22-12-2010, 11:41:03
Lo prometido es deuda.
Voy a escanear aquí algún pasaje de "Memorias de un beduino".
Por supuesto, sólo en lo referente al 11-M. Quien quiera saber más... que lo compre
Téngase en cuenta, evidentemente, que se trata de un libro de Memorias, sólo recoge la particular -e incorrecta, ya iréis viendo- visión de Labordeta...
En primer lugar, se forma la comisión:
Voy a escanear aquí algún pasaje de "Memorias de un beduino".
Por supuesto, sólo en lo referente al 11-M. Quien quiera saber más... que lo compre

Téngase en cuenta, evidentemente, que se trata de un libro de Memorias, sólo recoge la particular -e incorrecta, ya iréis viendo- visión de Labordeta...
En primer lugar, se forma la comisión:
Quote:Íbamos a formar parte de la comisión los siguientes diputados: por el PP, dos miembros radicalmente afines a la teoría de la conspiración: el señor Burgo Tajadura y el señor Martínez Pujalte.
Por el PSOE, Martínez Sanjuán, al que por una ingenuidad el PP intentaría conducir al campo de la polémica y hasta llegarían a pedir su sustitución; Rascón Ortega, un jurista que durante el proceso de la comisión pondría en situaciones complicadas a todos aquellos a los que les hubiera gustado que ésta terminase como el rosario de la aurora; Álvaro Cuesta, quien pondría siempre la guinda de la corrección política y mandaría al traste muchas de las propuestas de los grupos más radicales, que eran Esquerra con Tardà i Puig, el PNV con Olavarría y Margarita Uría, IU con Llamazares, y el Mixto con Uxue Barcos y un servidor.
En mitad de todo este pequeño galimatías, como compromisarios de la moderación junto al miembro del PSOE, estaban el presidente de la comisión, el canario Paulino Rivero, quien, como buen isleño, movía siempre muy lentamente los hilos de las conclusiones y a veces tomaba decisiones que contradecían el espíritu de la mayoría, pero que obedecían a los deseos de los gerifaltes de la autoridad.
Apoyando esa moderación, y a veces de manera irritante, estaban los dos miembros de CiU, los señores Guinart y Jané.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
