10-12-2010, 23:24:47
(This post was last modified: 10-12-2010, 23:46:47 by lejianeutra.)
Hay que ser cínico...
Políticamente Acorrecto
Políticamente Acorrecto
Quote:Lean esto, catalanes y demás españoles
El texto no es mío. Solo un pequeño apunte: el Consell Islàmic de Catalunya está presidido por el jeque Lahcen Saaou Haysoun, el imán del Raval, destacado miembro de Jamaat Tabligh, la corriente que más crece en España y que propugna su extremismo islámico y el odio a Occidente. La última célula terrorista condenada, que pretendía hacer una masacre en el metro de Barcelona, se formó en la mezquita del Raval Tariq bin Ziyad, en la calle del Hospital, 91, de Barcelona. Allí fue detenido la mano derecha de Lahcen Saaou, el imán Maroof Ahmed Mirza, jefe del comando. El Consell Islàmic de Catalunya ha estado recibiendo todo tipo de ayudas estatales y tiene 90.000 euros de subvención directa por el gobierno de la Generalitat.
Y ahora, lean el texto referido:
"Lunes, 29 de enero de 2025. La noche del domingo ha sido intensa, larga y fría, muchos la han pasado en vela pegados a las voces metálicas del transistor o frente a la pantalla de televisión. La ciudad ahora se despereza con el alba, emitiendo los primeros cláxones quejumbrosos en medio de viandantes aún somnolientos camino de su trabajo. Son las siete de la mañana. Los tertulianos de las emisoras se muestran incrédulos, como si estuvieran aún arrastrando alguna pesadilla de una mala noche, pero los datos son tozudos y no ofrecen duda alguna. El PSOE y el PP han sacado en esas elecciones más o menos los mismos escaños. Cualquiera de los dos podría gobernar. Pero a diferencia de otras muchas veces, de lo que ha sucedido siempre hasta ahora, ha estallado algo que muy pocos habían adivinado siquiera unos meses antes: el Partido Islámico de Al Andalus ha conseguido cuarenta diputados en el Congreso ¡y tiene la llave de la gobernabilidad!
Los periódicos dan algunos detalles importantes. De los cuarenta diputados islamistas, quince son clérigos, uno fue un antiguo combatiente en Irak y otro hijo de un viejo guerrillero talibán. Las comunidades musulmanas instaladas en España y compuestas por inmigrantes nacionalizados y sus hijos nacidos aquí, bien estructuradas a partir de los cientos de mezquitas imponentes erigidas en los últimos años, han votado como un solo hombre bajo el lema “Alá nos llama a por Al Andalus”, tal y como le habían ordenado las fatwas de sus clérigos como imperativo religioso. Se sospecha además, conforme algunos datos de investigación periodística recientes, que la costosísima campaña electoral de ese emergente partido ha sido financiada por fundaciones internacionales regadas con los petrodólares saudíes.
¿Qué pasará ahora? Algún comentarista, con socarronería no exenta de afilada razón, ha dicho que recomienda a los líderes del PSOE y del PP que, descartada una gran coalición al modo centro-europeo --dado que ni siquiera pudieron ponerse de acuerdo ante la peor crisis económica que atravesó el país en el primer decenio del siglo XXI, cuando uno de cada cinco españoles quedó en paro--, deberían afanarse en leer apresuradamente el Corán aunque fuera “en la intimidad”. El resto de contertulios se ríe de la ocurrencia. Yo no, la verdad.
De hecho, tanto el candidato del PSOE como el del PP han mostrado desde el minuto cero su disposición a negociar “sin complejos” el apoyo de los islamistas para sus respectivas investiduras. Los islamistas, en cambio, llenos de regocijo mal disimulado, han reconocido descaradamente que les da igual que gobierne el PSOE que el PP, que lo que quieren es saber quién de los dos está dispuesto a cumplir las condiciones programáticas que van a exigir “en nombre de Alá” y basadas en la sharia, que incluye la lapidación de las adúlteras y la pena de muerte para los homosexuales.
A tenor de este panorama, una desolada comentarista en otra emisora se preguntaba cómo habíamos podido llegar a esa situación. Y, parafraseando a Bertolt Brecht, concluyó: “Primero les dejamos construir mezquitas con dinero procedente de grupos radicales saudíes. Como yo no soy religiosa, me callé. Después les dejamos quitar nuestros crucifijos de los lugares públicos y les permitimos llevar velos y burkas a sus mujeres en esos mismos lugares públicos. Como no quería que me llamaran intolerante, me callé. Más tarde les concedimos el derecho a votar en las municipales y años más tarde también en las generales, en las autonómicas y en las europeas. Como a mí la política nunca me ha interesado demasiado, me callé. Pero ahora los diputados islamistas son los que deciden quién nos gobierna y por tanto van a pedir concesiones a cambio de su apoyo. Soy mujer y estoy preocupada. Ya es demasiado tarde”.
La historia me suena. En la Unión Europea la cosa tampoco pinta demasiado bien. Las “minorías nacionales” islámicas, que superan el 20% de los cuerpos electorales en una docena de países (entre ellos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, Austria y la misma España), unidas a los diputados elegidos en Turquía, Albania, Kósovo y Bosnia, son nada menos que el segundo grupo del Parlamento Europeo. Y cada cuatro años, la presidencia rotatoria de la Unión la ejerce un premier de creencias musulmanas. De los 25 comisarios europeos, 7 son islámicos. Dos de ellos wahabíes."
Se trata de 'Sin mordaza y sin velos', un libro de Josep Anglada publicado por Rambla.
