17-05-2011, 17:06:26
El País del domingo 15 de mayo de 2011: La yihad también ejerce de 'narco'
Extractos:
«Omar es uno de los 30 yihadistas presos en Guantánamo que, según los expedientes secretos del Departamento de Defensa de EE UU a los que ha tenido acceso EL PAÍS, ha confesado a sus interrogadores su relación con el tráfico de drogas, seña de identidad de algunos islamistas radicales que atrae la atención de los servicios de inteligencia. Sus responsables están convencidos de que actividades y ataques de Al Qaeda y de sus grupos asociados se financian en Europa, África y Asia con la venta de hachís, cocaína, opio y estupefacientes. Una alianza diabólica entre el crimen organizado y el terror que ya nadie se atreve a negar.
"Un quebradero de cabeza más para nosotros", reconoce un responsable de la policía judicial italiana, uno de los servicios europeos que ha alertado con más detalle sobre esta conjunción de intereses criminales. "Una preocupación porque las ingentes cantidades de hachís que se intervienen en España generan enormes plusvalías a las bandas que operan desde Marruecos y pueden desviarse a financiar el terrorismo islamista", advirtió tras el 11-M el comisario general de policía José García Losada. Jamal Ahmidan, El Chino, uno de los suicidas de Leganés y presunto autor material del ataque contra los trenes de Atocha, era narcotraficante, y el atentado se financió mediante el tráfico de hachís. Desde entonces, las evidencias de esta colaboración entre narcos y yihadistas se han multiplicado y afloran como hongos en distintos escenarios».
«(...) traficantes de droga en Europa o en los países árabes reconvertidos en miembros de Al Qaeda (...)
(...) Algunos imanes radicales han emitido fetuas en las que se autoriza a robar o traficar con drogas si los beneficios revierten en la causa general. Los "hermanos" traficantes son útiles y bienvenidos (...)
(...) viajó hasta Afganistán gracias a un pasaporte falsificado que obtuvo "a través de sus antiguos contactos en el mundo de la droga" (...)
(...) Lufti Bin Swei Lagha, otro tunecino de 42 años, relacionado con varios salafistas en Milán, relató a sus captores que la mayoría de los residentes del piso en el que residía en Italia consumían y traficaban con drogas (...)».
Extractos:
«Omar es uno de los 30 yihadistas presos en Guantánamo que, según los expedientes secretos del Departamento de Defensa de EE UU a los que ha tenido acceso EL PAÍS, ha confesado a sus interrogadores su relación con el tráfico de drogas, seña de identidad de algunos islamistas radicales que atrae la atención de los servicios de inteligencia. Sus responsables están convencidos de que actividades y ataques de Al Qaeda y de sus grupos asociados se financian en Europa, África y Asia con la venta de hachís, cocaína, opio y estupefacientes. Una alianza diabólica entre el crimen organizado y el terror que ya nadie se atreve a negar.
"Un quebradero de cabeza más para nosotros", reconoce un responsable de la policía judicial italiana, uno de los servicios europeos que ha alertado con más detalle sobre esta conjunción de intereses criminales. "Una preocupación porque las ingentes cantidades de hachís que se intervienen en España generan enormes plusvalías a las bandas que operan desde Marruecos y pueden desviarse a financiar el terrorismo islamista", advirtió tras el 11-M el comisario general de policía José García Losada. Jamal Ahmidan, El Chino, uno de los suicidas de Leganés y presunto autor material del ataque contra los trenes de Atocha, era narcotraficante, y el atentado se financió mediante el tráfico de hachís. Desde entonces, las evidencias de esta colaboración entre narcos y yihadistas se han multiplicado y afloran como hongos en distintos escenarios».
«(...) traficantes de droga en Europa o en los países árabes reconvertidos en miembros de Al Qaeda (...)
(...) Algunos imanes radicales han emitido fetuas en las que se autoriza a robar o traficar con drogas si los beneficios revierten en la causa general. Los "hermanos" traficantes son útiles y bienvenidos (...)
(...) viajó hasta Afganistán gracias a un pasaporte falsificado que obtuvo "a través de sus antiguos contactos en el mundo de la droga" (...)
(...) Lufti Bin Swei Lagha, otro tunecino de 42 años, relacionado con varios salafistas en Milán, relató a sus captores que la mayoría de los residentes del piso en el que residía en Italia consumían y traficaban con drogas (...)».
