01-12-2010, 16:37:24
Llevo algún tiempo colaborando con una organización de ex musulmanes por la libertad de culto, pensamiento y expresión, que algunos conoceréis porque Richard Dawkins la cita en su libro "The God Delusion", y con su fundador, un iraní por el que siento gran admiración. Especialmente él me ha hecho replantearme algunas cosas importantes, y quizá la más importante sea que el islamismo es sobre todo terrible para quienes nacen en una sociedad musulmana.
Es decir, todas estas cosas teóricas sobre si Josías o Moisés cometieron atrocidades están muy bien, pero ni son el punto ni me interesan. Esa especie de tinta de calamar para relativizar las cosas (no lo digo por Moreno, es en general) son objetivamente una forma de complicidad con los torturadores de millones de personas hoy y ahora. Relativizar es volver a apedrear a la mujer lapidada.
A quien hay que tender la mano es a esas personas, sean quienes sean y crean en lo que crean, que viven sometidas. Ni siquiera se trata de ayudarlas a apostasiar, sino de exigir su derecho a hacerlo. A cambiar de opinión y volver a cambiar las veces que quieran.
No sé si habéis leído lo que he puesto, pero esto no son cosas de hace dos mil años, ni la Inquisición, ni cosas de algunos grupos extremistas, esto es la ley para más de mil millones de personas inocentes, condenadas por haber nacido musulmanes:
En el islam no puede haber apóstatas (murtadd), el apóstata debe ser ejecutado. Las cuatro escuelas (Madh'hab) de jurisprudencia islámica sunnita (Fiqh), Hanafí, Malikí, Shafi'í y Hanbalí, y los doce juristas principales shiítas (Shi'a Jafari, los doce designados cada cual por su predecesor desde el asesinato de Alí) están de acuerdo en que cualquier varón musulmán que no esté loco y que que apostate de la fe islámica, debe ser condenado a muerte. Para una mujer, según los casos, podría ser suficiente con prisión perpetua.
Criticar un sistema por lo que hace a sus ciudadanos no es criticar a esos ciudadanos. Si mañana saco un libro machacando el comunismo de Corea del Norte no estoy yendo contra sus ciudadanos, al contrario, voy contra su tirano. Y si cuatro tíos se quieren encerrar en una isla con el Amado Líder Kim para adorarle, me parecerá muy bien, siempre y cuando dejen la puerta abierta por si alguno se arrepiente. Intentar relativizar esto con que Pinochet también mataba gente es una forma inmoral de proteger al tirano.
Es decir, todas estas cosas teóricas sobre si Josías o Moisés cometieron atrocidades están muy bien, pero ni son el punto ni me interesan. Esa especie de tinta de calamar para relativizar las cosas (no lo digo por Moreno, es en general) son objetivamente una forma de complicidad con los torturadores de millones de personas hoy y ahora. Relativizar es volver a apedrear a la mujer lapidada.
A quien hay que tender la mano es a esas personas, sean quienes sean y crean en lo que crean, que viven sometidas. Ni siquiera se trata de ayudarlas a apostasiar, sino de exigir su derecho a hacerlo. A cambiar de opinión y volver a cambiar las veces que quieran.
No sé si habéis leído lo que he puesto, pero esto no son cosas de hace dos mil años, ni la Inquisición, ni cosas de algunos grupos extremistas, esto es la ley para más de mil millones de personas inocentes, condenadas por haber nacido musulmanes:
En el islam no puede haber apóstatas (murtadd), el apóstata debe ser ejecutado. Las cuatro escuelas (Madh'hab) de jurisprudencia islámica sunnita (Fiqh), Hanafí, Malikí, Shafi'í y Hanbalí, y los doce juristas principales shiítas (Shi'a Jafari, los doce designados cada cual por su predecesor desde el asesinato de Alí) están de acuerdo en que cualquier varón musulmán que no esté loco y que que apostate de la fe islámica, debe ser condenado a muerte. Para una mujer, según los casos, podría ser suficiente con prisión perpetua.
Criticar un sistema por lo que hace a sus ciudadanos no es criticar a esos ciudadanos. Si mañana saco un libro machacando el comunismo de Corea del Norte no estoy yendo contra sus ciudadanos, al contrario, voy contra su tirano. Y si cuatro tíos se quieren encerrar en una isla con el Amado Líder Kim para adorarle, me parecerá muy bien, siempre y cuando dejen la puerta abierta por si alguno se arrepiente. Intentar relativizar esto con que Pinochet también mataba gente es una forma inmoral de proteger al tirano.
