De las propias declaraciones de Baladía en la entrevista con LdP se desprende que no se buscó metralla de ningún tipo, ni primaria ni secundaria:
Tan solo en una de las 191 autopsias se encontró un fragmento metálico. Demos por buena la “lógica” de Baladía, y supongamos que esa y toda la metralla era secundaria, procedente de los trenes. Nos encontramos entonces con un enigma de esos que tanto le gustan al Luispi.
¿Cómo es posible que toda metralla secundaria generada en unas explosiones tan brutales en los interiores de unos vagones llenos de gente fuese tan selectiva como para afectar a muchísimos de los heridos y tan sólo a uno de los fallecidos?
No cabe otra respuesta lógica: que no se buscase metralla en las autopsias, que estas no fuesen exhaustivas en ese aspecto, ya que el objetivo fundamental era la identificación de los cuerpos, que se hizo en tiempo récord como reiteradamente se ha felicitado Baladía a sí misma. En cambio, por razones obvias, en los heridos sí se realizaron intervenciones y estudios radiológicos, encontrándose metralla (sin especificar el tipo) y cuerpos extraños en muchos de ellos, tal y como se detalla en el anexo de la Sentencia y en la bibliografía sobre la intervención de los equipos sanitarios durante el 11-M que citó Moreno.
Y efectivamente, Larean, no ha sido ni será la última vez que los peones relativizan el dolor y el sufrimiento de las víctimas comparándose con quienes han sufrido las peores consecuencias, con los asesinados, con sus familiares, con los que han sufrido secuestro o amputaciones brutales. Incluso repiten el eufemismo para referirse a esas terribles consecuencias, y poder así equipararse mejor a ellas, de decir que la diferencia importante entre ellos y las “otras” víctimas es que estas se encontraban en el momento y el sitio inoportunos, en otras coordenadas espacio-temporales que decía el botarate, y que repite el peon/a marceloa:
Quote:¿En los cuerpos de las víctimas del 11-M había metralla, clavos, tornillos?", preguntó Luis del Pino a Baladía. "Nada, nada en absoluto. De los 191 cuerpos solamente creo que en uno se encontró un fragmento metálico, que debía ser, lógicamente, de los trenes. Pero ni clavos, ni tuercas, ni tornillos. No había metralla entre nuestros 191 muertos", contestó tajante.
Tan solo en una de las 191 autopsias se encontró un fragmento metálico. Demos por buena la “lógica” de Baladía, y supongamos que esa y toda la metralla era secundaria, procedente de los trenes. Nos encontramos entonces con un enigma de esos que tanto le gustan al Luispi.
¿Cómo es posible que toda metralla secundaria generada en unas explosiones tan brutales en los interiores de unos vagones llenos de gente fuese tan selectiva como para afectar a muchísimos de los heridos y tan sólo a uno de los fallecidos?
No cabe otra respuesta lógica: que no se buscase metralla en las autopsias, que estas no fuesen exhaustivas en ese aspecto, ya que el objetivo fundamental era la identificación de los cuerpos, que se hizo en tiempo récord como reiteradamente se ha felicitado Baladía a sí misma. En cambio, por razones obvias, en los heridos sí se realizaron intervenciones y estudios radiológicos, encontrándose metralla (sin especificar el tipo) y cuerpos extraños en muchos de ellos, tal y como se detalla en el anexo de la Sentencia y en la bibliografía sobre la intervención de los equipos sanitarios durante el 11-M que citó Moreno.
Y efectivamente, Larean, no ha sido ni será la última vez que los peones relativizan el dolor y el sufrimiento de las víctimas comparándose con quienes han sufrido las peores consecuencias, con los asesinados, con sus familiares, con los que han sufrido secuestro o amputaciones brutales. Incluso repiten el eufemismo para referirse a esas terribles consecuencias, y poder así equipararse mejor a ellas, de decir que la diferencia importante entre ellos y las “otras” víctimas es que estas se encontraban en el momento y el sitio inoportunos, en otras coordenadas espacio-temporales que decía el botarate, y que repite el peon/a marceloa:
Quote:…LLunch, Múgica, Ortega Lara, Tagle, Martín Barrios, Tomás y Valiente, y tantísimos otros, sólo pasaban por allí, “por el lugar adecuado en el momento oportuno”, para estos peones que tienen tanta mala baba y tan poco cerebro.
Y victimas somos todos los que hemos sufrido con el dolor por los muertos, y el horror por la barbarie durante los últimos 50 años, y hemos tenido la suerte de no pasar por el lugar adecuado en el momento oportuno
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