05-02-2012, 15:06:05
Quote:Entre ellas, los enseres personales de las víctimas. Ahora, y aunque la causa ya quedó juzgada en opinión de cierta parte de la acusación, la titular del Juzgado nº 43 quiere retomar la investigación de este punto. ¿Por qué y quién decidió deshacerse de kilos y kilos de efectos particulares?
Yo pensaba que, por lo menos, este punto lo tenían claro.
Luis del Pino Wrote:Muchos de los efectos personales fueron entregados a sus dueños o a los familiares de los fallecidos después de estar expuestos en IFEMA. Pero otros muchos centenares de efectos personales, que no fueron reclamados por nadie, se destruyeron por orden del juez Del Olmo menos de dos meses después del atentado. Esas muestras, compuestas por equipos electrónicos, ropa, calzado y restos de todo tipo, fueron destruidas en una planta de reciclaje de residuos electrónicos y en la incineradora de Valdemingómez. Los certificados de destrucción tienen fecha de 4 y 6 de mayo de 2004.
Entre los equipos electrónicos, se destruyeron 2 teléfonos Samsung, 1 de la marca Philips, 10 de la marca Siemens, 1 Panasonic, 6 Motorola, 13 Alcatel, 1 Ericsson, 2 Movistar, 24 Nokia. Además, se destruyeron otros efectos como una cámara de fotos, un dinosaurio robot, 4 cargadores de móvil, 2 auriculares, 1 polímetro, 7 calculadoras, 1 reloj, 4 walkman, 6 radios o 6 discman.
Decenas y decenas de chaquetas, jerseys, pantalones, camisas, abrigos, rebecas, sudaderas, camisetas, cazadoras, gorros, chales, monos de trabajo... fueron incinerados. Decenas de zapatos, botas, zuecos, zapatillas, cinturones ... siguieron el mismo camino. Como también lo siguieron mantas, sábanas, almohadas, toallas, neceseres, maletines, bolsos de señora, maletas, monederos, mochilas, bolsas de deporte, portafolios o paraguas. En las actas de destrucción consta cómo se quemaron también libros, folletos, agendas, planos, tarjetas de visita, carpetas, documentación diversa... incluso documentos cuyo titular estaba perfectamente identificado, como fotocopias de pasaportes, cartas, nóminas, abonos de transporte, tarjetas de crédito, carnés de centros comerciales, diplomas, carnés de bibliotecas, libretas de ahorro y hasta un contrato de trabajo, un contrato de arrendamiento de vivienda, un DNI y un carnet de conducir. Otros materiales menos inflamables tuvieron el mismo destino: termos, gafas, fundas, monedas, tarteras, tarjetas telefónicas, cubiertos, estuches, herramientas, llaves, llaveros, auriculares, cargadores de móviles, pitilleras, navajas, relojes, teléfonos, CDs y joyas.
http://www.libertaddigital.com/nacional/...276307591/
Todo sea por marear la perdiz eternamente.
