sindone por ser prácticamente el único de ellos que mostraba buena cabeza y conocimientos sobre el caso. Quiero decir que los demás se limitaban a una fe fanática, del tipo "os condenaréis", "el buen Dios no permitirá vuestras blasfemias" y poco más.
Siempre fue un misterio para mi que Maest, que tan buena cabeza mostraba, fuera absolutamente inmune a los razonamientos lógicos en este asunto. Hay que aclarar que, para entonces, ya hacía años que los análisis del C-14 habían dictado sentencia, certificando que se trata de una falsificación medieval, cosa que, en realidad, aún antes de los análisis quedaba claro para cualquiera que no supeditara los datos científicos a la fe, como era el caso de la mayoría de científicos católicos que, hasta los análisis del C-14, habían sido los únicos en acceder a un análisis de la tela...
Para quien no esté familiarizado con la discusión, algunos partidarios de la autenticidad de la tela han sido famosos científicos en su campo, como Raymond Rogers, químico de Los Álamos, EEUU, especializado en Termografía, que formó parte del STURP (grupo de científicos católicos que certificó la autenticidad de la Sindone en 1978) y dedicó los últimos años de su vida a demostrar que el C-14 se tenía que haber equivocado. Su trabajo terminó con la conclusión de que las muestras examinadas por los tres laboratorios que fecharon la Sindone tenían que ser necesariamente de un remiendo posterior a las fibras principales de la tela -pese a que en el protocolo de extracción de las fibras se citaba expresamente que se cortó la muestra lejos de remiendos o quemazos- porque un nuevo método de datación puesto a punto por él, el de la vanilina-lignina, así lo demostraba.
En realidad, este método nuevo de datación, que yo sepa. no ha sido aceptado cinco años después por la comunidad científica como alternativo a los otros métodos usados (el más conocido, el C-14) y, al menos a nivel de conocimiento popular -porque un químico muy especializado a lo mejor podría sacarme los colores- que yo sepa sólo es usado por los sindonólogos para argumentar contra el C-14.
Bueno, pues el caso es que, cuando se mezcla la fe, sea en cosas sobrenaturales o en cosas más prosaicas como las conspiraciones, el doblepensar viene a ser casi la regla, incluso en personas con cabeza bien amueblada en otras cuestiones.
En el caso de "Magonia" y Maest, se venían a juntar las dos. Además de negar argumentos históricos, testimonios contemporáneos medievales, imposibilidades anatómicas, religiosas, etc, que probaban la falsedad de la imagen como auténtica reliquia del siglo I, al final se le fue acorralando, y terminó argumentando que, basándose en la diferencia de tamaño entre unas fotografías de la muestra cortada a la tela y las muestras que los laboratorios describían como analizadas, se había producido un "cambiazo", en el que estarían de acuerdo, no sólo los laboratorios (los tres superfamosos, elegidos por la Iglesia entre los siete que podían hacer el C-14 en la fecha) que analizaron la pieza, sino el cardenal arzobispo de Turín, el propio Vaticano (dueño de la supuesta reliquia) y, dado que el corte de la tela lo había hecho personalmente un tal Riggi, uno de los científicos del STURP (recuerden, ardientes defensores de la autenticidad, que habían fallado a su favor en 1978) parte de los otrora sindonólogos.
¿Les suena el método de himbestigación y la añadidura de cualesquiera personajes que se muestren dispuestos a abandonar las "filas leales" a la conspiración?
Maest, por supuesto, no daba motivos para que incluso el Vaticano y los sindonólogos estuvieran de acuerdo con la falsedad de la tela.
Pero recuerdo, como anécdota, que defendía a capa y espada la investigación de Raymond Rogers. Se le preguntó de dónde había sacado la muestra sobre la que hizo el test que había "inventado". No era ningún secreto, porque el propio Rogers contaba que había pedido al profesor Gonella -del Politécnico de Turín- una muestra del tejido.
Por lo tanto, aún suponiendo que hubiera una discrepancia de tamaño en las muestras -en la que nadie había reparado, por cierto, hasta que lo descubrió nuestro "himbestigador" maest- era mucho más fácil pensar que la supuesta reliquia hubiera menguado por distintos personajes que se habían quedado con retalitos de la pieza -imagino que como reliquias personales, no quiero pensar que para su venta- que en una mega-conspiración.
Pues entonces maest se volvía ultra escéptico y decía no creer en ningún corte de la pieza -excepto la de Raymond Rogers- hasta que nadie le demostrase lo contrario.
Tras esto, convencido de que era materialmente imposible convencer a un conspiracionista -entonces no se llamaban así- lo di por caso perdido. Hace un par de meses entré al blog "Magonia". Aún sigue allí, pegándose simbólicamente con Gámez y otros escépticos. Como buen conspiracionista, cuando le rebates un argumento vuelve a usar el que ya hace como diez años quedó desacreditado.
Post-data: perdonad si me he ido del tema del blog. Es que me ha entrado la nostalgia de "Magonia"; pero me quitaba demasiado tiempo, en un momento personal en que aún tenía menos que ahora.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
