02-06-2011, 14:17:43
Quote:Un absuelto del 11-M: «Si no me creyeron en el juicio, ¿para qué voy a declarar?»
Mouhannad Almallah rechaza testificar en la vista oral contra su hermano Moutaz
Mouhannad Almallah, condenado por la Audiencia Nacional en el 11-M y absuelto por el Supremo, se permitió ayer ponerse chulo ante la Sala que juzga a su hermano Moutaz: «No quiero declarar. Cuando declaré hace dos o tres años no me creyeron nada, así que ¿por qué declarar? Prefiero no decir nada». Mouhannad se refería a su declaración en el juicio por la masacre -en realidad, hace cuatro años-, del que salió condenado a 12 años.
En ese tribunal estaba Fernando García Nicolás, el magistrado que ahora preside el juicio a Moutaz. Puesto que el acusado es su hermano, no tiene obligación de testificar, así que su declaración acabó como la del propio acusado, que ni siquiera respondió a su defensa.
El primer testigo en comparecer ayer era, también, el más comprometido para Moutaz. Se trata de la ex mujer de Mouhannad, una testigo protegida que denunció a la Policía las supuestas reuniones de proselitismo que los hermanos Almallah dirigían en un local de la calle Virgen del Coro. La mujer llegó a entregar algunos de los vídeos radicales que se exhibían. Ayer ratificó formalmente su testimonio inicial, pero de viva voz no parecía tan dispuesta a declarar. Entre su deficiente español y su falta de memoria, la declaración resultó bastante confusa. A la enésima pregunta del fiscal Miguel Ángel Carballo, soltó un revelador «prefiero no me acuerdo [sic]».
El resto de la tercera jornada de juicio consistió, también, en difíciles interrogatorios del fiscal a cinco testigos que en su día vincularon a Moutaz al radicalismo o le atribuyeron labores de proselitismo. Todos rebajaron por una u otra vía la carga incriminatoria de sus declaraciones policiales. Algunos dijeron que ya no se acordaban del papel concreto de Moutaz en esos encuentros, o le restaban importancia; otros alegaron presiones y malos tratos de la Policía para retractarse.
Hoy está citado el último testigo, éste a petición de la defensa. Se trata de un clásico en los juicios de islamismo, el confidente Cartagena, que antes del 11-M dio abundante información sobre el radicalismo de islamistas como El Tunecino, muerto en Leganés. No está previsto que hoy reviva todo aquello, ya que su defensa ya ha adelantado que sólo lo cita para que confirme que no conoce al acusado.
El juicio, previsiblemente, concluirá hoy. No parece que, a la vista de las pruebas practicadas, Moutaz parezca muy preocupado. Está en libertad y ayer, antes de marcharse, se entretuvo haciéndose unas fotos ante la sede especial de la Audiencia Nacional en la que se le juzga.
Bien, lo primero que destaca es que una persona, acusada de un crimen que no ha cometido pero cuya apelación ha sido estimada, no parece lógico que se niegue a declarar -y menos en un juicio a un hermano- expresando su desconfianza en el sistema judicial español, un sistema que al final le ha absuelto.
Pero es más; debería recordarse que el Supremo reconoció las ideas radicales de esta persona, así como que había alojado y dado cobijo a las reuniones de los terroristas que luego atentaron en el 11-M; simplemente, consideró que, pese a sus simpatías por las ideas islamistas, "aún no se había decidido a pasar a la acción"; y en cuanto a la asistencia a las reuniones de los terroristas, el Supremo explicó que, al dueño del piso, existía la posibilidad de que su presencia pudiera deberse a vigilar la moqueta y que pusieran posavasos (algo así, si no recuerdo mal; no tengo acceso al original de la sentencia).
En todo caso, un sujeto que asiste a unas reuniones donde se planea la mayor masacre terrorista de la Europa Occidental y no denuncia, y sigue asistiendo a dichos encuentros, proporcionando ganchitos, no parece la mejor situada para ir protestando de que se le ha tratado mal por el Sistema Jurídico Español.
Pero ya sabemos cómo es "El Mundo". Supongo que si se hubiera llamado Aritxabaleta y hubiera sido absuelto en idénticas circunstancias otro gallo cantaría.
También resulta indignante la cuchufleta sobre el escaso español hablado por los testigos de la acusación. Aunque eso se comprende mejor si se sabe que el idioma de alguno de los condenados (pista: comenzaba por "Z") por el 11-M mejoró desde apenas saber pronunciar dos palabras seguidas en nuestro idioma a poder redactar cartas -en un impecable castellano clásico, con subordinadas y todo- a Jaime del Burgo, al presidente del Trubunal, a las Cortes... sólo gracias a dos o tres tardes con el enviado de "El Mundo" a su celda. Ni sistema "Vaugham", ni "Idiomas Rubio"... "El Mundo Idiomas" y a correr.
Por supuesto que el acusado está tranquilo: sólo hay que ver lo que está pasando en España últimamente: todos los protegidos de Pedro Jota entran dentro de la protección de la "elástica Libertad de Expresión". Y cualquiera que se atreva con el "capo" de la prensa... ahí tienen a Sánchez Manzano =|
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
