01-10-2011, 13:20:05
Mangeclous Wrote:Hombre, moreno, ella nunca va a dictar sentenciaDe lo demás dejaré que hablen los que sepan.
No, no...
Si no quiero decir éso. No es dictar sentencia, es tomar una decisíón importante.
Precisamente, una de las cosas que me llaman a pensar que pede tener un problema para decidir es que ella, más que nadie, sabe que su decisión no es, ni mucho menos, definitiva.
¿Por qué no decide, pues?
¿Abre juicio oral? Será anulada por Tribunales superiores y ya está. Como muchísimos jueces (incluido SuperBer) y no ha pasado nada
¿Archiva el caso?... Sí, será una juez de los "malos", insultos de Federico, "El Mundo", Gaceta... durante unos días. Luego, a olvidar, que vienen las elecciones. De hecho, recordemos que Ruz es "malvado" en el 11-M y "valiente" en el Faisán.
Lo que quiero decir es que, realmente, a lo mejor es una persona cuya personalidad le impide tomar una decisión (importante) en un sentido o en otro.
Siempre hemos conocido amigos que se adhérían a todas las propuestas: "Me da igual", "Me parece bien".
Obviamente, estos amigos nuestros no son los que los americanos diagnostican como "transtornos de la personalidad". Incluso son perfectamente capaces de tomar decisiones sencillas o n ormales (como tomar una caña o un refresco) o realizar, incluso, cosas muy complicadas (hacer la declaración de la renta, solucionar complicadísimos problemas matemáticos, formular la Teoría de la Relatividad o construir una bombilla) siempre que no les exija decisiones importantes
Porque, por definición, estas personas, para ser diagnosticadas de estos "transtornos" siempre tienen que tener problemas para el desarrollo de su vida laboral, social, o familiar. Si una persona no necesita tomar decisiones importantes para llevar una vida feliz, nunca tendrá un "transtorno" de este tipo.
Del mismo modo, por poner un ejemplo grosero, un eremita nunca podrá tener un "transtorno antisocial".
Esta es la diferencia con los "síndromes" y las "enfermedades".
Y por éso los psiquiatras recientes insisten en que tarados como el austriaco aquel que encerró a su hija tres décadas, no etiene una "enfermedad". Tiene un transtorno. Y es incurable.
La frecuencia de los "transtornos de la personalidad", en realidad, es muy grande. Cifras del DSM-IV (clasificación norteamericana de las enfermeddes y transtornos mentales) afirman que un 16 % de la población ¡uno de cada seis! podríamos ser diagnosticados de uno u otro transtorno.
No hagamos mucho caso. No son enfermedades. Son variaciones de la normalidad, que no nos darán problemas si no tenemos un trabajo, una familia, o una red social determinada.
Por poner otro ejemplo... Un director de banco indeciso, suspicaz o dubitativo hubiera sido un desastre cuando los créditos se concedían hasta al Tato. Ahora sería un héroe.
Alejandro Magno podría haber sido diagnosticado de un "transtorno megalómano" (no incluido en el DSM-IV, pero al caer en próximas ediciones) si hubiera sido aplastado en la primera batalla.
El rey Josías (revisar la Biblia) posiblemente se creía el Mesías, condujo a una desastrosa derrota de Judá ante el faraón (que tuvo, lógicamente, penosas consecuencias sobre su pueblo, y posiblemente condujo a la destrucción final de su reino) y sin embargo, en la Biblia es un rey guay-del paraguay.
Es decir, el típico amigo que disfrutaba con nosotros y se adhería a todas las propuestas no es un "transtorno". Muy probablemente, sea un abogado, médico, juez, electricista, fontanero, etc... que se gane muy bien la vida.
Pero es posible que existan jueces (o médicos, o gobernantes) cuya personalidad les impide tomar una decisión u otra.
No porque sean conspiracionistas o no, sino porque la decisión, en sí, les implica decidir entre una y otra alternativa. Su cerebro, la parte que se engarga de juzgar las opciones y decidir, no está suficientemente maduro.
Repito. Ni idea sobre si la juez Cillán es así o no.
Pero ¿por qué no abre juicio oral (si es conspiracionista)?
¿Por qué le ha pasado ésto un montón de veces ya, incluso con docenas de juicios? (Recordemos que sus atrasos eran de "cientos de juicios")
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas

De lo demás dejaré que hablen los que sepan.